El convoy de los 927
Laila Ripoll
Adaptacin teatral de Boni Ortiz del radioteatro de Laila Ripoll,basado en el estudio homnimo de Montse Armengol y Ricard Belis
Se estren el 23 de septiembre de 2008 en el Teatro de la Laboral de Gijndurante los Encuentros de Cabuees 08, con el siguiente reparto:
ngel Mayor: Manuel Pizarro
Madre: Marisa Vallejo
Lolita: Arantxa Fernndez
Ramiro: Borja Roces
ngel Nio: Sara Martnez
Padre: Carlos Mesa
Diputado francs: Carlos Mesa
Soldado Alemn 1: Carlos Mesa
Asistente Social: Carlos Mesa
Prisionero: Carlos Mesa
Soldado Alemn 2: Carlos Mesa
Escenario vaco, salvo el ciclorama y el tul del fondo en donde se harn las proyecciones. A la derecha cierta suerte de construccin (es el vagn del revs) con las frases de Libert, galit, Fraternit, y la bandera francesa. Un chelo interpreta el Himno de la Repblica y hace variaciones sobre el tema, que cambian hacindose ms lentas y dolidas. Durante toda la escena aparecen imgenes del final de nuestra Guerra Civil: bombardeos en ciudades y gente hacia los refugios, nios muertos sacados de entre los escombros; huida de los refugiados espaoles hacia la frontera francesa. Entran por la derecha del pblico (siempre ser la mano del pblico) y en primer plano, cargados con dos maletas y un hatillo: Madre, ngel, Lolita, Ramiro y el Padre apoyndose en ambos y andando a rastras con mucha dificultad. Al llegar a mitad del escenario, se ven aviones en vuelo rasante disparar sus ametralladoras. Todos se tiran al suelo para protegerse. Pasan, se levantan y continan cruzando hasta desaparecer por la izquierda. Continan las imgenes con los refugiados agolpados en la frontera. El grupo vuelve a aparecer al fondo, tras el tul. Se paran en el medio, a Padre le sientan sobre una de las maletas. Madre se sienta en otra.
Aparece por la derecha ngel Mayor, narrador de esta historia que mientras habla, cruza el escenario para situarse a la izquierda. La familia est tras del tul en toda la escena.
ngel Mayor: Enero de 1939. ramos cinco los que llegamos a la frontera: Ramiro y Lolita, mishermanos, mi madre, mi padre y yo: un chaval dequince aos, una muchacha casi adolescente, un nio, una madre desesperada y un padre moribundo. Mis hermanos arrastraban como podana mi padre, ardiendo de fiebre... El recuerdo del fro, el miedo, la angustia o las ametralladoras dela aviacin fascista cebndose contra las colum.nas de refugiados, contra nosotros, ancianos, mujeres, nios... pierden fuerza en mi cabeza ante la imagen de aquella frontera cerrada a cal y canto... Me llamo ngel y he sobrevivido a dos guerras.
ngel Nio: Tengo hambre, mam.
Madre: Aguanta ngel, cario, cuando abran la frontera nos darn pan, ya lo vers.
ngel Nio: Bueno.
Madre: Qu quiere decir lo que pone ah, Rami.ro?
Ramiro: En el cartel? Las tres palabras ms her.mosas del mundo: Libertad, Igualdad y Fraternidad.
ngel Nio: Claro, porque eso es Francia verdad?
Ramiro: S, Angelito, la cuna de los derechos humanos.
Madre: Lolita Cmo est tu padre?
Lolita: Duerme. An tiene mucha fiebre, pero ya no delira, ahora parece que est tranquilo.
Madre: Toma, arrpale con esta manta. Hace muchsimo fro.
ngel Nio: Yo tambin tengo fro, mam.
Madre: Ven, locuelo, ven y djame que te achuche y ya vers cmo se te pasa.
Voz Megafona: Attention. Attention...! Des citadins espagnols, les femmes et les enfants la main gauche et les hommes la droite. Allez... vite... Des hommes la droite et des femmes et des enfants la main gauche. Allez... rapide... ra.pide...
Madre: Qu dicen, Ramiro, qu dicen?
Ramiro: Nos separan, madre. Las mujeres y los nios pequeos a un lado, los jvenes y hombres a otro.... Vamos Padre.
El tul se levanta, y pasan delante de l. Inmediatamente son separados. Cae el tul tras ellos.
Madre: A dnde nos llevan?
Ramiro: No lo s.
Madre: Ramiro... cuida de tu padre!
Lolita: Pap...! Ramiro!
ngel Nio: Mam dnde los llevan?
Madre: Cudalo, Ramiro!
ngel Nio: Papaaaa!!! (Los dos hombres fuera de escena.)
Madre: No les empujen, por amor de Dios, no ven que est enfermo? Es que no tienen huma.nidad?
Lolita: No empujen a mi padre!
Madre: Ramiro, por Dios, cuida de tu padre!
Ramiro: No se preocupe, madre... No se preocupe.
ngel Mayor: Lo primero que vimos cuando pa.samos la frontera fue Libert, galit et Fraternit. Yo siempre haba tenido un amor grande por Francia por ser el pas de los derechos humanos, de la libertad, de la democracia. Pero luego me di cuenta de que aquello de la libertad, igualdad y fraternidad era un eslogan que no era para nosotros. Cuando por fin abrieron la frontera, sin explicacin alguna se puso a los hombres a un lado y a las mujeres en el otro. Mi padre y Ramiro se quedaron en el campo de las playas de Argels-Sur-Mer. Nunca ms volvimos a ver a mi padre. A mi madre, a Lolita y a m nos llevaron ms al Norte. Nos llevaron al campo de Les Alliers, en Angulema. Mi madre remova cielo y tierra intentando conseguir noticias de mi padre y de Ramiro. Mi hermana, como loca, intentaba conseguir un trabajo que le permitiera salir del campo y yo... Bueno, yo bastante tena con los nios franceses.
