ECLIPSES
Ral Hernndez Garrido
(Dos mujeres frente al mar, tendidas sobre la arena, a pleno sol. Sus edades: ANA, de 45 a 50 aos, muy bien llevados. BELN, de 30 a 35, con problemas de cartucheras. ANA reposa boca arriba, plcidamente, absorbiendo hiertica cada fotn de luz. BELN se remueve en la toalla. La arena la invade. Se levanta y se limpia la arena. Sacude la toalla. Salpica de arena a ANA. sta apenas reacciona. BELN sacude la toalla con ms fuerza, dirigiendo todo su esfuerzo a llenar de arena a su amiga. ANA se levanta y la mira. BELN, entonces se sienta en su toalla, como si no tuviera con.ciencia de lo que ha hecho. ANA vuelve a su plcido reposo. BELN saca una bolsa de pipas. Las casca. Se las ofrece a Ana.)
BELN. - Pipas.
(PAUSA.)
Pipas?
( PAUSA.)
Pipas!
(ANA rechaza con un gesto seco.)
ANA. - Se me abren los labios.
BELN. - Son sin sal.
ANA. - No, gracias.
BELN. - Creque te gustaban.
ANA. - Nunca
BELN. - Nunca? Creo haberte visto comer bolsas y bolsas.
ANA. - Cuando dejaba de fumar.
BELN. - Cundo has dejado tde fumar?
ANA. - Por eso ya no como pipas.
BELN. - Tiene su lgica. La tuya. Si algo no te vale, mejor deschalo. Y ahora, ni probarlas, ni dar siquiera gracias, no quiero, muchas gracias.
ANA. - Gracias, no quiero, muchas gracias.
BELN. - Espero que no te moleste que me ponga aqu, contigo.
ANA. - Cmo me va a molestar? Pro cierto, en todo lo que llevo, no han venido.
BELN. - Las esperabas para algo?
ANA. - No.
BELN. - Te extraa que no hayan venido?
ANA. - Ni hoy ni desde hace unos das.
BELN. - Mira, te guste o no, quiero hablar contigo a las claras
ANA. - Me aburres.
BELN. - Qu?
ANA. - Vas a acabar haciendo que me coma tus pipas.
BELN. - No te volvera hablar de pipas.
ANA. - No es slo eso. Vamos, tya sabes ques lo que digo. Y sin hacerte la tonta.
BELN. - No he dicho nada.
ANA. - Ni hace puetera falta.
BELN. - Hace calor. Es un agobio de calor. Nada ms.
ANA. - No hace tanto calor.
BELN. - Es el agobio ms que el calor. El bochorno. Con la lluvia que cayanoche. Se nota en que no hay tanta gente.
ANA. - Se estbien aqusola.
( PAUSA. ANA cierra los ojos y hunde su cabeza en la toalla. BELN mira a alguien, lejos de donde estn ellas. Se mueve inquieta, produciendo la inquietud de ANA.)
ANA. - Sigues ah?
BELN. - Mira, se es de la tele. Mralo, se va.
ANA. - Dnde?
BELN. - All, a la altura de los surferos.
ANA. - No le veo.
BELN. - Por lo menos mralo. Es uno de los hombres ms interesantes que conozco.
ANA. - Conoces a tantos?
BELN. - A ms de los que tte crees.
ANA. - Quharas con l?
BELN. - Locuras.
ANA. - Locuras!
BELN. - S, locuras.
ANA. - Quraro orte hablar as. Es como si quisieras meter las palabras de otro en tu boca. Y no caben.
BELN. - Parece que tsabes muy bien cmo soy yo.
ANA. - Un poco, s.
BELN. - Crees saber muchas cosas.
ANA. - No quiero que te molestes
BELN. - No, molestarme? Slo tengo que mirarte y entonces todo va bien.
ANA. - Quinsinas?
BELN. - Teres una mujer de experiencia, lo s. Todo el mundo lo sabe. Tsiempre presumes de ello. Lo que hay que hacer, cmo comportarse, cmo vestirse. Ser chic o elegante. Clsica y moderna. Tantas cosas sabes. Muchas veces te he pedido consejo. Te estara oyendo durante
horas enteras, sin abrir la boca. Pareces tener siempre la res.puesta adecuada. Y sque poda aprender tanto de ti. Las cosas que me pierdo ahora mismo. Me paso el tiempo en el hospital mientras tsque sabes vivir. Quhiciste durante todo el da de ayer? Habamos que.dado en vernos.
(ANA no responde. Toma un espejo de mano y se exa.mina las cejas, las comisuras de los labios, los prpados. Saca un lpiz de labios y se repasa la pintura. BELN la mira.)
ANA. - No scmo no me voy
BELN. - Estabas esperando a alguien.
ANA. - Eso no me impide irme cuando quiera.
BELN. - Hazlo.
ANA. - Me vas a echar t?
BELN. - Yo?
ANA. - Slo tengo que sentarme al otro lado de la playa. Con eso, se acabel problema.
BELN. - No te lo recomiendo. Allno hay quien respire. No es tu estilo, mezclarte con cualquiera.
ANA. - Me da igual. Con tal de estar sola.
BELN. - Sola entre tanta gente. Hoy esto estque revienta. Debe ser por el eclipse.
ANA. - El eclipse.
BELN. - El eclipse. Es hoy.
ANA. - Lo haba olvidado.
BELN. - Te olvidas hasta de cundo va a ser el fin del mundo.
ANA. - No estoy para cosas como esas.
BELN. - Serque no ves la televisin.
ANA. - Ser.
BELN. - De todas maneras, se acabe o no el mundo, tienes razn. Tampoco es para tanto.
ANA. - Un eclipse. Cosas que acaban y empiezan.
BELN. - Bonita reflexin, viniendo de ti.
ANA. - Seguro que es hoy? No se ve nada.
BELN. - No hay nada que ver.
ANA. - Todo debera estar oscuro.
BELN. - Falta una hora para el apogeo. De todas maneras, no es total.
ANA. - Seguro que en la Costa Azul es total. Ah, Niza, el eclipse y aroma de azahar.
BELN. - Total es en frica.
ANA. - Extico.
BELN. - Te parece bien frica? Nairobi.
