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BERLN

Laureano Mantaras

Personajes:

SERGUEI

COPOL

JONATHAN

DEAN

El espacio teatral dividido por un muro vertical al pblico. Campo yermo a ambos lados. En lo alto del muro, alambre de espino, para dificultar el paso. Luz de atardecer. En el transcurso de la accin llega la noche. SERGUEI, est sentado en el suelo, recostado contra el muro. El arma, tambin contra el muro a su lado. Se desabrocha el cuello de la guerrera con aire molesto. Se pasa la mano por el cuello, en un gesto de cansancio, mientras comienza a orse el ruido sordo de un motor que se aproxima. Suspende el gesto y escucha atentamente. El ruido aumenta regular y progresivo. El soldado de rodillas en el suelo, se abotona apresuradamente la guerrera, recoge su arma y se pone en pi. Ahora ya se identifica claramente el motor de un helicptero. SERGUEI se ha distanciado del muro y de arma en posicin, ensaya el paso propio de quien monta guardia. Por el volumen del ruido, el aparato, est encima de la posicin. De pronto el haz de luz de un reflector, recorre lo alto del muro, inspeccionndolo. Tras varias oscilaciones, sobre lo alto del muro, cae sobre SERGUEI, lo rodea exponindole y acto seguido, cruza al otro lado del muro. Comienza a oscilar como buscando alguna cosa que no encuentra. Se mueve nervioso. El reflector cruza el muro y cae repentino sobre SERGUEI. Vuelve al otro lado y busca con desesperacin. Se inmoviliza un momento, alcanza lo alto del muro y comienza a alejarse el ruido mientras el haz de luz se pierde por el foro. Cuando el ruido se extingue, el soldado rompe la postura y poco menos que arroja el arma al suelo y se deja caer. Precipitadamente, por el lado derecho del pblico y desde el foro, entra JONATHAN, viene asustado. Trae la guerrera desabotonada. Sujeta el arma entre las piernas y empieza a componer el uniforme.

JONATHAN.- Joder! (En un grito) Iros a la puta que os pari!!

(SERGUEI, escucha el grito y se levanta en un salto y desaparece por el lateral izquierdo, preparando su arma. la misma reaccin tiene JONATHAN, que sale por la derecha. Silencio prolongado. Poco a poco aparece SERGUEI, arrastrndose. Simtrica actitud tiene JONATHAN. Sin incorporarse totalmente,

SERGUEI emite un silbido. JONATHAN, le responde con el mismo silbido. SERGUEI se pone en pi y silba nuevamente. JONATHAN, contesta y se acerca)

JONATHAN.- (A media voz) Quines eran?

SERGUEI.- (Igual) Soy yo!

JONATHAN.- Ya s que eres t, joder. Pregunto qu bandera tena el helicptero.

SERGUEI.- Y yo qu s!

JONATHAN.- Estabas en posicin cuando vino el helicptero?

SERGUEI.- Claro que estaba. No quiero que me empaqueten. (Un silencio) Por qu? T no estabas? (Silencio) Qu te pasa?

JONATHAN.- Fui a tirar el calzn y la cagu.

SERGUEI.- Pues eso huele mal.

JONATHAN.- Y tan mal.

SERGUEI.- Mejor ser que tomemos nuestras posiciones. (Lo hace)

JONATHAN.- (No se mueve) Hasta dentro de una hora no aparecern nuevamente, si aparecen.

SERGUEI.- Mejor es no fiarse.

JONATHAN.- Tienes fuego?

SERGUEI.- No irs a hacer una hoguera?

JONATHAN.- S, la de S. Juan. Tienes o no tienes fuego?

SERGUEI.- (Le tira las cerillas por encima del muro) Cgela! Ya ves, si fuera para hacer una hoguera y poner fuego a todo esto, me apuntaba. Principalmente a este muro. No entiendo lo que hacemos aqu.

JONATHAN.- Yo no me hago ese tipo de preguntas. Me dijeron que cuidara del muro y aqu estoy.

SERGUEI.- Pues seguro que si lo piensas un poco no estabas tan conforme.

JONATHAN.- Mi negocio es, aqu te pillo, aqu te mato.

SERGUEI.- No s de que hablas.

JONATHAN.- Digo, que lo mo no es pensar. Para eso estn los jefes.

SERGUEI.- Puede que sea as. Pero yo lo hago. Y me fastidia pensar en este muro.

JONATHAN.- Este muro es igual que cualquier otro.

SERGUEI.- Que te crees t eso. No lo has mirado bien. Yo he perdido hasta el color de los ojos de tanto mirarlo.

JONATHAN.- Pensar, pensar. Yo no pienso, voy de frente. Soy americano. Eso te dice algo?

SERGUEI.- El pueblo americano me parece muy simptico. Desde pequeo que me impresionan vuestras atlticas mandbulas y los anatmicos vaqueros.

JONATHAN.- Qu estas queriendo decir?

SERGUEI.- T tienes unos pantalones vaqueros?

JONATHAN.- Esta conversacin es idiota.

SERGUEI.- Tienes pantalones vaqueros?

JONATHAN.- (Fastidiado) S, los tengo.

SERGUEI.- Quieres hacer un cambio?

JONATHAN.- Qu cambio?

SERGUEI.- Vamos a ver. Tengo cuatro latas de caviar rojo, una balalaica, un lpiz y una libreta.

JONATHAN.- Un lpiz y una libreta? Qu haces con un lpiz y una libreta?

SERGUEI.- Escribo mi diario.

JONATHAN.- Eso es cosa de nia tonta.

SERGUEI.- Quizs lo meta en una botella y lo tire al mar para las generaciones futuras.

JONATHAN.- As que eres escritor.

SERGUEI.- Si el que escribe es escritor, lo soy.

JONATHAN.- Mariconadas. Slo hay un libro que vale la pena. Est todo escrito en l. La Biblia lo dice todo.

SERGUEI.- No deja de ser interesante. Personalmente prefiero a Gogol. Hacemos el trato?

JONATHAN.- Olvdalo.

SERGUEI.- (Reaccionando) Oye, esto de hablar as, a voces por encima del muro, es peligroso Qu te parece si arrancamos un bloque y hacemos un agujero para poder hablar vindonos las caras? Me gustara saber cmo eres.

JONATHAN.- (Se mueve vigilando el muro como temiendo la aparicin de SERGUEI) Ni se te ocurra! Ah s que estaramos jodidos.

SERGUEI.- Por qu? Aqu no viene nadie. Podemos hacer lo siguiente: quitamos un bloque y al final de la guardia lo volvemos a su sitio.

JONATHAN.- (Reacio) No, no. Nada de tocar en el muro. Son las rdenes.

SERGUEI.- Qu rdenes, ni que nada! Este muro es una caca. Todos los muros son una caca. Si me apuras, te dir que son la raz de toda discordia.

JONATHAN.- (Dudando) Mejor sera vernos... podramos hacer una partida de pker...

SERGUEI.- Todo muro es divisor. Puedes verlo por cmo estamos nosotros. Vamos, abramos el agujero!