Entra ngel Nio desde el fondo al primer plano, rodando su aro. Se para en el centro, mira y salta hacia atrs apartndose del escupitajo.
ngel Nio: (Insultando al supuesto nio.) Cara pijo!... Lolita! (Llama a su hermana que contesta desde fuera y entra.) Nos tiran escupitinajos y piedras y vienen a mirarnos a travs de la alambrada, como si fusemos bichos.
Lolita: Qu me vas a contar a m...
ngel Nio: Lo nico que les falta es tirarnos ca.cahuetes.
Lolita: Pues a ver si lo hacen y te los traes para ce.nar, que falta nos hace.
ngel Nio: Ayer uno me pregunt a gritos si te.namos cuernos y rabo.
Lolita: Y t qu le contestaste?
ngel Nio: Nada, pero me entraron unas ganas de saltar la verja y darle un puetazo...
Lolita: No te preocupes ngel. Ya lo vers, en cuanto consiga un trabajo nos iremos todos de aqu. Tendremos nuestra casa. Aunque slo sea una habitacin...
Comienzan a sacar los muebles y objetos de la casa de entre cajas: mesa camilla, un par de taburetes, una silla, una mesita con radio, perchero... Les ayuda la Madre que ya se queda en escena, compo.niendo la siguiente. Mientras sacan las cosas, hablan.
ngel Nio: Y pap y Ramiro?Lolita: Pronto estarn con nosotros. (Manipula la radio y suena Jattendrai.)
ngel Mayor: Mi madre consigui comunicarse con Ramiro y que se reuniera con nosotros poco despus. Mi padre haba muerto. Ramiro vena tan flaco que pareca tsico y con una tos que no se le quit nunca.
Entra Ramiro al que reciben con abrazos en si.lencio. Se sienta en la mesa y todos le rodean.
Ramiro: No os podis imaginar lo que ha sido.
Madre: No lo pienses ms, hijo, ahora ya ests con nosotros.
Ramiro: Pero Padre... (Madre le tapa la boca y Lo-lita saca de escena a ngel Nio.) A Padre... le dejaron morir como a un perro.
Madre: No lo pienses ms.
Ramiro: Se apag en mis brazos, como una cande-lita. Nos mataban de hambre y de sed... creo que as queran conseguir que nos desespersemos y pidiramos volver a Espaa.
Madre: Ahora descansa, hijo, y no le des ms vueltas.
Ramiro: Por techo tenamos el cielo y por colchn la arena de la playa. Nos trataban como a bes.tias salvajes: los primeros das no nos daban ni comida ni agua. Dormamos acurrucados unos con otros para darnos calor y tenamos que ha.cer un agujero en la arena para hacer nuestras necesidades.
Madre: Calla, hijo, calla.
Ramiro: Y Padre... Padre no lo pudo soportar mu.cho tiempo y enseguida se apag... (Aparecen imgenes de los hombres en las Playas de Arge-ls-Sur-Mer y el ruido del mar.) Y ese ruido, ese ruido del mar siempre metido en los odos... y el fro... y la humedad...
ngel Mayor: En Angulema pareca que la cosa mejoraba. Lolita haba encontrado un empleo, Ramiro engordaba, los vecinos empezaron a mi.rarnos y a tratarnos como a personas y los nios ya no venan a escupirnos a travs de la alam.brada. Y esto, a pesar de que a la mayora de la clase poltica francesa, seguamos sin hacerles ni pizca de gracia.
Van apareciendo imgenes de la fachada de la Asamblea Nacional, con la bandera francesa y la Marsellesa.
Diputado Francs: (Situado a la derecha del p.blico.) Y yo pregunto, seor Ministro... qu medidas piensa tomar para poner fin al escandaloso abuso que hacen de la hospitalidad y de la generosidad francesa los espaoles que, explotando su ttulo de refugiados, se entregan en nuestro pas a depredaciones, pillajes y atentados odio.sos mientras estn pagados por nuestros contribuyentes... Seores, lo que ms me extraa es que estn aqu estos espaoles. Por qu se fueron? Qu podran temer? (Se oyen abucheos y aplausos en el parlamento.)
ngel Mayor: Centenares de miles de hombres y mujeres, ancianos y nios, qu mal podamos hacer? Corramos el riesgo de ser asesinados! (Se dirige al Diputado.) Usted no puede olvidarse de lo que pas en Barcelona! Seamos justos! Se olvida de que habamos sido ametrallados por la aviacin de Franco!
Diputado Francs: Me hubiera gustado que se hubiera mantenido la decisin de cerrar la frontera. Usted, seor Ministro, cambi de opinin y lo lamento. Usted ha dejado entrar en nuestra casa a toda esa siniestra banda de malhechores... (Abucheos y aplausos.)
ngel Mayor: Estas afirmaciones son intolera.bles!