ANA. - Mejor Saint - Tropez.
BELN. - Si la seorita prefiere otro sitio
ANA. - A quhora era?
BELN. - A las dos cuarenta.
ANA. - En punto?
BELN. - La luna cubriral sol.
ANA. - Y todo se pondroscuro.
BELN. - En Kenia. Aques parcial.
ANA. - Algo se ver.
BELN. - Nada.
ANA. - Con un cristal oscuro. Tus gafas!
BELN. - Ni se te ocurra.
ANA. - No te las voy a romper.
BELN. - Te quedaras ciega.
ANA. - Teniendo cuidado
BELN. - No.
ANA. - Es un eclipse.
BELN. - Ni aunque realmente sea el fin del mundo. ANA. - Tonteras. Al fin y al cabo, nada se acaba.
(PAUSA.)
Lstima no verlo.
BELN. - Ques lo que se ve de un eclipse?
ANA. - De un eclipse? Por ejemplo, la relatividad.
BELN. - La relatividad?
ANA. - Einstein. La luz que se curva.
BELN. - Y se ve con unas gafas?
ANA. - No lo s.
BELN. - Me asombras. Primero, no sabes si va
a ver un eclipse o no. Y luego, eres toda una autoridad en la materia.
ANA. - Quhora es?
(Una nube pasa por encima de ellas.)
No decas que no iba a ser total? Estoscureciendo.
BELN. - No va a ser total. Es una nube. No lo ves?
ANA. - Claro.
BELN. - No tiene nada que ver una cosa con la otra.
ANA. - Ya.
BELN. - Entonces?
ANA. - Una broma, hija
BELN. - No llover.
ANA. - Te preocupa por el eclipse?
BELN. - Me preocupa porque he venido a tomar el sol y estar contigo. Pero no llover.
ANA. - Esa nube, ahora que la veo
BELN. - No.
ANA. - No puedes saberlo.
BELN. - Por lo menos, no ahora, ni en una o dos horas. Ahora no puede llover.
ANA. - Te fas del hombre del tiempo? Escucha: un trueno.
(BELN no responde. Le pide el bronceador, y ANA se lo pasa con escepticismo. BELN se embadurna con el bronceador. ANA la ignora, echndo.se boca abajo. Un nuevo trueno. ANA la mira, victoriosa. BELN se pone las gafas de sol y busca su nirvana cascando pipas. La nube se retira, dejando la escena ms soleada que antes. ANA se incorpora y mira a BELN, que no acusa ninguna reaccin.)
Bruja.
BELN. - Pipas?
(ANA se mira las uas de los pies. BELN se incorpora y la mira. Pero su atencin se ve atrada por un punto cercano. Mira sin comprender, se da cuenta de lo que pasa y reacciona: su rostro se altera por la indignacin.)
Qudescaro.
ANA. - Qu?
BELN. - Esos de ah.
(ANA les mira guiando los ojos. Cambia sus gafas de sol por unas de ver bastante horribles.)
ANA. - Quhacen?
BELN. - Mirar.
ANA. - Al eclipse?
BELN. - A nosotras.
(ANA le mira a BELN a las cartucheras.)
ANA. - Ests segura?
BELN. - No lo ests viendo?
ANA. - Te querrn pedir pipas, y no se atreven.
BELN. - Djate de pipas y mrales las caras.
ANA. - Uf.
(ANA esconde las gafas de ver, se atusa la cara y el pelo y, con una amplia sonrisa, saluda agitando los brazos.)
BELN. - Los conoces?
ANA. - De nada.
BELN. - Los has saludado.
ANA. - Ellos me han saludado. Simpticos, no?
BELN. - Qucara de imbciles.
ANA. - No.
BELN. - Mira, se ren.
ANA. - Estn contentos.
BELN. - Mira. Mrales.
ANA. - No hagas eso.
BELN. - Estpidos.
ANA. - Son unos chicos, nada ms.
BELN. - Nada ms!
ANA. - Ya se han ido.
BELN. - Lo peor es no saber desde dnde te pueden entrar.
ANA. - Anda, Madre Teresa, chame crema en la espalda.
(BELN se arrodilla al lado de ANA, echada bocaabajo, con los ojos cerrados.)
BELN. - Te duermes?
ANA. - Ojal.
BELN. - Ests demasiado callada.
ANA. - Shhh.
BELN. - Ana
ANA. - se estbien aqu. Acaba una suave, como la seda. Podra pasarme todo el da con los ojos cerrados, tumbada sobre la toa.lla, sin pensar en nada. Con el sudor resba.lando
(ANA se sacude las manos y vuelve a su toalla, sobre la que se queda sentada.)
BELN. - podras ir a verla. Al fin y al cabo, es agua pasada. Cosas que se dicen, se hacen, y luego se olvidan y se perdonan. Yo no dejara que eso mereciera la pena. Psame el spray
ANA. - viene a casa y no hay quin le aguante. Un invierno insufrible. Sin poder hacer otra cosa que esperar que venga y aguantar sus desplantes. Nada que hacer. Y aqu, en cambio. No tengo por qupensar en nada
BELN. - es gracioso que hubieran roto ahora cuando todos creamos que las cosas les iban bien. Siempre, qubuena pareja hacen. Qufelices. Quenvidia. Y a la mnima se acab, y allcada cual con su desgracia
ANA. - no squhacer de cena. Siempre el mismo cantar. Y no he sacado nada del congelador. Siempre a ver qule pongo de cena. A ver. Purde puerros, para uno vale, los pimientos que fre, quedarn dos o tres, nada mssalchichas y huevosde sobra para alimentar al cerdoPero por qupienso enmedia vuelta
BELN. - la ltima vez que los vi juntosElla tena ojos de llorar. Y l pona cara falsa de felicidad. Y los dos me preguntaron por ti. Creyeron que tomaras partido. Pero a veces hay que aguantar el tirn. Sobre todo ahora. Haya pasado lo que haya pasado. Cuando la desgracia aparece por la puerta
ANA. - Por favor, tienes hora?
BELN. - Y cuarto.
ANA. - Gracias. No te vas a ir pronto, verdad? Cudame la toalla, por favor.
BELN. - Te baas ahora?