JONATHAN.- No s. No te olvides que las rdenes son de disparar contra toda persona o cosa que cruce el muro.

SERGUEI.- Tambin las mas. T no me vas a disparar! Yo no pienso hacerlo.

JONATHAN.- Yo tengo que cumplir con mi deber.

SERGUEI.- Aqu abajo, nuestro deber es entendernos, "tovarich".

JONATHAN.- Qu has dicho?

SERGUEI.- La palabra que nos hace iguales. Camarada en ruso.

JONATHAN.- (Ponindose en guardia) Yo no soy camarada!

SERGUEI.- (Asustado por el tono) No te enojes. Slo quiero conocerte, ser amigo.

JONATHAN.- Camaradas son los comunistas! Yo defiendo Amrica del comunismo. Este muro est aqu para parar el avance del comunismo.

SERGUEI.- (Se re) Pero si este muro, segn tengo entendido, lo hicieron los comunistas.

JONATHAN.- (Medio perplejo) Qu dices? Mentira!

SERGUEI.- Claro, vaquero!

JONATHAN.- Los diarios no dicen eso. Y no me llames vaquero!

SERGUEI.- Perdona. Los diarios de aqu dicen lo contrario. A propsito cmo te llamas?

JONATHAN.- (Vacilante) Jonathan, Jonathan Deam.

SERGUEI.- Bonito. Te lo han puesto por tu padre.

JONATHAN.- Mi padre era pastor.

SERGUEI.- Por qu "era"? Ya no lo es?

JONATHAN.- Est en el cielo.

SERGUEI.- (Confuso) El cielo... el cielo... Y dnde est el cielo?

JONATHAN.- (Extraado) T de dnde sales? Quiero decir que est muerto.

SERGUEI.- Y ahora t cuidas las ovejas. Lo siento por ti.

JONATHAN.- Ya hace tiempo. Estoy curado. Y t, cmo te llamas?

SERGUEI.- Serguei Copl. Y si te sirve de consuelo, mi padre, tambin fue muerto, en el "muro de los trtaros", en la defensa de Leningrado.

JONATHAN.- (No puede evitar la tensin) As que t eres ruso? (Corto silencio) Pero... Ruso ruso, de Rusia mismo?

SERGUEI.- S, s, de Rusia mismo. (Cambiando el tono) Pero por accidente.

JONATHAN.- (Carga el arma accionando el cerrojo.

SERGUEI, se pone expectante) Qu es eso de accidente? No s si debo seguir hablando contigo.

SERGUEI.- (En guardia) De haber nacido en Finlandia podra ser lapn.

JONATHAN.- (Se mueve de un lado para otro inquieto) Ruso! Joder, ruso! Vamos a dejarlo! Callmonos de una puta vez! Hostia, ruso! Si se entera el teniente, me jode! Ya me pareca que t eras algo raro.

SERGUEI.- (Que acompaa todos los movimientos desplazndose orientado por la voz) Qu sucede? Cul es la diferencia entre ruso, francs, americano o tailands? No se puede escoger dnde se nace.

JOB.- (Corto silencio) Bueno, eso parece cierto.

SERGUEI.- T dnde naciste? Uno se hace la idea de que todos los americanos miden ms de dos metros y van a la universidad. T cuanto mides?

JONATHAN.- (Le hacen gracia las preguntas de SERGUEI) No digas memeces.

SERGUEI.- Si no mides ms de dos metros, seguro que eres demcrata.

JONATHAN.- Ni demcrata ni republicano. (Interesado) Y t... eres comunista?

SERGUEI.- (Hace un moviendo de cabeza) No. Pero hasta que aparezca algo mejor... Ya s! T eres del ejrcito de salvacin!

JONATHAN.- (Entre risas) T si que eres de circo.

SERGUEI.- Seguro, seguro. Somos de circo! T me dirs qu hacemos aqu cuidando de esta mierda de muro. (Tocndose los bolsillos) Me devolviste las cerillas?

JONATHAN.- (Saca las cerillas, coge unas cuantas y se las guarda al mismo tiempo que dice... ) Estn conmigo. Sorry! Ah van! (Tira la caja por encima del muro.

SERGUEI vigila el tope del muro esperando) Thank you T qu haces?

SERGUEI.- (Que atrapa la caja en aire) Qu hago? Aburrirme como una ostra. La verdad es que yo no s como se aburren las ostras... T lo sabes?

JONATHAN.- Hablas demasiado. Quiero decir qu hacas antes de venir al ejrcito.

SERGUEI.- Trabajaba en un pequeo taller de instrumentos musicales. Hago balalaicas. Tambin canto en el coro del barrio.

JONATHAN.- Yo tambin cant en el coro de la iglesia de mi padre.

SERGUEI.- ptimo, podemos hacer un dueto.

JONATHAN.- No, no! Hace mucho tiempo que no canto.

SERGUEI.- Est bien, est bien. No cantes si no quieres. Cantar es algo que a uno le viene de dentro... Arrancamos un bloque de estos para vernos la cara?

JONATHAN.- No s. No estoy acostumbrado. Mi padre siempre me dijo que los muros deben de ser respetados.

SERGUEI.- No existe muro que sea respetable. Pinsalo bien.

JONATHAN.- Ya estas t con esa mana de pensarlo todo. Y el muro de las lamentaciones?

SERGUEI.- (Sonriente) Jeremas, debe de tener noticias. Todos los muros son negativos a no ser los que nos protegen de las inclemencias de la naturaleza. Dividen, castigan, prohben, torturan o se tornan estpidos como ste de aqu... Yo a ste, le meo dos o tres veces durante la guardia.

JONATHAN.- (Rindose) Si he de confesarte la verdad, yo tambin le doy mis buenas meadas.

SERGUEI.- Tienes alguna herramienta para limpiar la junta?

JONATHAN.- (Se palpa los bolsillos) Tengo una navaja (Saca una navaja automtica)

SERGUEI.- Formidable! Limpia la junta por occidente, que yo la limpiar por oriente.

JONATHAN.- (Dudando) Yo tambin tengo ganas de verte la cara... Y las rdenes?

SERGUEI.- Al cuerno con las rdenes. Las rdenes del ejrcito son el embudo donde se enchoriza al soldado. Dale! Cul escogemos? (Comienza a pegar con la cuchara para identificar el bloque) ste?

(JONATHAN, no muy convencido, saca su navaja e intenta identificar el bloque elegido poniendo la mano para sentir la vibracin producida por los golpes. Por un momento se enfrascan en un juego de golpes y respuestas con el mismo nmero de golpes y frecuencia, algo parecido al morse)

JONATHAN.- Ya lo tengo! Es ste.

SERGUEI.- (Que tiene la mano en el bloque, certifica) S, s, se es! Dale! (Escarban la argamasa con ahnco) Ya se mueve!

JONATHAN.- (Incorporndose) Un momento! Para, para! (SERGUEI percibe que la voz suena diferente y tambin se incorpora)

SERGUEI.- Qu ocurre? (Corto silencio)

JONATHAN.- Dnde vamos a dejar el bloque?