Diputado Francs: Abriendo la frontera usted abri la puerta a esta brigada del crimen. Y no ponga en duda que, de todos los espaoles, estos que se han implantado slidamente en nuestra casa son los que estn plenamente decididos a no marcharse jams! Es necesario que en el me-nor tiempo posible los refugiados que estn en nuestra casa regresen a su patria o vayan a cual.quier lugar del mundo. Es necesario que se vayan de nuestro pas cuanto antes mejor. Estos hom.bres llevan la maldicin de todo un pueblo...
Fuertes aplausos y abucheos... El Diputado des.cuelga las banderas de Francia y el cartel de la Construccin, dejando ver la bandera nazi y otro cartel con las frases petainistas de Travail, Famille, Patrie, y sale.
ngel Mayor: Inevitablemente la actitud de los polticos cal en la opinin de algunos franceses y, claro est, el rechazo a los espaoles se endureci con la ocupacin alemana. Los alemanes invadieron Francia con muy pocas dificultades.
Imgenes de tropas y tanques alemanes. Vemos el mapa con el avance alemn. Petain y jefes alemanes. ngel Mayor habla a la vez.
ngel Mayor: En el ayuntamiento de Angulema pronto onde la bandera nazi, pero al principio, los alemanes no se metan con nosotros. La vida, incluso, adquiri cierta normalidad...
En la casa familiar. Madre y ngel Nio sentados alrededor de la mesa. Ramiro sintoniza la radio en la que suena la marcha nazi: Rosemarie. Lolita entra en la casa muy malhumorada y como un tor-bellino.
Lolita: Mierda!, mierda! Estpida!
Ramiro: Qu pasa?
Lolita: Que es una vergenza, eso es lo que pasa. Madre ma, cunto imbcil hay en este pas.
Ramiro: Pero qu te ha pasado, Lolita?
Lolita: Pues no va la ta cerda y dice que la he ensuciado?
Madre: Sosigate, hija, qu ha pasado?
Lolita: Una seorona: porque la he rozado sin querer en el autobs, se ha puesto hecha una furia a gritar que la haba ensuciado.
Madre: S, la verdad es que nos miran como si fusemos piojosos.
Lolita: Como los de la obra de ah al lado. Cada vez que pasamos alguna por delante, no se les ocurre otra cosa que llamarnos putas, todas pu.tas: Espaolaaa, putaaa...!
Madre: Bueno, pues t tranquilita y no te alteres. Peor para ellos. Aqu tambin hay gente buena.
Ramiro: Es verdad, mira madame Castaner, que siempre nos trae huevos, leche y medicinas...
Lolita: Es que... me hierve la sangre con estas cosas.
Madre: Pues que no te hierva. A aguantar y a ca.llar, que ahora con los alemanes, ms nos vale no significarnos.
Entra ngel corriendo rodando el aro y contento. Va a la mesa al lado de la Madre.
ngel Nio: Mam, mam! Los alemanes van a tocar msica en la plaza! Podemos ir? Anda podemos ir?
Madre: La verdad, es que ir a escuchar msica un domingo, despus de tanto tiempo no estara mal.
ngel Nio: Venga, s, podamos ir los cuatro.
Ramiro: Conmigo no contis, no quiero saber nada de esa gente.
Lolita: Qu rancio que eres, hijo de verdad.
Ramiro: De rancio nada. Yo de esos nazis no quiero ni la hora.
Lolita: Pues bien que te comes el pan que te dan...
ngel Nio: Y el queso. Jo, ayer traan unas bolas de queso que parecan ruedas de camiones, de grandes que eran...
Madre: Venga, Ramiro, vmonos a escuchar msi.ca, como antes, como cuando estbamos todos juntos y no haba guerra...
ngel Nio: Venga, Ramiro, vengaaaa, joo... Vamos.
Ramiro: Bueno, pero lo hago por vosotros, que yo con esa gente... nada de nada.
Se levantan todos y van al perchero, donde cogen alguna ropa para salir, mientras hablan.
Lolita: Ramiro, que no son tan malos. No es tan fiero el len como lo pintan...
Ramiro: Ya veremos, Lolita, ya veremos.
Van hacia el centro del primer plano, mientras el chelo interpreta Rosemarie. Se mueven al son de la msica. Lolita logra que Ramiro baile con ella.
ngel Mayor: Y as vivamos, unos das mejor, otros peor; siempre con el miedo metido en el cuerpo y yo, como nio que era al fin y al cabo, inconsciente de todo lo que se nos vena encima.
ngel Nio quita a su hermano y baila con Loli.ta. Mientras, hablan.
Lolita: He odo que los alemanes cierran el cam.po. Nos llevan en tren a la zona libre.
Madre: A m, esta maana me han comentado unas mujeres que nos llevan a Holanda y que all nos darn casas de campo.
ngel Nio: (Va hacia su Madre.) Jo, mam, ca.
sas de campo!Ramiro: No me creo nada. ngel Nio: Una casa en el campo, con caballos y todo! Mam, tenemos que ir, por favor! Di que s, mam, di que s!
Madre: Si fuera cierto... si por fin se acabara este ir dando tumbos, si por fin se acabara esta pesa-dilla...
La luz se desvanece sobre ellos hasta el negro. Sacan los objetos-casa de escena. La polca festiva se transforma en msica tensa, mientras vacan el es.cenario. Luz sobre ngel Mayor que habla....
ngel Mayor: Pero la pesadilla no haba hecho ms que empezar. A partir de ese momento nadie pudo huir. Soldados alemanes y gendarmes franceses entraron en el campo de Les Alliers y a gritos nos ordenaron formar en la plaza central.