ANA. - Slo voy a dar un paseo.
BELN. - No ssi estarpara tanto tiempo.
ANA. - No?
BELN. - Si no, lo dejo todo donde la caseta.
ANA. - Djalo, me quedo.
BELN. - No pasa nada. Yo he dejado cosas ahy no toca nadie.
ANA. - Da igual.
BELN. - Y?
ANA. - Por lo menos, podrfumar, no?
BELN. - Sin echarme el humo
ANA. - Dios, no scmo aguanto. Si no fueraClaro, si no fuera
(ANA enciende el cigarrillo. La brisa le apaga varias veces la lumbre del mechero. Lo repite una y otra vez. Mira fuera de escena y sonre. Abandona su lugar y se ausenta por un tiempo prolongado. BELN se levanta y mira. Se vuelve a tumbar. Se vuelve a levantar, curiosa, y mira sin ningn recato a su amiga. Se escucha parloteos y risas de Ana y un chico. BELN se echa de golpe a la toalla. ANA entra y la mira. Vuelve a salir.
Regresa rindose, con el cigarrillo encendido. Se sienta en la toalla. BELN se incorpora.)
BELN. - Fumar, fumar, fumar. Tanta gente que muere al da por culpa del tabaco. Cncer,
infartos, problemas pulmonares. Quganas fumando? En Amrica las productoras de tabaco se ven obligadas a pagar millones como indemnizacin. Todo el mundo sabe lo que se juega. Pero, aqu? Y lo que es lamentable es la falta de educacin, invadir.me con tu humo y convertirme en fumadora pasiva. Quin era?
ANA. - Quin era quin?
BELN. - El chico con el que hablabas. se tan simptico.
ANA. - Simptico!
BELN. - Por lo menos, tte reas.
ANA. - Claro.
BELN. - Te dira algo gracioso.
ANA. - Graciossimo. No me jodas, bonita.
BELN. - Te molesta?
ANA. - No le has reconocido? Llevas toda la vida vindole.
BELN. - No recuerdo.
ANA. - Aunque, la verdad, es que no hay quien le reconozca.
BELN. - Djame recordar.
ANA. - Quieres pistas?
BELN. - Espera, esperaNo me digas que es
ANA. - S.
BELN. - El ao pasado era un nio.
ANA. - El ao pasado.
BELN. - Pero no puede habercrecido tan de golpe.
ANA. - Tan de golpe!
BELN. - Desde luego, aparenta mayor.
ANA. - Todo un viejo.
BELN. - Ms hombre.
ANA. - Un buen pedazo de hombre.
BELN. - Cmo es posible que se haya puesto tan, tan
ANA. - Te gusta?
BELN. - Ana!
ANA. - Te lo presento.
BELN. - Presentarme a un nio.
ANA. - Todo nuevo, para ti. Mira.
BELN. - Quhaces?
ANA. - Se ha dado cuenta de que le mirbamos. Ven.
BELN. - No!
ANA. - Prefieres que venga l?
BELN. - Eso jams.
ANA. - No te hagas la estrecha.
BELN. - Pero si se ve que es a ti a quien se le va el culo por ese nio.
ANA. - A m? Lo que tdigas. Bueno, a nadie le amarga un dulce.
BELN. - Y quieres ponerme a mpor delante para cubrirte las espaldas.
ANA. - Lo querrs para ti sola.
BELN. - Nos estsonriendo.
ANA. - Sonrele t. Hola!
BELN. - Si hace dos aos le haca castillitos de arena.
ANA. - Mira ese pecho de mar.
BELN. - Y no hace mucho, le montaba a caballito.
ANA. - Esos hombros y esos brazos.
BELN. - Hmm. S, s.
ANA. - Y ese culo que
BELN. - Las manos, fjate qumanosEsos dedosEl pulgar
ANA. - Degenerada.
BELN. - Ana!
ANA. - Beln!
BELN. - Me haces decir cosas como, como
ANA. - Yo no niego lo que me gusta.
BELN. - Lo tuyo no tiene nombre.
ANA. - Te ha sonredo.
BELN. - A m? De verdad?
ANA. - Ahora o nunca.
BELN. - Me vas a arrancar el brazo.
ANA. - Que l elija, vale?
BELN. - Pero, cmo?
ANA. - Vamos a comprar helados, le saludamos de paso y ya est. Si hay suerte hablas de lo que sea con l y si no, nada.
BELN. - Pero, por quin me tomas?
ANA. - Me apetece uno de limn. El ms grande. Tpagas.
(ANA se levanta y tira de BELN, hacindola salir de escena. BELN vuelve a entrar en escena. ANA entre tras ella y la coge de la mano, tirando hacia afuera.)
ANA. - Vamos, no seas tonta.
BELN. - Idiota.
(BELN, con toda dignidad, coge de entre sus cosas una tela de gasa, un pareo con el que se cubre de forma exagerada sus cartucheras.)
ANA. - Anda, boba.
(El mar ruge ante las dos toallas abandonadas. Pasa un tiempo. Omos las risas de las dos mujeres. Entran con un helado en la mano cada una. BELN deja de rerse. ANA se queda riendo sola, y modula su voz hasta convertirla en una tosecilla. BELN extiende su toalla cuidadosamente y se sienta.)
BELN. - No era l.
ANA. - Claro que s.
BELN. - Le confundes.
ANA. - Aunque tengas razn, el chico mereca, no?
BELN. - Quvergenza.
ANA. - Te da ahora.
BELN. - Podra ser su madre.
ANA. - Entonces yo sera su abuela.
BELN. - Te falta poco.
ANA. - Beln
BELN. - Aunque viendo cmo miras a los del surf
ANA. - Reconoce que el chico te gusta tanto o ms que a m.
BELN. - Es inmoral.
ANA. - Pero no engorda.
BELN. - Sin alguien se enterara
ANA. - Quien?
BELN. - T.
ANA. - No.
BELN. - Seguro que se lo contaras a alguien.
ANA. - Somos amigas.
BELN. - Quieres que recuerde?
ANA. - Qume tienes que echar en cara?
BELN. - Somos amigas.
ANA. - Dejmoslo.
BELN. - Vete a verla.