SERGUEI.- (Relajando la pose) Carmbanos! Que susto me diste. Eso qu importa.

JONATHAN.- (Que no ha bajado la tensin) Importa s, y mucho. De tu lado o del mo?

SERGUEI.- Lo que t digas.

JONATHAN.- Yo no dejo que cruce el muro nada ni nadie.

SERGUEI.- Lo empujas hacia mi lado. Vamos? (Se tira de bruces en el suelo y prosigue el trabajo. JONATHAN por su parte, reanuda el trabajo sin entusiasmo. Trabaja con la izquierda. Es clara la diferencia de intensidad de uno y otro)

SERGUEI.- Dale, dale que ya se mueve!

(SERGUEI, empuja y cae del lado de JONATHAN. ste se levanta visiblemente perturbado. Carga su arma dispuesto a disparar. Se queda un instante mirando fijamente el bloque. En movimiento rpido, se acerca al bloque, posa el arma en el suelo, coge el bloque, lo encaja en el agujero y lo empuja hacia el otro lado. Est a punto de darle en el rostro a SERGUEI, que intentaba espiar por el boquete abierto. Evita el golpe SERGUEI, levantndose veloz)

SERGUEI.- Qu haces? Casi me chafas la nariz!

JONATHAN.- Ya te dije que no lo quiero de mi lado! (Corto silencio)

SERGUEI.- Falt poco para acertarme.

JONATHAN.- Perdona. No era mi intencin. Las rdenes son las rdenes. Antes ya hice una cagada y no quiero repetirla.

SERGUEI.- No te preocupes. Ni con diarrea haras eso en tan poco tiempo. (SERGUEI, se pone de bruces y mira por el agujero) Dnde ests? Ponte enfrente que quiero verte. (JONATHAN receloso. Se miran en silencio. SERGUEI se sienta en actitud pensante. Al instante vuelve a mirar a JONATHAN por el agujero. Otro silencio) Y el chicle?

JONATHAN.- (Reculando un tanto) Qu sucede con el chicle.

SERGUEI.- T no masticas chicle?

JONATHAN.- No siempre. Cuando me apetece.

SERGUEI.- Americano que se precie, come hamburguesa, perrito caliente con muchas cebollas, ketchup, mostaza y bebe coca-cola: Y todo esto vistiendo pantalones vaqueros, camisa a cuadros y en el bolsillo las pastillas de chicle.

JONATHAN.- Eso son cuentos de pelculas.

SERGUEI.- De veras? Tampoco comen pavo en el da de accin de gracias?

JONATHAN.- Amrica es grande y fantstica; bastante ms fantstica que grande. En Amrica como en todas partes, come el que puede, y el que no puede, se jode.

SERGUEI.- En Rusia, todos comen.

JONATHAN.- "Bella merda" Y la libertad?

SERGUEI.- Por algo hay que empezar. En todo momento, es fundamental estar alimentado. Saco vaco no se aguanta de pie.

JONATHAN.- No es fcil conseguirlo. Un da te das cuenta de que ests en el mundo. Y todo parece perfecto. Cada cosa est en su sitio y no parece que pueda ser de otra forma. Hasta las cosas tienen un nombre que encaja en su naturaleza... Puedes verlo, nadie se pregunta por qu la salchicha se llama salchicha; todo el mundo se la come y sale corriendo. El asunto se complica cuando necesitas comerte la salchicha y no tienes el dlar y medio... Entonces empiezas a darte cuenta que tienes que encajarte en el entramado. Est todo copado. Examinas el rompecabezas y no tiene ranuras por donde entrar. Todo est perfectamente y en su lugar. Buscas un lugar donde encajarte y no lo hay. Todo lo que deseas, sea cosa o lugar, todo tiene dueo. Ah te dices: seguro que mi salchicha la tiene otro. Te baja el espritu de len. Tienes que aprender a usar los codos. Tienes que abrirte un lugar a codazo limpio o te mueres de asco. Tienes que luchar si quieres triunfar. "He de vencer" te dices y te desollas las rodillas escalando porque hay que llegar a lo mas alto, a la cima y rpido. Si no luchas, si no compites, ests fuera, acabado. Si te dejas atrapar por el rebao, te pasa por encima, te tritura, la maquina te escupe por la comisura, como la boca del stadium en la super Bowl, si pones un pie fuera del espiral sales disparado, el engranaje te muele y vas directamente por el desage a la cuneta. (Corto silencio) Y si en la cuneta no andas vivo, todava el aluvin puede arrastrarte a un lugar tan profundo del que no saldrs en toda tu vida. sa es mi Amrica. La gloria y la mierda corren tan juntas que se confunden. (Silencio)

SERGUEI.- Todo eso para comerse una salchicha. Desisto.

JONATHAN.- Es un decir. Vivir es luchar. Si no vas a la lucha, pierdes el tren y ah ests frito.

SERGUEI.- Vivir es disfrutar, cama... (Se interrumpe) compaero. En Rusia no tengo que pelear por la comida, ni por el trabajo y mucho menos para estudiar lo que me guste. Para m hacer instrumentos musicales es estar a bien con el mundo. Es mi vocacin.

JONATHAN.- Y cunto ganas en tu trabajo?

SERGUEI.- Lo suficiente para subsistir. Hago lo que me satisface y cuando llega fin de mes, an me dan dinero.

JONATHAN.- Pero no eres libre!

SERGUEI.- Quin te cont ese cuento? Soy tan libre como t.

JONATHAN.- Y una mierda! Puedes tener una casa?

SERGUEI.- La tengo. Vivo en una casa.

JONATHAN.- Pero no es tuya!

SERGUEI.- Qu diferencia hay? Qu hara con una casa? (Hace el gesto de cargar la casa en las espaldas) Cuando te vas, haces como el caracol...

JONATHAN.- Si tienes una casa, tierras, acciones, bienes patrimoniales, puedes esperar tranquilo la vejez. Lo importante es ser dueo. Tener las cosas, atrincherarse.

SERGUEI.- No hay mas propiedad que la integridad fsica. El patrimonio se lleva en la cabeza. Lo dems son cuentos chinos. Historias de corderillos para dormir a los nios.

JONATHAN.- (Incorporndose) No aguanto pasarme la guardia en esta postura.

SERGUEI.- (Animado) Vamos a quitar unos bloques para poder hablar sentados.

JONATHAN.- No, no. Sera peligroso por dems. Pueden verlo desde el helicptero.

SERGUEI.- Que nada. Despus los ponemos.

JONATHAN.- Nos la estamos jugando.

SERGUEI.- Vas a echarte atrs ahora, "capitn Kirk"?

JONATHAN.- (Picado en su amor propio. Con un gesto) Un tringulo slo.

SERGUEI.- Establezcamos un orden de trabajo.

JONATHAN.- Eres un bicho raro. Para quitar unos bloques se establece un orden?

SERGUEI.- Todo debe ser pensado y planeado.