Entra desde la izquierda el Soldado Alemn 1 y ellos detrs con ropas de abrigo y su par de maletas viejas. Estn inquietos y temerosos. El Soldado Alemn 1 se dirige a ellos desde cierta distancia.
Soldado Alemn 1: Raus, raus! A la formacin Raus!
Madre: Ay, Dios mo! No nos mandan a Holanda, hijos, nos mandan a Espaa.
Lolita: A Espaa... con la de cosas que cuentan que estn pasando en Espaa.
ngel Nio: Dnde nos llevan, mam?
Madre: Dios nos ampare, hijos.
Soldado Alemn 1: Van ustedes a viajar a la zona libre. Ramiro: No me creo nada. Soldado Alemn 1: No les est permitido llevar con ustedes ningn tipo de equipaje. Repito: No lleven ningn tipo de equipaje. Djenlo en la Plaza.
Madre: Y esta gentuza cmo se cree que nos va.mos a vestir es que nos van a regalar ropa nueva o qu?
Soldado Alemn 1: Pongan su nombre en las maletas, djenlas en la plaza y nosotros se las haremos llegar en breve a su lugar de destinoRamiro: No me creo nada.
Han ido saliendo por la derecha. Las maletas de.jadas en el centro del primer plano es lo nico iluminado. En el oscuro se da vuelta al vagn, mientras vemos imgenes de la estacin con soldados alemanes y llena de gente subiendo a los vagones.
ngel Mayor: La estacin estaba llena de solda.dos alemanes, metralleta en mano, que nos ro.deaban y nos gritaban cosas incomprensibles. Nos hicieron subir a un largusimo tren para transporte de ganado. Cuarenta personas en va.gones diseados para transportar tan slo ocho caballos cada uno...
Se ve por primera vez el vagn. Entran por la izquierda con el Soldado Alemn 1 a la cabeza.
Soldado Alemn 1: Schnell, schnell! Vayan su.biendo al vagn! Suban al vagn!
Madre: Pero bueno. Esto... esto es un vagn para llevar bestias, no personas.
Ramiro: Y qu esperabas de esta gente?
Madre: Lolita, coge al nio y colcate al fondo del vagn.
ngel Nio: Tengo sed, mam.
Madre: Aguanta, hijo, no nos dejan beber.
ngel Nio: Pero mira, mam, si la fuente est ah mismo. Por favor, tengo mucha sed.
Madre: No nos dejan, tesoro, no ves que los ale.manes no nos dejan ni acercarnos?
ngel Nio: Tengo sed!
Soldado Alemn 1: Suban al vagn! Blitz.schnell, Blitzschnell!
Ramiro: No seas pesado Qu quieres, que nos metan a todos una paliza por tu culpa?
ngel Nio: No.
Ramiro: Pues entonces cllate y aguanta.
Lolita: Ven, cario, a ver si nos ponemos al fondo del vagn, va a ser un ratito nada ms, ya lo vers.
Han ido subiendo quedndose casi en la puerta por estar lleno de gente.
ngel Mayor: El tren parti resoplando de la es.tacin de Angulema pasadas las cuatro de la tar.de de aquel martes 20 de agosto de 1940. En el convoy iban 437 mujeres y nios y 490 hombres. Un total de 927 espaoles... bamos cuarenta personas en cada vagn y un pequeo ventanu.co protegido con barrotes de hierro, nica abertura para su ventilacin, absolutamente insufi.ciente para las personas que bamos en l.
Imgenes con gente en el interior del vagn y el cierre de la puerta con su sonido. A la vez, el Sol-dado Alemn 1 cierra la trampilla del ventanuco. Oscuridad en el vagn. Imgenes como flashes de la gente en el interior del vagn, conjugado con potente contraluz de la familia en el vagn.
Lolita: La trampilla No nos cierren la trampilla!
Madre: Nos vamos a ahogar!
Ramiro: Somos muchos aqu dentro!
Lolita: Abrir la trampilla!
Ramiro: Nos vamos a frer en este cacharro!
Madre: Se nos van a asfixiar los nios!
Ramiro: Criminales! Asesinos!
Imgenes y sonido del tren en marcha. Se van tranquilizando.
Lolita: Mam! Ponte aqu, estars un poco ms cmoda y entre las dos podremos proteger un poco a Angelito.
Madre: Hija, menos mal que has podido hacerte con un huequecito.
Lolita: Es casi imposible sentarse con este haci.namiento.
Madre: Esto es una vergenza. Familias enteras apiladas, con este calor sofocante, sin ventila.cin y sin agua.
Lolita: Y esta oscuridad... Cunto durar este viaje?
Madre: Slo Dios lo sabe.
Lolita: A dnde crees que nos llevan?
Madre: No lo s.
Lolita: Algunos dicen que a la Francia no ocupa.da, otros que a Espaa.
Madre: Es tontera darle vueltas. Los que estamos aqu no sabemos nada y los que lo saben no han subido al tren. Y este calor...
No hablan. Ruido del tren.
Lolita: Ves algo por la rendija, ngel?
ngel Nio: El campo... Tengo mucha sed! Y me hago pis!
Lolita: S, como esto dure mucho nos va a reven.tar la vejiga a todos. Esperemos que sea breve.
ngel Nio: Dnde nos llevan, mam?