ANA. - Creque ese asunto ya estaba cerrado. Y otra vez
BELN. - Promtemelo.
ANA. - No puedo. Lo sabes bien.
BELN. - No todo se lo lleva el viento. Algo debe quedar.
ANA. - No te imaginas todo lo que ocurri.
BELN. - Ella olvid.
ANA. - No hay nada que olvidar.
BELN. - Lo estpasando muy mal.
ANA. - Cuando yo las pasputas, nadie se acordde m.
BELN. - No merece la pena seguir as.
ANA. - S, pero
BELN. - Promtemelo.
ANA. - Ahora mismo, si tsupieras, ahora mismo
BELN. - Quieres contarme algo?
ANA. - No. Qute lo hace pensar?
BELN. - Vamos.
(PAUSA.)
ANA. - Cundo son las visitas?
BELN. - Tvete y no habrproblema.
ANA. - No me apetece ir para darme la vuelta por no poder entrar.
BELN. - Es cuestin tuya.
ANA. - No es que no quiera ir.
BELN. - Me preguntvarias veces por ti.
ANA. - Pero si me detienen en la entrada, a ella de poco le servir.
BELN. - Tsabrs.
ANA. - Llamary preguntarcundo y cmo.
BELN. - Ahno cogen el telfono.
ANA. - Al mvil. A algn telfono. O un telegrama. Algo tiene que funcionar. No. Esto no tiene sentido.
BELN. - Si realmente quieres verla, ve al hospital.
ANA. - No hay quien hable contigo.
BELN. - Allt, por supuesto. Yo te he disculpado, pero ella se ha dado cuenta. Es difcil mentirle a alguien en su situacin. No me dijo nada, pero sus ojos me pedan que hiciera todo lo que pudiera. Pero, al fin y al cabo, es cuestin ms tuya que ma, me equivoco? Despus de lo que le pas. Debide ser fuerte. Tsabrs.
(ANA se ha levantado. Pasea al lado del mar. BELN se incorpora.)
BELN. - Te estoy hablando.
ANA. - Te oigo.
BELN. - Quieres or cmo fue o no?
ANA. - No dejo de orte. Habla. Habla!
BELN. - No tienes porquirte al otro extremo de la playa.
ANA. - Te escucho muy bien.
BELN. - Como si a alguien ms le interesara.
ANA. - Cacho cabrona.
(ANA vuelve con mal humor a la toalla. Se queda de pie, en jarras, mirando a BELN, que sin alterarse se queda mirando al suelo.)
BELN. - No quieres saberlo. Finge por una vez ms. A mno me engaas. Slo cierra los ojos. Vamos. Seguro que quieres saber cmo ocurri.
ANA. - No.
BELN. - No haberlo visto. Toda la calle. Apretpero ya lo tena encima. Y nada ms.
(ANA mira al suelo avergonzada. BELN la mira a la cara. ANA se sienta, dcil, en la toalla.)
ANA. - Fue en sbado?
BELN. - Qums da! Un da, otro
(Una radio inoportuna eleva el volumen de la cancin del verano hasta hacer enmudecer cualquier otro ruido, incluyendo el sonido de las conversaciones. BELN grita. La radio se corta de repente. BELN se queda gritando en medio del nuevo silencio.)
BELN. - lo ms importante. Ya fuera lunes u
(Se calla avergonzada. Se siente mirada por todos. ANA sonre tristemente.)
ANA. - otro da.
BELN. - A veces creo que
ANA. - Tranquilzate.
BELN. - No squpinto en esto.
ANA. - Luego hablamos.
BELN. - Siempre luego hablamos. Luego. Mira lo que tienes alrededor. Ahora.
ANA. - Te prometo que
BELN. - Ms promesas. Que son aire. Que se las lleva el viento.
ANA. - Esta vez
BELN. - Esta vez
(La radio vuelve a ocultar la voz de BELN. Grita, rebosante de rabia, pero su voz queda completa.mente enmascarada por la pachanga. BELN enfila el origen del ruido. Apunta. Dispara: sale de escena. Una breve pausa. La radio se corta. Al poco, vuelve BELN. Se sienta en su toalla, conteniendo la indignacin. ANA se levanta. Poco a poco, se acerca a ella. Se sienta.)
BELN. - Y tqu?
ANA. - Perdona.
BELN. - Da igual.
ANA. - No creas que las cosas son tan fciles.
No creas que no quisiera hacer lo que me dices. Pero a veces uno no puede hacer lo que tan fcil parece. Ojalpudieras comprenderme. Ojalfuera todo tan fcil. Ojalla realidad no fuera tan cruda.
BELN. - S, ojal.
ANA. - Me ests oyendo?
(PAUSA. ANA abre un paquete de pauelos de celulosa y le pasa uno. BELN se suena sonoramente. ANA le pasa otro. BELN se lo acepta, agradecindoselo en silencio. ANA guarda el paquete. BELN acaba y le intenta devolver los pauelos usados a ANA, pero sta le da su espalda, al estar ocupada en recoger las cosas de su bolso. BELN no sabe quhacer con los papeles sucios. ANA se vuelve. BELN esconde los papeles en la arena, dejando la mano oculta en ella. ANA la mira extraada. BELN sonre forzada. La radio revive: suena la cancin del verano. Las dos mujeres se ren. ANA se levanta. Tira de BELN, que se niega. Al final, lo consigue, y empiezan a bailar al son de la msica. BELN se contonea arriesgadamente. ANA palmotea. ANA le indica un punto, no muy lejos de ellas. BELN, imitndola, miraradonde ella mira. Las dos se quedan atontadas por lo que ven, sin dejar de bailar.)
BELN. - S?
ANA. - S.
BELN. - S?
ANA. - Me pareci.
BELN. - Seguro.
ANA. - No, no es l.
BELN. - Uhm.
ANA. - Tiene un aire.
BELN. - Tsque tienes un aire.
ANA. - Eh!
BELN. - Perdn.
(La radio se corta, se pierde en interferencias y acaba en un fro noticiario. BELN se da cuenta del ridculo que esthaciendo. Se sienta empotrndose en su toalla. ANA se sienta a su lado.)
ANA. - Entonces?
BELN. - Vino por delante y se la llev.
(ANA calla.)