JONATHAN.- Cuando ests con una chica, tambin haces un plano...

SERGUEI.- Venga, no seas ganso... T arrancas los bloques de tu derecha y yo los del lado opuesto y as hasta arriba.

JONATHAN.- Hasta arriba no! Lo suficiente para vernos sentados.

SERGUEI.- De acuerdo.

(Se ponen a trabajar. Arrancan el primer bloque y JONATHAN lo deja caer hacia el lado de SERGUEI. ste al ver que JONATHAN, ha puesto el bloque en su lado, para un momento, pero reanuda el trabajo nuevamente. SERGUEI arranca un bloque y lo deposita en el lado de JONATHAN. ste repite el mismo gesto de SERGUEI, pero contina su trabajo. Arrancan los bloques de forma que se abre un boquete con el formato piramidal. Hecha la abertura se observan con insistencia. SER-GUEI se aproxima de la abertura. JONATHAN le grita mientras recula)

JONATHAN.- No te aproximes!

SERGUEI.- (Para un momento cerca de la abertura.

JONATHAN, que ha puesto el arma en posicin, le mira fijamente) Qu sucede?

JONATHAN.- No te acerques! No cruces!

SERGUEI.- (Se arrodilla mientras le mira) Es igual que el mo.

JONATHAN.- De qu hablas?

SERGUEI.- El uniforme.

JONATHAN.- Todos los uniformes son iguales.

SERGUEI.- Y el casco? No tienes casco?

JONATHAN.- (Se toca la cabeza y al percibir que est sin casco, lo busca apresurado. Lo encuentra, se lo pone, y vuelve rpido a la posicin en la que estaba) Ya est!

SERGUEI.- (Comienza a rer, al ver con que celeridad se ha puesto el casco) Se puede saber qu te pasa? (Silencio)

JONATHAN.- Nunca he visto un comunista tan cerca.

SERGUEI.- (Divertido, se da vuelta y le muestra el trasero) Mira, no tengo rabo. (Con un gesto) Y tampoco cuernos... y tambin juro que nunca me com un nio crudo.

JONATHAN.- No hagas el tonto! Esto para m es muy serio.

SERGUEI.- Muy serio... Pues vers. (Se levanta y se pone a orinar contra el muro)

JONATHAN.- (JONATHAN que no le ve, se levanta y quiere saber lo que pasa) Qu haces? Dnde ests? (Corto silencio en que

JONATHAN amaga cruzar por el boquete pero se vuelve atrs)

SERGUEI.- Adivnalo! Estoy orinando en las rdenes!

JONATHAN.- (Examina el terreno por el boquete) El terreno es igual. Son iguales los dos lados...

SERGUEI.- Pues claro... Qu esperabas?

JONATHAN.- Entonces... Para qu se ha hecho este muro en medio de la nada?

SERGUEI.- (Estn frente a frente) Para atemorizarnos... Dividirnos, acogotarnos.

JONATHAN.- A nosotros, insignificantes sol-daditos de plomo? No recuerdan ni que estamos aqu.

SERGUEI.- Intereses oscuros de los que quieren manejar todos los hilos.

JONATHAN.- No me puedo creer que despus de 22 aos de acabarse la guerra mundial, an estemos aqu t y yo, aguantando la resaca.

SERGUEI.- Si Alemania hubiera ganado la guerra, vete t a saber dnde estaramos ahora.

JONATHAN.- No tendramos culo para sentarnos.

SERGUEI.- (Hace un gesto con las manos) La prxima guerra Pum! El planeta Tierra explotar, como un globo de feria.

JONATHAN.- No exageras t que digamos.

SERGUEI.- Qu me dices de Hiroshima y Nagasaki?

JONATHAN.- Aquello fue un experimento. Adems los japoneses se haban puesto chulos.

SERGUEI.- Un experimento y se matan a 200.000 personas en 5 minutos?

JONATHAN.- No queran acabar la guerra.

SERGUEI.- La guerra! La guerra no tena que haber comenzado!

JONATHAN.- Dselo a Hitler! Y qu me dices de Pearl Harbor?

SERGUEI.- Otra canallada propia del silencioso zorro asitico. Pearl Harbor, fue la gran coartada de Harry Truman frente al pueblo americano para justificar su crimen. Con aquella pinta de vendedor de mercera, os enga como a chinos.

JONATHAN.- Como quiera que sea me da igual. Quiero que todo esto se acabe para volverme a Amrica y hacerme rico. Podre de rico. Quiero ganar tanto dinero, pero tanto, que salga por el ladrn. Me comprar una limusina, un deportivo, barco de recreo en Florida (Se pasea ampuloso) apartamento en Manhattan, en la 54, esquina con la 47, un rancho en Menphis, con briosos caballos y chicas, muchas chicas, siempre rodeado de chicas conejito y champaa, ros de champaa, cataratas de champaa francs.

SERGUEI.- Y a quin le vas quitar todo ese dinero... ?

JONATHAN.- Al que se ponga por delante.

SERGUEI.- El dinero son habas contadas. Para t tener tanto, alguien se quedar sin nada.

JONATHAN.- Me importa un carajo! La salvacin del mundo, empieza por m.

SERGUEI.- Jonathan, escucha. Mrame! (Lo hace. SERGUEI, acompaa la palabra con el gesto para recalcar lo que dice) Nosotros, somos dos. Tenemos dos platos de rancho. Si yo me zampo un plato y medio, t te quedas con hambre.

JONATHAN.- Si lo consigues y la ley te ampara...

SERGUEI.- Ninguna ley est por encima del ronquido de tu estomago cuando est con hambre!

JONATHAN.- Vete con esa historia a mi tierra y te cagan en la cabeza. Oye, por qu no puedo ser yo quien se coma el plato y medio.

SERGUEI.- Tienes ms concha que los galpagos. (Mirando el agujero) Este agujero me recuerda un cuento que le cuando era nio: Bertoldo, Bertoldino y Cacaseno, lo conoces? (JONATHAN niega con la cabeza) Te lo cuento:

"En un pas de no se sabe dnde, haba un rey, feliz y contento, que tena por amigo incondicional un leador llamado Bertoldo. Bertoldo se cas y tuvo un hijo que se llam Bertoldino que a su vez tambin se cas y tuvo un hijo llamado Cacaseno, y todos reciban el favor del rey. A pesar de la estrecha amistad, Bertoldo y Bertoldino, guardaban todas las formas que un sbdito le debe a su monarca. No suceda lo mismo con Cacaseno. Cacaseno, entraba y sala de la sala del trono, sin la menor reverencia. El rey ofendido por la indiferencia le coment al abuelo:

Bertoldo, sabes todo el aprecio que os tengo, pero esta falta de respeto de tu nieto, he de castigarla.

Seor, sois el rey: entiendo vuestro enojo. Hablar con l, y si es preciso le prohibir venir a palacio le dijo Bertoldo.