Se mantiene la luz de penumbra en el interior del vagn. Por las rendijas se cuela la luz del exterior,
que se mantendr junto con el ruido siempre que el tren est en marcha.
ngel Mayor: Mi madre sufra escuchndonos. Cmo responder a las preguntas de los hijos si uno no tiene respuestas ni siquiera para las que uno se plantea? Cmo mantener el estado de nimo de toda la familia si uno no puede ni con el suyo propio? De dnde se pueden sacar las fuerzas?
Ramiro: Madre! Nos llevan al norte! Vamos ha.cia el norte!
Madre: Al norte? Y para qu nos llevan al nor-te?
Ramiro: Estamos atravesando el Loira Nos llevan al norte!
Madre: Y qu se nos ha perdido a nosotros en el norte?
ngel Nio: A Holanda, nos llevan a Holanda.
Ramiro: Qu a Holanda, ni qu nio muerto?
Lolita: Nos llevan a Rusia, estamos salvados.
ngel Nio: Una casa en Rusia, con caballos y ga.tos...
Ramiro: No digas majaderas cmo nos van a lle.var los nazis a Rusia? Es que tiene que or uno cada idiotez...
Madre: Ramiro! Cmo lo sabes, quin te lo ha di.cho?
Ramiro: Tenemos una gua Micheln y todas las es.taciones que vamos pasando estn al norte, las vemos por las rendijas...
Madre: Pues ahora s que estamos listos.
Lolita: Nos llevan prisioneros, verdad?
Madre: Dios nos ampare.
ngel Nio: Nos llevan a la casa de campo en Ho-landa, mam, con caballos y todo con caballos y todo!
Madre: Claro que s, mi nio, ahora, intenta dor.mir, ya debe de ser casi de noche.
ngel Nio: Es que me hago mucho pis... y tengo una sed grandsima.
Madre: (Le acompaa al lugar.) Ven. Haz pis ah, cario, en esa rendijita del suelo.
ngel Nio: Y la caca?
Madre: Aguanta cielo mo que esto ya no puede durar mucho. Aguanta.
Lolita: Me parece a m que esto va para largo.
Madre: Tendramos que intentar organizarnos, buscar un lugar donde hacer nuestras necesidades, establecer turnos para poder dormir...
Lolita: Vamos como sardinas. No s cmo dormiremos esta noche.
ngel Mayor: Las horas pasaban y el tren no se detena. La primera noche cay sin avisar. La poca luz que entraba por las rendijas se fue ex.tinguiendo y las conversaciones tambin. (Se va haciendo el oscuro en el interior. El narrador des.de su sitio, con una potente linterna ilumina las caras una a una.) Hacinados como bestias: su.dor, olor, calor, otras veces el fro que provoca la desnutricin... (Va iluminando todo con la lin.terna.) La primera noche pas y nuestras caras reflejaban el cansancio. Los hombres, mi herma.no entre ellos, intentaban dormir apoyados en la espalda del vecino mientras el vaivn del tren los meca. Nosotros, los ms pequeos, aplasta.dos entre las barrigas y las rodillas de los adul.tos, cerrbamos los ojos agotados. Despus de casi dieciocho horas sin comer ni beber agua al.gunos nios empezamos a mostrar sntomas de deshidratacin.
ngel Nio: (Iluminando con la linterna.) Lolita, agua, tengo sed. Quiero agua, Lolita.
Lolita: Mam! Mam! ngel est respirando raro, est muy fro. Necesita agua, mam qu hago?
Madre: Desgraciados, asesinos!ngel Mayor: (Sigue iluminando con la linterna.) Tirad la puerta abajo! Cabrones! Dadnos agua! Madre: Ramiro! Ramiro, que tu hermano est muy mal!
Ramiro: ngel! Madre! Dejadnos salir!Madre: Se nos mueren los nios! Lolita: Agua, queremos agua! ngel Mayor: (Sigue iluminando todo con la linterna.) Parad este tren! Ramiro: Dejadnos salir! Lolita: Dadnos agua! Todos: DEJADNOS SALIR!
Ha ido subiendo el sonido del traqueteo del tren, hasta ser ensordecedor... En el ciclorama aparecen imgenes del tren en marcha y el recorrido.
ngel Mayor: Yo consegu sobrevivir, pero muchos otros nios murieron en aquellos das. El tren cruz Francia a toda velocidad, sin detenerse ni una sola vez. Al tercer da de viaje, al alba, el convoy se acercaba a la frontera alemana y los estragos de la guerra empezaban a ser evidentes: casas bombardeadas, estaciones destruidas...
Imgenes de las ruedas del tren que ha aminora.do la marcha. Vemos la luz de las rendijas.
Ramiro: Cmo sigue ngel? Madre: Regular, tiene muchsima sed y le est subiendo la fiebre.
Lolita: Esto se para, vamos cada vez ms lentos...
Madre: S, eso parece...
Lolita: Habremos llegado ya?
Madre: Lolita, hija, ves algo por la rendija?
Lolita: Estamos atravesando un ro enorme
Ramiro: Es verdad! Vamos por encima de un puente de madera...
Se oyen amenazantes los crujidos de la madera.
Lolita: Este puente no va a aguantar tanto peso, no os cmo cruje? Nos vamos a caer al ro...
Ramiro: Es el Rin, al otro lado del ro ya es Alema.nia.
Madre: Nos llevan a Alemania?
Lolita: Esto cruje mucho, se comba, no son ms que troncos de pino cruzados. Se va a romper y nos vamos a ir al fondo.
Las maderas del puente crujen, el tren va casi parado, muy lento.
Ramiro: Es que estos alemanes son muy prcticos: nos hacen pasar primero a nosotros para probar la solidez del puente...