No spara qupierdo el tiempo contndote nada.
(BELN se echa boca arriba. ANA, incmoda, no sabe quactitud tomar. PAUSA. ANA intenta la comunicacin en varias ocasiones, eligiendo algo que decir, descartndolo, hasta que al final se atreve a llamar su atencin.)
ANA. - Comes aqu?
BELN. - Creo que vendrn a por m.
ANA. - Despus del eclipse?
BELN. - Por ah, ms o menos.
ANA. - Yo no sque hacer.
BELN. - Tmisma.
ANA. - Vas a ir luego?
BELN. - Fui esta maana.
ANA. - Podramos ir juntas.
BELN. - No.
ANA. - Por favor.
BELN. - Es cuestin tuya y de ella. Yo en esto como aparte.
ANA. - Sabes que las cosas no han sido fciles.
BELN. - No quiero saber nada.
ANA. - Me gustara tanto ver este eclipse. Ya debe apreciarse. Me oyes?
BELN. - S.
ANA. - No puedo ir.
(ANA sale de escena. BELN se incorpora y la sigue con la mirada. Deja de mirarla, coge una revista y la hojea. ANA vuelve de baarse. Viene con el pelo moja.do. Se seca con la toalla. Una bolsa de plstico cruza el escenario. ANA re.)
BELN. - Qu?
ANA. - Nada.
BELN. - Qu?
ANA. - Nada.
BELN. - Anda.
ANA. - Una tontera.
BELN. - Anda.
ANA. - Si veo una bolsa al aire siempre me acuerdo de lo mismo, en mi noche de bodas, el hotel en Albacete, porque la compaa de viaje era asde triste. Gran crucero por el Mediterrneo con primera noche de escala en Albacete. Vena gente de Galicia. Yo que por la maana de blanco y ahora en un auto.car sin aire entrando en Albacete. Y el hotel en que nos metieron. No digo yo que no los haya peores. Pero el colchn se mova, fjate. La de mierda que deba tener. Y Mario que le da propina al conserje, que lo nico que hizo fui darnos la llave y yo subiendo maletas, un quinto sin ancensor. Luego nos remos, pero en ese momento. Me negua dormir en esa cama, claro. Y l empeado, claro, era un regalo de sus tos. Saint Tropez, Niza, San Remo, Npoles, Las Islas Griegas y Albacete. De fbula. Y quiso meterse en la cama y yo ni acostarme en el sof. Menudo viaje me esperaba. Asomada toda la noche a la venta.na. Un viento que golpeaba el cristal y l dando vueltas y mirando de vez en cuando. Yo como si nada. Y el viento cada vez ms y ms. Uuuuuuh, uhhhhhh, uuuuuuh. Pensando en una isla griega. Aunque el sueo me doblaba. Y l que si no vienes. No. Y que si me voy a pasar la noche entera as. Silencio. Y que maana nos espera un viaje largo. Nada. Ashasta que callsu boca. Del todo. Y a roncar como un
gocho. En dnde me haba metido. Y miraba por la ventana, Albacete by night. Ni un alma. El viento. Craj. Me di un golpe en la cabeza contra la ventana del susto. l segua roncando. El viento. Fue el viento. El cristal de un escaparate. Roto, y toda la ropa del escaparate, a volar. Y allante mi ventana, un quinto, unos calzoncillos y una chaqueta, como fantasmas, ondeando delante de m. Uuuh, uuuh, uuuh. Eh? Eh?
BELN. - S?
ANA. - Nada.
BELN. - Es que con este calor.
ANA. - Da igual.
BELN. - Qudecas?
ANA. - Nada.
BELN. - Quhora es?
ANA. - Nunca llevo reloj.
(BELN mira su reloj y no dice nada. Las dos mujeres miran hacia el sol. BELN baja en seguida la mirada. Se fija en ANA, que parece mirar al sol sin darse cuenta del posible dao. BELN llama la atencin de ANA.)
BELN. - Eh!
ANA. - Me he quedado como una tonta.
BELN. - Cuidado. Si no te quieres quedar para vender cupones.
ANA. - Lo tendr.
BELN. - Con este calor
(BELN saca un bocadillo envuelto en papel de aluminio. Una barra entera, que desenvuelve con escndalo y desvergenza. ANA la mira sin creerse el tamao del bocadillo.)
y a estas horas me entra como un ruidillo
en el estmago
ANA. - Te vas a comer eso?
BELN. - Si gustas.
ANA. - De ques?
BELN. - Pepito de ternera. Con su lechuga, su tomate, sus pimientitos, esprragos y queso fundido.
ANA. - Primero las pipas y ahora esto.
BELN. - Pruebas?
ANA. - Carne. No.
BELN. - Un filete y el resto son verduritas. Dieta mediterrnea.
ANA. - Una barra entera!
BELN. - Si no me apetece ms, lo guardo para la tarde.
ANA. - Qubarbaridad!
BELN. - Engorda tanto como media coca - cola.
ANA. - Media coca - cola, qubarbaridad.
BELN. - Media coca - cola light.
ANA. - Si lo miras as
BELN. - En el rgimen lo pone.
ANA. - S, s. Claro. El rgimen lo pone.
BELN. - Me ests llamando gorda?
ANA. - Si te gusta a ti
BELN. - Pero, quieres to no?
ANA. - Miles y miles de caloras!
BELN. - Allt.
ANA. - Ni una talla ms.
BELN. - Eres una cerda.
ANA. - El caso es que tte sientes bien contigo misma.
(BELN ataca el bocadillo con furia. ANA se mira su vientre plano, pasndose la palma de la mano por enci.ma. BELN, indignada, abre una bolsa de patatas gigante con el estrpito del celofn.)
BELN. - Supongo que no te apetecern.
ANA. - Si quieres, por probar.
BELN. - No te pido ningn favor.
ANA. - Mujer, siempre apetece.
BELN. - Ni una.
ANA. - No te lo tomes a mal.
BELN. - Mira.
(BELN muerde una patata. Luego otra, y otra. Los crujidos son toda una sinfona.)
Seguro que te iran muy mal. Tantas caloras.
ANA. - No vamos a discutir por unas patatas.
BELN. - Claro que no. No quieres, no?
ANA. - No.