No Bertoldo, quiero que venga a palacio para que tenga que saludarme. Har la reverencia debida como todo sbdito. No soportara saber que existe una sola persona en el reino que me niega el saludo. Yo mismo hablar con l.

Pasados los das y en presencia del padre y el abuelo el rey le dijo a Cacaseno:

Cacaseno, por qu me faltas al respeto y no me saludas como bien hacen tu abuelo y tu padre.

Seor, que Dios me castigue si os faltara al respeto.

Cmo osas decir semejante despropsito. Cada vez que vienes a mi presencia me niegas la reverencia debida.

Majestad, una cosa es respetar y otra muy distinta es hincar la cerviz." (Descomponiendo el tipo) Bueno, me parece que estoy inventado alguna cosa. JONATHAN.- Sigue, sigue, no importa. Te manejas bien.

SERGUEI.- Prosigo: " Soy tu rey?

Desde que nac no conoc otro, seor.

Soy justo?

Justsimo, como es vuestro deber.

Por qu no me saludas con la reverencia debida como exige el protocolo?

No existe ningn ser, lo suficientemente superior, para que otro hombre tenga que doblar la cerviz por l."

JONATHAN.- Chpate sa! (SERGUEI, lo mira y prosigue)

SERGUEI.- "El rey lo mira largamente y al final esboza una sonrisa: Cuntos doblones de oro tendr que poner sobre tu espalda para que se doble?

No hay oro suficiente en el reino para doblar mi voluntad.

El rey cerr los ojos para disimular su contrariedad.

Vendrs a palacio pasados tres das y hars la reverencia debida. Ahora retrate. Bertoldino, vete con tu hijo. Bertoldo, qudate un momento.

El rey, le confidenci a Bertoldo, lo que haba pensado para doblegar a Cacaseno, pidindole secreto absoluto, a lo que Bertoldo le dijo:

Seor, no pongo en duda vuestro ingenio... Mi nieto es muy terco...

Yo doblar su terquedad. Pasados los tres das, el tro familiar volvi a palacio para cumplir la orden real. Al llegar ante la puerta de la sala del trono que estaba abierta, encontraron que haban clavado unas tablas en la parte superior de la puerta, dejando una abertura de un metro apenas, de tal forma que para entrar en la sala, haba que inclinarse. Bertoldo y Bertoldino se inclinaron y entraron en la sala aprovechando el lance para saludar al rey... El rey, sonriente los recibi complacido y se regocijaba esperando ver a Cacaseno inclinado ante s. Pero... Qu hizo Cacaseno? Gir sobre si mismo y entr en la sala culo atrs para no inclinarse ante el rey."

JONATHAN.- Y el rey, qu hizo?

SERGUEI.- Se le arrugaron las pelotas. Cacaseno hizo as (SERGUEI, se pone de espaldas al boquete, se inclina y comienza a caminar hacia atrs. JONATHAN, que lo ve acercarse, se levanta asustado y se retira a una distancia prudencial. SERGUEI al cruzar, tropieza en los bloques arrancados, cae aparatosamente y empieza a rerse. JONATHAN le apunta con el arma decidido. SERGUEI, ante la expresin de JONATHAN, para de rerse y tambin se pone expectante. Silencio tenso.)

JONATHAN.- (Hace un movimiento brusco con el arma, indicndole el otro lado. SER-GUEI, mira hacia el otro lado y volvindose a JONATHAN, le hace un gesto como diciendo "al otro lado". JONATHAN, repite el gesto con mayor intensidad si cabe. SERGUEI, se siente intimidado por lo agresivo del gesto y se levanta, para un momento para mirar a JONATHAN cuando ste le dice) Fuera! Rpido, rpido!

SERGUEI.- (Cruza al otro lado) No consigo entenderte. Est por encima de mis posibilidades.

JONATHAN.- (Calmndose) Es simple. T eres ruso. Yo soy americano. T en tu lado y yo en el mo. Al menos hasta nueva orden.

SERGUEI.- La nueva orden sabes que no vendr, si no la imponemos nosotros.

JONATHAN.- Algo no va bien en tu cabeza. Nosotros vamos a dar las nuevas rdenes? A quin?

SERGUEI.- A nosotros mismos.

JONATHAN.- (Hace una caricatura de auto orden) Soldado Jonathan levante la prohibicin de cruzar la lnea y permita que el soldado enemigo frecuente su posicin para poder ir de putas juntos!

SERGUEI.- Enemigo, enemigo. Desde cundo soy tu enemigo? No hace ni media hora que nos vimos por primera vez. Cmo puedo ser tu enemigo?

JONATHAN.- Joder, pero t ests de ese lado y yo de ste!

SERGUEI.- Esto no lo hicimos nosotros, por qu tenemos que jodernos y aguantarlo.

JONATHAN.- (Dudando) Qu podemos hacer dada la situacin?

SERGUEI.- Cuando menos intentar convivir pacficamente.

JONATHAN.- (Lo piensa) Para comenzar eso me parece que est bien. Pero cada uno en su lado.

SERGUEI.- No s qu puedo hacer para mostrarte que todo es uno y lo mismo.

JONATHAN.- A m tambin me parece, pero estn los otros.

SERGUEI.- Aqu estamos solos.

JONATHAN.- Vers que pronto aparece el helicptero.

SERGUEI.- Sabes que no siempre viene.

JONATHAN.- S que estamos en el culo del mundo. As y todo puede volver.

SERGUEI.- No s de dnde te viene ese miedo. Es hora de que despiertes.

JONATHAN.- Quien tiene que recordar eres t, que pareces el hombre de las cavernas. Para ti todo es fcil. Todo el monte te parece que es organo, y no lo es.

SERGUEI.- Pues s, todo el monte es organo, aunque a ti no te parezca. Son los fantasmas que te metieron en la cabeza, que no te dejan verlo.

JONATHAN.- Yo no tengo fantasmas. Soy objetivo. Yo soy Tris! Tras! Pum! Aprieto el botn tiro de la palanca y a volar!

SERGUEI.- Mejor ser que aterrices. Aquel resplandor, a lo lejos son las luces de Berln, esto es el muro y estamos iniciando la primavera de 1967. Y ha sonado la hora de acercar nuestras diferencias ideolgicas.

JONATHAN.- (Hace pose de estar herido en el corazn) Ahora s, me has dado en pleno corazn. (Cae de rodillas frente al agujero. Pegndose en el estomago) Las diferencias ideolgicas estn aqu.

SERGUEI.- Qu falta te hace leer "Hojas de hierba" de Walt Whitman.

JONATHAN.- (Irnico) Ah s? Para que te forniques: tuve que estudiarlo en el liceo.

SERGUEI.- Bonito, verdad... (Corto silencio) No te gust?

JONATHAN.- No lo s.

SERGUEI.- El espritu de Cacaseno. Libre como un pjaro.

JONATHAN.- No recuerdo casi nada.

SERGUEI.- Pues te hace falta. Los poetas abren los caminos de la vida. Te ponen en otra dimensin.

JONATHAN.- (Levantndose) Lo que a mi me pone en otra dimensin es un buen trago y sobre todo una golfa bien desvergonzada.