Lolita: T te crees que estamos ahora para bro.mitas?
Madre: Djale, hija, que por lo menos alguien le ponga a esto un poquito de humor.
Ramiro: Y ms ahora, que entramos en Alemania y la gua Michelin no nos vale para nada. Estamos totalmente perdidos.
ngel Nio: Agua, mam, agua...
Madre: Ahora, cario, ahora nos van a dar agua, ya lo vers.
ngel Mayor: Nos encontrbamos al lmite de nuestras fuerzas. Llevbamos tres das sin co.mer, sin beber y sin apenas dormir. El mal olor era insoportable y los nimos estaban por los suelos. Hacia el medio da el tren disminuy de velocidad. Entrbamos en una gran ciudad...
Vemos imgenes de las ruedas y arena. Chirran los frenos. Se para. Se abre la puerta y todos se acercan a ella.
Lolita: Aire, aire, por fin.
Ramiro: Ya era hora! (Baja con determinacin.)
Lolita: Nos van a dejar salir, madre! (Baja.)
Madre: Dnde estamos?
Lolita: No lo s, todos los carteles estn en alemn.
Ramiro: Debe ser Estrasburgo...
Lolita: ...O Munich.
Por el fondo sale el Asistente Social que los observa.
Ramiro: Aire, aire fresco por fin.ngel Nio: Agua, mam... (Seala una fuente en el primer plano de la derecha.)
Madre: Ahora nos darn agua, mi nio, ya lo vers. Asistente Social: Amigos espaoles: pueden ustedes ir al lavabo a beber agua y a asearse.Madre: Coge en brazos a tu hermano, Ramiro, vamos a darle un buen trago de agua... Ramiro: Vamos Angelito! (Se dirigen todos a la fuente y mientras beben...)
Madre: Amigos espaoles? Pues si tratan as a los amigos, ni quiero imaginarme cmo deben de tratar a los enemigos.
Ramiro: Lo tenan todo preparado, hasta nos ha.blan en espaol, los muy desgraciados.
Lolita: A lo mejor no son tan malos.
Ramiro: No, son peores. Esta amabilidad es para que la poblacin no vea cmo nos tratan.
Madre: Pues ni que estuvieran ciegos. Mranos: sucios, despeinados, muertos de sed, desnutri.dos...
Lolita: Mira, mira, all est Hitler!
Ramiro: No es Hitler, tonta, es uno que se le parece porque va vestido igual...
Lolita: Qu rubios y qu altos son. Dan miedo.
Mientras el grupo beba, el Asistente Social ha estado reconociendo el vagn, mirando en su inte.rior y bajando la trampilla del ventanuco. Es soli.dario con ellos.
Asistente Social: Amigos espaoles. Les roga.mos sigan a los camaradas de Asistencia Social que les conducirn hasta las dependencias don.de les ser servida la comida.
Sale a por la mesa y la sita en el centro del segundo plano.
Lolita: Has odo, mam? Comida! Nos van a dar de comer! Veis? No son tan malos.
Ramiro: No s yo... estos cambios de humor tan repentinos no me huelen nada bien.
Madre: No seas cenizo, Ramiro, y aprovecha, que vete t a saber cundo volveremos a comer.
Ramiro: No me creo nada!
Madre: ngel, hijo, vamos a comer hasta hartar.nos. Te encuentras mejor?
ngel Nio: Un poquito, mam, tengo mucha hambre.
Mientras se dirigen a la mesa y se van sentan.do, el chelo interpreta el Preludio de la Suite n1 de Bach: una msica optimista mientras comen con voracidad, pero educadamente.
Ramiro: Guiso de arroz con patatas!
Lolita: Y hay pan, pan blanco... Est riqusimo.
Lolita: Ramiro, nos dejan repetir todas las veces que queramos.
Ramiro y Lolita, le hacen bromas a ngel y la Madre lo aprueba. Sigue la msica. Finalizan la comida y el Asistente recoge los platos, ellos se dirigen al vagn y suben.
ngel Mayor: (Final de la msica, mientras habla.) Recuerdo aquel guiso como algo exquisito. Tras t anta hambre, aquello nos supo a gloria. Del sitio donde comimos al tren volvimos solos. Nos dijeron a qu hora tenamos que regresar a los vagones y nadie nos escolt durante el reco.rrido. Si hubisemos querido, muchos hubiramos podido escapar...
Asistente Social: (Lleva un caballito de juguete que le entrega a ngel Nio.) Amigos espaoles, os deseo mucha suerte y libertad.
Imgenes del Asistente Social cerrando la puerta.Luces de linternas que iluminan las ruedas del tren arrancando. En el vagn luz y sonido de marcha.
ngel Mayor: Si hubisemos sabido adnde bamos, creo que todos los hombres se hubieran escapado. Lo peor estaba todava por llegar. Viajamos todo el da y toda la noche. Las condiciones seguan siendo las mismas: sin ventilacin y cuarenta personas hacinadas en un pequeo espacio, pero con el estmago lleno, los nimos haban mejorado mucho...
Breve transicin. En el vagn la Madre canta una nana.
La maana del 24 de agosto, tras casi noventa horas de viaje, el tren finalmente se detuvo. Esta vez no se trataba de la estacin de una ciudad importante. Era el apeadero de una pequea poblacin de nombre casi impronunciable.
Imgenes del tren en marcha que se para en una pequea estacin, en la que se ve el cartel de Mauthausen.