BELN. - Onduladas, con sabor a jamn.
ANA. - No.
BELN. - Crujen en la boca y se convierten en tomos de puro sabor.
ANA. - No tengo nada de hambre.
BELN. - Esta bolsa tan enorme.
(ANA se sienta hecha un ovillo cogindose de las rodi.llas y mira de refiln al sol. Deja de mirarlo y mira al suelo.)
ANA. - Odio la playa.
BELN. - Las del Mediterrneo estn mejor.
ANA. - Qudices? Con la boca llena, no te entiendo nada.
BELN. - Que sin duda las hay mejores.
ANA. - No, yo no odio esta playa. Odio ir a la playa. A cualquier playa.
BELN. - Si siempre ests aqu.
ANA. - A dnde quieres que vaya?
BELN. - Como tme dices
ANA. - Yo no te digo nada.
BELN. - Bueno.
ANA. - Si no fuera porque
BELN. - Porque no hay ningn otro sitio donde ir? ANA. - No es eso.
BELN. - Ya sabes que hay gente que siempre te esperara con los brazos abiertos.
ANA. - Ya te he dicho antes lo que hay y lo que no hay.
BELN. - Estbien.
(BELN le tiende la bolsa de patatas a ANA. sta la mira, examinado las intenciones de su amiga. BELN agita la bolsa, sonriendo. ANA coge una patata y muerde con ganas. BELN hace los mismo. ANA coge una nueva patata. Y siguen as, comiendo patatas con estrpito y rindose.
El ruido de un motor.)
BELN. - Un avin.
ANA. - Entonces ya son ms de las dos.
BELN. - Cmo vuela tan bajo?
ANA. - Ahora soltarlos balones.
BELN. - Para qu?
ANA. - Danone.
BELN. - El yogur?
ANA. - Publicidad.
BELN. - Y eso?
ANA. - Llevan toda la semana con lo mismo. Miles de balones.
BELN. - Anda que si tenemos suerte.
ANA. - No! Eso no. Ves cmo se levanta la gente?
BELN. - Quhorror!
ANA. - No me digas que no es para odiar la playa.
BELN. - Llegarn a nosotras?
ANA. - Reza para que no les dpor tirar por aqu.
(Desde el cielo, un silbido les hace mirar hacia arriba. El baln baja, sus miradas bajan. BELN coge la sombrilla, ANA se arrolla las toallas alrededor de los brazos. El baln no cae donde estn ellas.)
BELN. - Caern ms?
ANA. - Dios no lo quiera.
(Un baln de DANONE cae del cielo. BELN lo coge y lo tira fuera de escena. Ven la reaccin de la gente, un tanto sorprendidas de su desmesura. Respiran tranquilas y vuelven a ocupar sus posiciones.)
ANA. - Me ha entrado fro.
BELN. - Final de verano.
ANA. - Ha sido un repels.
BELN. - Una chaqueta?
ANA. - No, gracias. Con este sol.
BELN. - Vamos, hasta que se te pase.
ANA. - De acuerdo.
BELN. - Muchas veces me pregunto por qusiempre vengo a esta playa.
ANA. - Es la mejor.
BELN. - Hay otras que son mejores.
ANA. - Demasiado lejos.
BELN. - Hay autobuses.
ANA. - Tardan demasiado.
BELN. - No todos.
ANA. - En sas hay demasiada gente.
BELN. - Tambin aqu.
ANA. - Yo no me cambiara a ninguna otra playa.
BELN. - Tlas odias.
ANA. - Y vengo aqu.
BELN. - Y a una del Caribe?
ANA. - Podramos pensarlo.
BELN. - Podramos.
(Una radio empieza a soltar, de nuevo, la cancin del verano. BELN empieza a tararearla. ANA la mira, extraada.)
ANA. - No me digas que te gusta.
BELN. - Molesto?
(BELN canturrea en voz cada vez ms alta la pegadiza cancin.)
ANA. - Toma, tu chaqueta.
(ANA se quita la chaqueta y se la tira a BELN.)
BELN. - Venga, teres una mujer joven, liberal, sin prejuicios.
ANA. - Hortera!
BELN. - Pija!
ANA. - No cantes.
BELN. - Yo hago lo que quiero.
(BELN canta cada vez ms alto. ANA no puede aguantar ms la broma y se une a ella, parodindola con voz chillona. BELN deja de cantar y se queda con la boca abierta.)
BELN. - Mira, all, all. Es se.
ANA. - Quin?
BELN. - El hombre del Amor.
ANA. - Oh, seor hombre del Amor. Dos puntos. Mi buena amiga necesita un estmulo de forma urgente.
BELN. - All.
ANA. - El del pelo blanco?
BELN. - Te dije que era muy interesante.
ANA. - S.
BELN. - A que ya sabes quin es.
ANA. - Creo que ahora sque tte confundes.
BELN. - No, es l.
ANA. - No parece.
(ANA se echa boca abajo.)
BELN. - Mucho mayor, verdad? Pero, no te interesa?
ANA. - Un poco gordo.
BELN. - La tele hace milagros.
ANA. - Cuando yo le conoc, era otra cosa.
BELN. - Claro. Ya salt. Y amiga personal, supongo.
ANA. - Chica, no.
BELN. - Al final, resultarque fuisteis novios.
ANA. - No. Yo era cajera de Sepu y l trabajaba arriba en Radio Mil.
BELN. - Y siempre quedabais para tomar un caf.
ANA. - Yo prefera un chocolate.
BELN. - Oh, claro.
ANA. - Y no te creas, nos invitaba siempre.
BELN. - Qugeneroso.
ANA. - A my a todas las chicas. Solamos tontear los de la radio con nosotras, la chicas de Sepu.
No haba mucho donde entretenerse en aquella poca. Disculpa.
Hola!
BELN. - A dnde vas?
ANA. - Tanto hablar de l y al mirarle tanto, claro, me ha reconocido. Alberto!
BELN. - Pero es verdad? De verdad que es verdad?