SERGUEI.- Sabes qu te digo? Ests acabando con mi paciencia. No se puede mantener una conversacin seria contigo que dure 5 minutos.

JONATHAN.- (Lo mira un instante y rompe a rer con ganas. SERGUEI le mira rerse sin inmutarse. JONATHAN, a medida que se calma, se acerca y le dice con un gesto:) Muchacho, t tienes algn circuito defectuoso. Cuntas cosas conoces t en este mundo mejores que un buen y escandaloso coo?

SERGUEI.- De acuerdo que es la sal de la vida. Pero t hablas de eso con la saa del cazador cuando va detrs de la presa.

JONATHAN.- Ya veo que el chico es poeta. Oye, este suelo est hmedo. Me quedan las piernas entumecidas (Se levanta)

SERGUEI.- (Se acerca al agujero) Voy a tu lado y haremos unos ejercicios juntos.

JONATHAN.- No. Nada de eso. Hazlos de tu lado. (Se pasea calentando los pies y frotando las manos. SERGUEI da unos pasos atrs, posa el arma en el suelo y vuelve a la boca del agujero. Pasa la lnea silencioso y se queda agachado. Inicia unos pasos ms cuando JONATHAN lo descubre y monta el arma apuntndole) Qu haces aqu? Vete a tu lado!

SERGUEI.- Calma. No pasa nada, vengo en son de paz.

JONATHAN.- As comienza todo y despus acaba en guerra. A tu lado!

SERGUEI.- (Desde el suelo de espaldas al boquete) Los soldados ni hacen ni van a la guerra. A los soldados los tiran, los arrojan a las guerras.

JONATHAN.- (Apuntndole resuelto) Cierra el pico y vete a tu lado ahora mismo!

SERGUEI.- (Visiblemente irritado) Deja ya de apuntarme! Yo no te apunto! Soy pacifista! Estoy aqu obligado! (Se arranca la guerrera y la tira) Lo ves, me obligaron a ponerme este uniforme que detesto.

JONATHAN.- (Manteniendo la pose) Puede ser que t no lo quieras pero el gobierno ruso, s quiere acabar con EE.UU.

SERGUEI.- (Igual) Yo no soy el gobierno! Yo no soy Stalin!

JONATHAN.- Levntate! A tu lado! Vete a tu lado!

SERGUEI.- (Cada vez mas enfadado) Pero t quin carajo te crees que eres? El comisario del orden mundial? En menos de una hora ya me apuntaste tres veces. No ves que estoy desarmado.

JONATHAN.- (Corto silencio en que lo mira fijamente) Qu ests insinuando? Levntate y vete a tu lado!

SERGUEI.- De qu lado hablas? Los dos lados son iguales! Lo has dicho t!

JONATHAN.- Como quiera que sea, es mejor que ests del otro lado.

SERGUEI.- (Sugestivo) Vete t al otro lado.

JONATHAN.- No! ste es mi lado. (Le tira la guerrera) Recoge tu sahariana y vete.

SERGUEI.- (Recoge la guerrera y ofrecindosela le dice) Lo cambiamos?

JONATHAN.- El qu?

SERGUEI.- El uniforme.

JONATHAN.- (Un silencio en que se le queda mirando) El uniforme. (Rompe la pose y comienza a caminar en crculos oscilantes, al mismo tiempo que agita los brazos en el aire. Se para y lo mira) Cambiar el uniforme. (SERGUEI, sonre y asiente con la cabeza. JONATHAN, le mira con insistencia) Sabes qu te digo? Que te follen! Ests sonado! SERGUEI.- El que est pirado aqu eres t, que a la primera, te baja el espritu de Al Capone; no haces ms que tirar de arma.

JONATHAN.- (Le apunta con el dedo al mismo tiempo que con el arma) S lo que ests queriendo.

SERGUEI.- Entenderme contigo, eso es lo que quiero.

JONATHAN.- Conozco esa tcnica. Quieres comerme el coco. Lavarme el cerebro.

SERGUEI.- Eso fue lo que te ensearon en el liceo?

JONATHAN.- Ahora entend el golpe del faquir! Me haban dicho que entrabais "suaves, lentos, pero firmes, seguros". Conmigo no te vale.

SERGUEI.- (Se pone en pie, la guerrera arrastrando en el suelo) Quieres ver lo lento y suave que lavo tu cocoliso? Mira. (Gira hacia el muro y repentinamente avanza y empuja la parte alta del boquete, con las manos y el pecho. Los bloques ceden y los derriba al mismo tiempo que cruza. JONATHAN no puede creer lo que acaba de ver, se mueve como paloma mensajera que ha perdido el rumbo)

JONATHAN.- Ests loco! Quieres que nos maten! Por qu has hecho eso?

SERGUEI.- Te quito los obstculos para que tengas la libertad que t tanto aprecias.

JONATHAN.- Yo no quiero saber nada de esto! Dir que has sido t! (Se tira en el suelo en posicin de tiro y le apunta)

SERGUEI.- Y cmo lo hars? Me matas primero y despus me denuncias o viceversa.

JONATHAN.- No me provoques que disparo!

SERGUEI.- (SERGUEI, levanta las manos) Dispara, venga dispara! (JONATHAN, se pone de rodillas y escucha con atencin. SERGUEI le sigue los movimientos) Qu pasa?

JONATHAN.- (Con un gesto) Cllate! Escucha. (Lo hacen)

SERGUEI.- No oigo nada...

JONATHAN.- Chisss! (Se incorpora) El helicptero!

SERGUEI.- (Igual) Sigo sin or nada.

JONATHAN.- Te digo que es el helicptero, joder! Qu hacemos? Vamos a cerrar el agujero! (Suelta el arma y se dispone a poner los bloques para cerrar el boquete)

SERGUEI.- (Por el contrario recoge su arma y va hacia JONATHAN) Djalo! Si vienen para ac, no hay tiempo para eso. Lo mejor es escondernos.

JONATHAN.- Vern el destrozo!

SERGUEI.- Mientras no sepan que fuimos nosotros! Vamos! (SERGUEI inicia la carrera e instintivamente JONATHAN salta por el boquete al otro lado y le sigue. Se da cuenta de que ha cruzado y quiere volver. SERGUEI le agarra de la manga y tira de l) No hay tiempo para volver! Ya lo has hecho! Vamos que nos atrapan!

(Salen corriendo por lateral izquierdo del pblico. Corto silencio. Al final no se oye ningn zumbido de motor. De pronto entra JONATHAN corriendo, salta por la abertura del muro e inicia un paso de montar guardia. Cuando est en la segunda media vuelta, comienza a or a SERGUEI silbar, la primera estrofa de "La internacional". Tmidamente JONATHAN responde con la segunda, SER-GUEI hace la tercera, JONATHAN contesta con la cuarta y al ritmo de la quinta estrofa entra SERGUEI desfilando mientras silba. Llega al centro de su lado, se cuadra, saluda y le dice:)

SERGUEI.- Capitn Kirk, falsa alarma en el espacio! La vida sigue.