Ramiro: (Mirando por una rendija lee el cartel con dificultad.) Mau-tha-usen
Madre: Mau qu?
Ramiro: Mauthausen, o algo parecido. Eso pone.
Lolita: Estamos en Alemania?
Ramiro: Ni idea.
ngel Nio: A lo mejor nos dan otra vez de comer.
Madre: Qu ms ves, Ramiro, qu ms ves?
Ramiro: Por la rendija, poca cosa. Si pudiera auparme hasta el ventanuco...
Lolita: Ponte a ngel en los hombros y que mire l.
ngel Nio: Eso, Ramiro, y yo os cuento.
Ramiro: Apa...
Lolita: Qu se ve, ngel?
ngel Nio: (Mira hacia el centro de la escena.) Pues eso, pone Mauthausen. Es una estacin pequeita. Ay, qu risa...
Madre: Qu pasa, Angelito? Qu te hace tanta gracia?
ngel Nio: La gente de aqu es muy graciosa. Llevan pantaln corto, tirantes y un sombrero con una plumita. Qu gracioso! Seor! Eh, seor!
Lolita: No grites a la gente, hombre, no seas maleducado, a ver si se va a enfadar.
ngel Nio: Seor...! Por qu lleva usted esos pantalones cortos si ya es muy mayor?
ngel Mayor: Aquel hombre vestido de tirols, se dio la vuelta y me dijo en francs: Pauvre gamin! Je ne sais pas si vous sortirez dici, mais ce qui si je sais consiste en ce que vos hommes ne sortiront pas.
ngel Nio: No s qu me ha dicho, no lo he entendido
Madre: Hablaba en francs, verdad?
ngel Nio: Como venimos de Francia, se ha de.bido de pensar que somos franceses.
Madre: Qu es lo que le ha dicho, Ramiro? Has podido orlo t?
Ramiro: No, no he podido or nada.
Madre: Lstima. Le podamos haber preguntado en dnde estamos.
Lolita: (Lolita y Ramiro en un aparte.) Lo has odo perfectamente, verdad?
Ramiro: El qu?
Lolita: Lo que ha dicho ese hombre. Lo has odo perfectamente, igual que yo.
Ramiro: No s de qu hablas.
Lolita: No s si saldris de aqu, pero lo que s s es que vuestros hombres no saldrn.
Ramiro: Sobre todo que no se entere mam, vale?
Lolita: Qu habr querido decir con eso?
Ramiro: No le des ms vueltas y, sobre todo, ni una palabra a mam ni a ngel.
ngel Nio: (Mirando por su rendija.) Mam, Lo-lita... vienen ms personas... vienen soldados y unos seores muy flacos con un vestido a rayas.
Ramiro: Djame ver! Estos alemanes son diferentes... Llevan otro uniforme... una calavera dibu.jada en la gorra... y una especie de rayos en las solapas...
Madre: Pues lo de la calavera no me parece nada bueno...
ngel Nio: Vaya perrazos que traen!
Lolita: Cunto tiempo nos van a tener aqu en.cerrados?
ngel Mayor: El tren permaneci inmvil en una va muerta durante cinco horas. Nadie abra las puertas y desconocamos si habamos llegado a nuestro destino final. Finalmente las puertas se abrieron... (Se acercan a mirar hacia fuera.)Y claro que aquellos alemanes eran diferentes: pertenecan a las SS, uno de los brazos represo.res ms terribles del Tercer Reich, encargados de la vigilancia de los campos de concentracin. Y aquellos hombres con vestidos de rayas no eran, ni ms ni menos, que prisioneros del campo de Mauthausen que, vigilados de cerca por los SS, arrastraban con dificultad unas pesadas ollas llenas de comida.
Entra un Prisionero de traje rayado arrastrando un carrito de madera sucio, con una perola y una garcilla, platos y cucharas de madera, bastante as.queroso todo. Procede a servirles el rancho.
Lolita: Comida, nos van a dar de comer.
ngel Mayor: Eran espaoles que haban llegado al campo antes que nosotros. Famlicos, desnutridos, con un nmero marcado en la solapa so.bre un tringulo azul.
ngel Nio: (Prueban la comida.) Buaj... esto es agua sucia, mam.
Lolita: Qu asco!
Madre: Esto no hay quien se lo coma. Virgen san.ta! Adnde hemos venido a parar?
Ramiro: Es una porquera!
ngel Nio: Slo tiene un cacho de patata y est medio podrida y cruda.
Prisionero: Seora, Calle y haga callar al nio, por favor! (Va recogiendo los platos de todos.)Madre: Pero, usted es espaol... Prisionero: Est prohibido hablar, seora. Todo
ir mucho mejor si no hablan. Aqu se come poco, pero se habla menos... Cllese o nos bus.car una ruina a todos.
Madre: Pero usted habla mi idioma, dgame, por amor de Dios, dgame dnde estamos...
Prisionero: Por favor, seora, calle, cllese. Obe.dezcan ustedes que es mucho mejor. As no pa.sar nada... Tienen que bajar todos los hombres... (Sale con el carrito y comida, rpido y lamentndose.) Tienen que bajar todos los hombres.