(BELN se queda boquiabierta viendo a su amiga con su dolo. Rebusca en su bolso, luego en el bolso de ANA, y se pinta los labios. Se levanta, ensayando una sonrisa. Se echa las manos a las cartucheras. Busca el pareo y pdicamente se cubre con l las caderas. Se vuelve a colocar la sonrisa, y sale con decisin. Sin que apenas pase ni un segundo despus de su salida, ANA la vuelve a meter a escena, empujndola y hacindola andar hacia atrs. BELN forcejea intilmente.)
BELN. - Djame.
ANA. - Ya se ha ido.
BELN. - No me has dejado ni presentarme.
ANA. - Me dijo que tena prisa.
BELN. - Ni que fuera a perder el tren.
ANA. - Haca aos que no le vea.
BELN. - Estmuy bien en persona.
ANA. - Tenas que haberle conocido en sus aos.
BELN. - Si estestupendo.
ANA. - Psss.
BELN. - Creda.
ANA. - La verdad es que con l hubo ms que un coqueteo. Intentque quedramos alguna vez, fuera del bar de todos los das en que nos veamos, rodeados de gente. Una noche, quedamos para cenar, y luego fuimos a la verbena. Pero no llegamos a congeniar. Subimos a la noria. Espanta un par de nios que queran meterse en nuestra cabina. La noria giry se detuvo, justo arriba. Desde all, la ciudad era una telaraa de luces. Haca fro y me dejsu chaqueta. Ola a tabaco y a esa colonia para hombres que yo sola venderle en los almacenes. Tras ese da, pasel tiempo, no volvia haber otra oportunidad.l siguisu vida, yo la ma. Alguna vez, nos encontrbamos, de forma espordica. Cruzbamos un par de saludos, no nos atrevamos a ms. Un da, harunos diez aos, me lo encontren otros grandes almacenes. Los dos bamos de compras. Quiso
hablar conmigo ms de las dos palabras de costumbre. Pero yo iba con l. Ya me haba casado con mi marido, quizpor acabar con una rutina a la que no le vea fin. Desaparecien cuanto vino mi marido. Hasta hoy. A ti. Cmo te van los hombres?
BELN. - A m?
ANA. - A ti.
BELN. - Como a todas.
ANA. - Vamos, dilo.
BELN. - Bueno, pues
ANA. - Entre amigas, a cuntos?
BELN. - A cuntos, qu?
ANA. - Teres un poco monja.
BELN. - Yo?
ANA. - Seguro que mentalmente eres virgen.
BELN. - Ana!
ANA. - O absolutamente virgen, del todo virgen.
BELN. - Mira, Ana, he sido madre dos veces.
ANA. - Y qu? Cada vez que ves a un hombre parece que quieres meterte debajo de la toalla.
BELN. - Yo?
ANA. - Scale ms jugo a la vida.
(BELN la mira sin saber qudecir. Toma una determinacin. Se arranca la parte de arriba del biquini, quedando con los pechos al aire, desafiantes.)
ANA. - Loca!
BELN. - Por qu?
ANA. - Esta playa estllena de nios.
BELN. - Esto es ya del todo normal.
ANA. - Aquno.
BELN. - No sers tun poco monja?
ANA. - Yo?
BELN. - No le das demasiada importancia a esas cosas?
ANA. - Beln.
BELN. - Como si tuvieras algn trauma.
ANA. - Tme dices eso a m?
BELN. - Tanto te alteras
ANA. - Esono quiere decir nada.
(ANA se arranca tambin el sujetador del traje de bao.)
Bien.
BELN. - Bien.
ANA. - La crema.
(BELN le pasa la crema. ANA se la aplica sobre los pechos. Luego se la tiende a BELN, que tambin se unta los pechos con ella.)
BELN. - Y ahora dime, querida, cmo te van a ti los hombres?
ANA. - Me van todos los que no me tienen en casa todo el da cocinando, limpiando, planchando, para que luego vengan a destiempo, dejen los zapatos donde les salga en gana y allen mi comida, mi comida, como si estuvieran en la jungla.
BELN. - Te acostaste con l?
ANA. - Con Alberto?
BELN. - No te hagas la tonta. Sabes a quin me refiero.
ANA. - Qute dijeron ellos?
BELN. - Lo justo.
ANA. - l?
BELN. - Nada.
ANA. - Si no, mentira.
BELN. - Ella
ANA. - Qupuede decir ella?
BELN. - Nada.
ANA. - No puede decir nada.
BELN. - No dijo nada.
ANA. - Entonces?
BELN. - No hizo falta.
(ANA calla, avergonzada. BELN intenta mirar para otro lado.)
ANA. - Si quieres explicaciones
BELN. - No me interesan.
ANA. - Entonces, por qutodo esto?
BELN. - Creo haber sido muy clara.
ANA. - No sabes lo que me pides.
BELN. - Crees que no?
ANA. - Ahora no.
BELN. - Siempre excusas.
ANA. - Pero tno puedes saber
BELN. - El qu?
ANA. - Ahora mismo no, por favor.
BELN. - Cunto crees que se puede esperar?
ANA. - Beln
BELN. - Las cosas son aquy ahora, no cuando nos venga bien.
ANA. - Ahora mismo
BELN. - No hay que esperar hasta al fin del mundo.
ANA. - Todas os creis que mi vida es fcil
BELN. - Mira a tu alrededor. Slo he venido yo.
ANA. - No me hubiera faltado nada si no lo hubieras hecho.
BELN. - Es ascomo piensas. O por lo menos, como hablas. Las cosas que dices. Puede que en contra de lo que realmente sientes. No lo s. Pero yo creo que las cosas no son como parecen. En el fondo, confo en ti.
ANA. - Y eso de qume sirve?
BELN. - Simplemente, para que un da no mires a tu alrededor y slo veas arena.
(ANA baja la mirada.)
ANA. - Mi querida amiga, mi comprensiva amiga, mi maravillosa amiga. Estoy harta de tanta hipocresa. Estoy harta de tener a mi alrededor cotorras que lo nico que estn esperando es que me dla vuelta para criticarme. Mejor estar sola.
BELN. - Ests sola.
ANA. - Crees que puedes juzgarme? Todas os creis superiores a m? Tan despreciable os parezco? Mrate. No ssi me das ms risa que asco. Tan buena persona ella.
BELN. - Vamos, escpelo.