JONATHAN.- Joder que susto. Djame las cerillas. (Saca los cigarrillos)


SERGUEI.- Ah van. (Se las tira)

JONATHAN.- Quieres? (Le muestra el paquete de cigarros)

SERGUEI.- (Con un gesto) Puedo ir ah?

JONATHAN.- (Se encoge de hombros) Ahora ya... (Se quita el casco y lo pone en el suelo)

SERGUEI.- Caramba, Camel! Nunca fum un Camel. (Se sienta a su lado)

JONATHAN.- O prefieres un petardo?

SERGUEI.- Petardo... Qu quieres decir?

JONATHAN.- Un porro. Hierba, marihuana.

SERGUEI.- Ah s, s! Pero no, no. No gasto. (Corto silencio)

JONATHAN.- Nada mas fumar el cigarro, vamos a poner los bloques en su lugar.

SERGUEI.- Como t digas. (Corto silencio)

JONATHAN.- Maana traer el transistor para escuchar los Rolling Stones.

SERGUEI.- Prefiero los Beatles.

JONATHAN.- Hablas de esas niitas vestidas de hombrecitos?

SERGUEI.- Ya sabes lo que dijo Aaron Copland, los aos 60, son los Beatles.

JONATHAN.- Yo soy de Mick Jagger; rata, ta ta, ta; rata, tata,ta... La guitarra, el macho.

SERGUEI.- Pues Mick, parece un bacalao al sol. Para macho Muhammad Al! Has visto lo que ha hecho?

JONATHAN.- No. Qu ha pasado?

SERGUEI.- Lo escuch en la radio esta maana. Se declar objetor! Dice que "su fe islmica no le permite luchar en la guerra del Vietnam" Se niega a ir a la guerra. (Se levanta) Los tiene, que no le caben entre las piernas. (Camina con las piernas abiertas)

JONATHAN.- Ya puede tomar cuidado. Negro y contra el gobierno? Y en EE.UU. Lo tiene crudo.

SERGUEI.- Lo arreglarn. A un campen del mundo no se le mete mano as como as.

JONATHAN.- Me lo figuro. Saldrn una legin de abogados, asistentes sociales, economistas, todas esas ratas de universidad que viven del blablabla cagando reglas que ellos mismos no cumplen, pero que si no las cumples t, ests jodido. Si fuese yo quien me negase a ir a la guerra, me metan un cdigo militar por el rabo y me enjaretaban en el primer avin.

SERGUEI.- (Que ha terminado de fumar se levanta y con la metralleta como guitarra, comienza a tararear la msica de The Beatles, "Help". JONATHAN, se suma haciendo el sonido de la batera. Al final de la estrofa grita:) "Help"! "Aydame a poner los pies en el suelo"!

JONATHAN.- (Mientras SERGUEI, deca la ltima frase, le parece haber odo algo) Qu es eso?

SERGUEI.- (Escucha) No oigo nada. Tienes odo de tsico.

JONATHAN.- Escucha, escucha No oyes? (Lo hacen)

SERGUEI.- Es un camin a lo lejos.

JONATHAN.- (Accin de escuchar. recoge el casco precipitado) Es un cabrn que se acerca!

SERGUEI.- Vas a hacer la de antes.

JONATHAN.- (Dispuesto a marcharse) Escondmonos!

SERGUEI.- Un momento!

JONATHAN.- Ah te quedas! (Desaparece por su lado)

(SERGUEI que se ha quedado solo, ahora s percibe que el helicptero se acerca. Salta por la abertura del muro y sale por su lado. El ruido del motor hace una pasada as como el haz de luz, por lo alto del muro continuada, sin interrupcin. Silencio. JONATHAN aparece medio agachado para reconocer la situacin. Se para agachado. Escucha. Silencio corto. SERGUEI, aparece medio arrastrando el arma. Llega al centro de su lado y mira a JONATHAN)

JONATHAN.- (Acercndose) Te han visto?

SERGUEI.- (Se encoge de hombros con indiferencia) No lo s. Creo que no. Slo si tienen ojos de gato.

JONATHAN.- Es igual. Pronto lo sabremos.

SERGUEI.- La verdad es que el bicho no par. El reflector pas por el boquete sin detenerse.

JONATHAN.- Eso es muy buena seal.

SERGUEI.- Al final, esta gente es as. Cazan las pulgas y dejan pasar a los elefantes.

JONATHAN.- De cualquier forma, no son de fiar. Siempre de ojo avizor y oreja en pie.

SERGUEI.- (Imitando el tratamiento que se ve en las pelculas del ejercito americano) Seor, si, seor! (Rompiendo la pose, sonriente) Me gusta el tratamiento que tenis en el ejrcito americano. Suena democrtico. Es simptico, de buen compaerismo.

JONATHAN.- S, muy simptico. Hasta que viene el sargento instructor y te da una patada en los huevos que te los deja hechos caldo.

SERGUEI.- Pues no parece. Todo parece justo y en su lugar.

JONATHAN.- En el cine. Poco sabes t de la democracia americana. Vamos a poner todo esto en su sitio.

SERGUEI.- Un momento! En su sitio no. Querrs decir, "como estaba".

JONATHAN.- (Deja el arma en el suelo y se quita la guerrera sin darle importancia) Cul es la diferencia?

SERGUEI.- Los alemanes que hicieron estos bloques, seguramente no saban que eran para este muro.

JONATHAN.- (Que comienza a poner los bloques para cerrar la abertura) A lo mejor lo saban.

SERGUEI.- Es posible. Con esa frrea y rectilnea disciplina, son capaces de cavar su propia tumba y meterse dentro.

JONATHAN.- Ven a arrimar el hombro, venga. Crees que se aguantarn sin argamasa?

SERGUEI.- Deja que tu mano la gue Dios.

JONATHAN.- (Le mira serio) A qu juegas? Aydame joder!

SERGUEI.- (Lo hace con poco entusiasmo) Sabes cuntos kilmetros tiene este muro? Cuarenta kilmetros.

JONATHAN.- Joder, todo eso!

SERGUEI.- Como lo oyes. Dime t a quien se le habr ocurrido semejante genialidad.

JONATHAN.- (Que contina trabajando) A cualquier soplapollas.

SERGUEI.- (Deja de trabajar) Basta! No quiero ms! (Se aleja y comienza a tararear una msica del folklore ruso "la balalaika", y se enzarza con unos pasos de baile que acompaan a la msica. JONATHAN, lo contempla curioso. Al oscilar en el baile se acerca al muro donde JONATHAN est colocando los bloques y en uno de los giros, empuja con el pie los bloques que acaba de colocar JONATHAN y los derriba. JONATHAN, se aparta para no ser alcanzado. Est desconcertado) Perdn! No es lo que parece. Te pido disculpas.

JONATHAN.- Qu cojones haces?

SERGUEI.- No es falta de respeto a tu trabajo. Perdn!

JONATHAN.- T me quieres joder! No me fiar ms de ti.

SERGUEI.- No te enfades, disculpa.

JONATHAN.- Fock you!!

SERGUEI.- Clmate! Los pondr de nuevo. Yo solo los pondr todos. (Lo hace mientras trabaja) No tienes por qu preocuparte. T qudate ah mirando. Sintate, si quieres. Ha sido un impulso involuntario. Lo juro! Seguro que Pauvlov lo explica. (JONATHAN le mira estupefacto) Debe de ser algo que me viene de muy adentro sabes, que est muy arraigado. Habla t, mientras yo los pongo, o canta, puedes hacer lo que te de la gana. Toma, sbete aqu y haz un discurso (Le pone un bloque a los pies para que se suba y vuelve al trabajo) Est bien, verdad? Est derecho. Lo ves cmo no era nada contra ti?

JONATHAN.- (Se acerca) Te voy ayudar. (Le da una patada a los bloques que acaba de levantar. Los que quedan en pie los empuja con las manos) Yo tambin sent ese impulso incontrolable! (Se ren)

SERGUEI.- La civilizacin recobra la cordura!

JONATHAN.- Vamos a mostrarles a esos cabrones de militares, dirigentes analistas, negociantes y dems golfos, que no hay torre de Babel que se nos resista!

SERGUEI.- Reventaremos las tripas de este muro, enfrente mismo de la puerta de Brandeburgo!

JONATHAN.- (Corre hacia el bloque y se sube en l) Y ahora!

SERGUEI.- (Eufrico) El discurso, bien!

JONATHAN.- (Desconcertado) Qu les digo?

SERGUEI.- Lo que t quieras. Puedes decirles todo. A poco que busques encontrars todos los personajes dentro de ti. Hblales de lo que fueron, lo que pueden... Mustrales tu mejor cara!

JONATHAN.- Habis seguido la ruta del Dorado y sois unos cerdos. Algn da vendr el diluvio universal y estaris sin salvavidas y perderis vuestro culo por esa pasividad desesperante. Estoy asqueado de ese montn de mierda y cadveres inocentes que vais dejando pudrir en ese saco sin fondo de la indiferencia. Con la mano en el corazn, voy a mostraros mi mejor cara. La cara que no miente. La que puede ser el espejo de la vuestra! (Da media vuelta, se baja el pantaln y muestra el trasero a la humanidad)

SERGUEI.- (Le sigue el juego) Polifemo, pagars cara tu impdica osada!

JONATHAN.- (Ajustndose el pantaln) Me habrn visto?

SERGUEI.- Lo dudo. El color de Alemania es demasiado gris para ver a distancia.

JONATHAN.- (Pone las manos en forma de bocina) Cuando menos... Mi recado viajar en el ter!

SERGUEI.- No te esfuerces, estn dormidos.

JONATHAN.- Qu pena. Podas haber aprovechado y hacerme una foto para mandrsela a mi chica.

SERGUEI.- Seguro que no te iba a reconocer, por mucha intimidad que gastis. As que tienes novia...

JONATHAN.- Bien, no es exactamente una novia, es... un pequeo lo. Y t?

SERGUEI.- Estoy casado. Tenemos una nia de dos aos. Naci el mismo da que yo cumpl los veinticinco. Tiene los ojos de un azul intenso. En el pelo, los mismos visos que los campos de trigo, cuando est para segar y la brisa lo acaricia. (Silencio)

JONATHAN.- Y tu mujer, es bonita?

SERGUEI.- Hermosa por dentro!

JONATHAN.- Joder! T le das vuelta a las cosas. Y por fuera, Es bonita por fuera?

SERGUEI.- (Sonre sereno) Bueno, s, tambin.

JONATHAN.- (Con una sonrisa picara)... Est buena, eh?

SERGUEI.- (Igual) Bastante mejor que t. Est sansima. (JONATHAN se queda ensimismado. SERGUEI se dirige a la abertura, cruza, se da vuelta y le dice a JONATHAN sealando los bloques derribados) Y esto?

JONATHAN.- Que le den por el culo!

SERGUEI.- Qu te pasa, ests enfadado?

JONATHAN.- Estoy jodido, cabreado, enfadado... Puto con mi vida! No quiero ms! Se acab! Sabes qu te digo. No me esconder de nuevo.

SERGUEI.- Clmate. Maana durante la guardia lo estudiamos.

JONATHAN.- Y una mierda! (Recoge su guerrera y se la pone) Nada me mover de mi posicin.

SERGUEI.- Ni a m.

JONATHAN.- Entonces ests de acuerdo?

SERGUEI.- Totalmente de acuerdo. Los de abajo raramente estamos fuera de lugar.

JONATHAN.- Recoge el arma y vete a tu posicin.

SERGUEI.- Lo que tu digas (Lo hace)

JONATHAN.- Esperaremos firmes que acabe todo esto.

SERGUEI.- Tan firmes como podamos.

JONATHAN.- Ahora estamos juntos, verdad? T ests conmigo?

SERGUEI.- Si tenemos que hacer algo, lo haremos juntos. De no hacerlo juntos, seguro que se quedar por hacer.

JONATHAN.- No se hable ms.

(Largo silencio en el que se pasean uno perpendicular al otro. Por momentos se oye el ruido del motor y se extingue, para volver a orse. Se miran un tanto inquietos. Ahora ya se oye ntido el motor del helicptero que se acerca. JONATHAN le hace una sea a SERGUEI de que aguante firme. ste le responde afirmativamente. La luz del reflector viene por lo alto de muro. Los soldados aguantan en sus posiciones. El ruido del motor se acenta y el viento producido por la hlice, agita los pequeos arbustos y las ropas de los soldados. Repentino el reflector ilumina el destrozo hecho en el muro. La luz oscila examinando la situacin. El polvo removido por la hlice se remolina en el ambiente. El reflector se desdobla y simultneos enfocan a los soldados. Las luces oscilan y los expone. La insistencia y la intensidad de la luz, obliga a los soldados a usar las manos a guisa de pantalla. Hacen gestos para que les quiten la luz de encima. Ante lo pertinaz de la luz, intentan salir del halo, pero este les persigue. Estn atrapados. Lo que antes eran unos pasos bruscos ahora ya son carreras. Tiran las armas y levantan las manos para mostrar que estn desarmados. JONATHAN, cae de rodillas. SERGUEI se sube a los bloques en el boquete y le grita algo a JONATHAN, al mismo tiempo que le hace sea para que se acerque. JONATHAN, se levanta y va hacia l. Cuando estn juntos los dos reflectores se funden en uno y simultneo se oye el tableteo de una ametralladora. Los soldados convulsionados por las balas caen intentando ayudarse. La inmovilidad indica que estn muertos. Tras breves segundos el reflector reconoce la situacin, se rompe en dos, cae sobre las armas abandonadas en los lados. Los reflectores vuelven sobre los cadveres, tornan a ser uno y el ruido del motor indica que se alejan. La luz se pierde por lo alto del muro. Silencio total mientras se hace el oscuro.)

FIN


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