ANA. - A quhas venido, a rerte de m? Tendras que verte, con tu forma de pensar, de hablar. Pero tambin todas sabemos lo que pasen tu casa. Dnde estn tus hijos? No tienes nada mejor que venir aqu, a rer.te de m, en mi cara? Y las dems, no sabemos lo que hacen las dems? Pero es hora de tirar la primera piedra, y todas se apresuran a ir contra m.
BELN. - Sigue, vamos, sigue dndote lstima a ti misma.
ANA. - No soy peor que ninguna de vosotras.
BELN. - Mal de muchos
ANA. - Me sacas de quicio.
BELN. - Eso es lo que quiero.
ANA. - Por qu?
BELN. - Porque yo tambin estoy harta de todo.
ANA. - Y quganas con esto?
BELN. - Lo hago por ti, por m. Para que nunca lleguemos a avergonzarnos de nada.
ANA. - Pero tpiensas como las dems.
(PAUSA.)
BELN. - S.
ANA. - No eres mejor que ninguna.
BELN. - No.
ANA. - Deja de hacerte la mrtir.
BELN. - Yo tambin estoy harta. Todo lo que tuve que aguantar entonces. Todo lo que saba que decais de mcuando yo no estaba. Todo lo que tdecas de m. Y todo lo que todava tengo que aguantar. Para qu? Para que me sigas insultando ahora? Para que te ras de m?
ANA. - Me da igual lo que digas. Todas te conocemos.
BELN. - Te importa mucho lo que digan las otras. Siempre que digan lo que tquieres or.
ANA. - Y t?
BELN. - Por encima de lo que digan las dems, debemos tener cuidado con lo que hacemos. Por nosotras.
ANA. - Sabes lo que me ests haciendo tahora?
BELN. - Slo que puede ocurrir a partir de ahora. Y tsabes a qume refiero. Lo peor no es que acabes sola. Lo peor es que te sientas sola.
(SILENCIO.)
ANA. - Tme crees as?
BELN. - Ana
ANA. - Realmente, tcmo me ves?
BELN. - Como una buena amiga.
ANA. - Te hice tanto dao?
BELN. - Lo pasado, pasado est.
ANA. - Gracias.
BELN. - Pero ahora puedes evitar hacer ms dao. Antes de que sea demasiado tarde. Me lo prometes?
ANA. - Ir.
BELN. - Es lo mejor para todos.
ANA. - Yo no hice nada.
BELN. - No es necesario que me expliques.
ANA. - Creme.
BELN. - Te creo.
ANA. - En casaNos vamos a separar. Ayer hizo las maletas y se fue. Me quedcomo una tonta mirando la puerta. Soy incapaz de entrar en la casa. Me siento tan vaca como ella. Esta puta playa.
(SILENCIO. Las olas rellenan con su clamor la quietud de la escena. Las mujeres miran al sol. Bajan la mirada. BELN vuelve a mirar al sol con las gafas, teniendo cuidado de entornar los ojos. Sonre. Luego le pasa las gafas a ANA, que tambin lo ve y sonre. Le devuelve las gafas.)
Nunca son las cosas como nos imaginamos.
BELN. - Decepcionada?
ANA. - No.
BELN. - Siempre se sabe que hubo un eclipse porque lo dicen en la tele. Y si mienten?
ANA. - Quin?
BELN. - Los de la tele.
ANA. - Mentir?
BELN. - Quin sabe. Tte fas del hombre del tiempo, o del del Amor?
ANA. - Como lo de los hombres en la Luna.
BELN. - Qu?
ANA. - Hay gente que dice que fue todo mentira.
BELN. - Sabes? No me importara. No me importara que no fuera verdad. Que por lo menos haya algn sitio donde nunca haya habido hombres.
ANA. - Hasta la Luna habra que irse.
BELN. - Primero, la Luna. Luego, nosotras. Fuera los hombres.
ANA. - Me ha dejado los ojos destrozados.
BELN. - La verdad es que a mtambin me pican horrores.
ANA. - Para el prximo ahumaremos cristales.
BELN. - Anuncian unas gafas
ANA. - No valdrn.
BELN. - Ahumaremos cristales.
ANA. - Y podremos comprobar la relatividad.
BELN. - La relatividad de qu? ANA. - La relatividad, a secas.
(ANA Y BELN se quedan mirando al horizonte.
BELN comienza a canturrear la cancin del verano. ANA le sigue. Se ren. Alguien se acerca. Se callan y miran con la boca abierta.)
BELN. - Es el mismo?
ANA. - No syo.
BELN. - El baador
ANA. - Todos se parecen.
BELN. - Es l otra vez?
ANA. - No creo que tenga tanta cara.
BELN. - Entonces, si no es l
ANA. - Me mira a m.
BELN. - Quieres darme crema?
ANA. - Ahora? Con toda la arena.
BELN. - Estoy que ardo.
ANA. - S, es l. Quojos. Y quculo. Me encantan los hombres con culo.
BELN. - Cuidado.
ANA. - Estmirando aqu. Me estmirando.
BELN. - A ti o a m?
ANA. - Qusonrisa tiene.
BELN. - Coca cola light.
ANA. - Yo lo vi primero.
BELN. - Mira all. Tu amigo. El del Amor. Te saluda.
ANA. - No te gustaba tanto? Te lo regalo.
BELN. - A cambio de qu?
ANA. - De nada, chati. Es un favor.
BELN. - Y tte quedaras con Coca Cola Light. Ah, no.
ANA. - No querrs los dos para ti sola.
BELN. - Me cuesta decidirme. Cuidado! Me aprietas.
ANA. - No ha sido mi intencin.
BELN. - Seguro que no. chame ms crema.
ANA. - Vamos, decidido. Te presento a Alberto, para ti, y ya verla manera de entrarle al mo.
BELN. - Y tus manos?
ANA. - Mieeerda.
BELN. - Anda y lmpiate.
ANA. - Sers cerda. Deja de sonrerle.
BELN. - Adis, adioooos.
ANA. - No, tno puedes.
BELN. - Luego te lo cuento. Igual Alberto me lleva a su programa.
ANA. - Eres una vaca.
BELN. - Y tun hueso viejo.
ANA. - No ramos amigas?
BELN. - Gurdame la toalla.
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