Vemos imgenes en los que los soldados alemanes, sacan a los hombres de los vagones. Los van formando en el andn. Mientras ngel Mayor habla.
ngel Mayor: Los oficiales alemanes entraron violentamente en los vagones, hablaban a gritos y los presos espaoles les servan de intrpretes. Algunos hombres bajaron, otros muchos inten.taron resistirse y entonces los SS los tiraban a empujones fuera del vagn. Lolita y yo estba.mos aterrorizados por los gritos incomprensibles de aquellos soldados. Vimos cmo obligaban a bajar a muchos compaeros de viaje, algunos de ellos eran cros de la misma edad de mi hermano. Los adolescentes eran la presa prefe.rida de los nazis. Eran la mejor mano de obra, quienes mejor podan resistir los trabajos forza.dos y la dureza del campo de concentracin.
Soldado Alemn 2: (Entra el Soldado Alemn 2.) Todos los hombres abajo! No quiero que queden en el vagn ms que los nios de teta. Los hombres abajo. Wie alt?, Wie alt?
Madre: No es un hombre, todava es un nio...
Soldado Alemn 2: (Sube al vagn.) Abajo. Raus! Raus!
Madre: Suelte, seor oficial! Es muy pequeo, muy pequeo!
Soldado Alemn 2: Raus! Raus! (Ramiro es sa-cado por el Soldado del vagn y lo pone en fila.)
Madre: No se lo lleven! Ramiro!
ngel Mayor: En el andn se fue formando una hilera enorme a medida que los SS vaciaban los vagones de chicos y de hombres. Haba soldados con metralletas y perros por todas partes. Poco despus, los SS cerraron las puertas. A travs de las rendijas las mujeres y los nios contemplba.mos cmo la hilera de los hombres se alejaba. En aquella estacin de nombre impronunciable de.jamos lo que ms queramos: maridos, padres, hermanos... y no podamos hacer nada ms que llorar.
Lolita: (ngel y Lolita van a su rendija, miran y ha.blan...) Se llevan a Ramiro, mam, se lo llevan.
ngel Nio: A todos los hombres, incluso a los enfermos y a los mutilados.
Lolita: Van a volver, ya veris cmo van a volver.
Madre: Mi nio... Ramiro (La Madre lanza un grito desgarrador, como aquel de la Coraje.)
A la vez que el chelo comienza a interpretar El cant dels ocells de Pau Casals, se inicia una proyeccin larga y descriptiva del horror de los campos de concentracin nazis. Las puertas del campo de Mauthausen se abren y Ramiro y el Soldado Alemn 2, pasan a travs de ellas tras el tul. Ramiro se desnuda y lentamente va ponindose el traje a rayas, despus ambos desaparecen por la izquierda. Final de la proyeccin y de El cant dels ocels.
ngel Mayor: Cunto tiempo nos dejaron en la va muerta? No lo s. Oamos llorar, gritar, rui.dos de los otros vagones. Nada ms. Tan slo re.cuerdo que se me qued el dibujo de la madera grabado en la frente de tanto mirar por la rendi.ja. Cuando el tren se puso en marcha el clamor de los llantos y los gritos es algo que no puede describirse.
Imgenes del tren en marcha, se ven bombardeos y el tren entra en un tnel.
Lolita: Nos vamos, otra vez se nos llevan.
Madre: Ramiro, mi Ramiro, mi nio.
ngel Nio: Dnde nos llevan, mam? Por qu
se han llevado a Ramiro? Lolita: Pero... A dnde nos llevan estos cabro.nes?
ngel Mayor: Nos llevaban a Berln, o al menos, eso nos pareci ver por las rendijas. All el tren se qued parado muchas horas dentro de un tnel.
Con el tren en el tnel, slo se ve el resplandor al fondo de las bombas y el sonido de los disparos. ngel Mayor los ilumina con la linterna en toda la escena.
Lolita: Y si cae una bomba dentro del tnel? Nos van a enterrar vivos.
ngel Nio: Mam, quiero salir de aqu...
Madre: Cundo se va a acabar esto? Cundo?
ngel Nio: Quiero estar con Ramiro. Mam, scame de aqu Scame de aqu! Mam, por favor, scame de aqu!
Madre: A dnde vas, ngel? A dnde vas? Lolita, sujeta a tu hermano, por amor de Dios.
Lolita: No puedo, mam, est como fuera de s...
Madre: ngel, hijo mo, pero qu te pasa?
Lolita: Le estn dando convulsiones.
ngel Nio: Scame de aqu, mam, scame de aqu.
El tren arranca y sale del tnel. Mapa de recorrido de vuelta hasta llegar a Espaa. Sobre las imgenes habla ngel Mayor...
ngel Mayor: All fue donde cog claustrofobia y terror a la oscuridad. Nos tuvieron varios das ms dando vueltas por Alemania. De vez en cuando nos dejaban estirar las piernas y nos ofrecan un agua sucia y un pan negro y duro como cemento, que decan que estaba hecho con madera... Ms de dieciocho das con sus co.rrespondientes noches pasamos en ese vagn sin apenas agua, comida ni ventilacin. Recorrimos media Europa, hasta llegar a la ltima estacin: Espaa.
Las imgenes muestran a Franco y Hitler en Hen.daya, mientras se oye en off al Locutor del Nodo...
Locutor Nodo: De las masas proletarias, de las multitudes internacionales, hicimos orden yconfianza. Desvanecimos el rencor y como un tullido que desentumece su mano cerrada, es.tos hombres abrieron el puo. Y la hermandad de la mano abierta y el brazo extendido los re.cibi con la generosidad que el imperio espaol de otro tiempo tuvo siempre con el vencido. Esta es nuestra justicia. Mientras una propaganda infame nos creaba enemigos, la Espaa de Franco iba haciendo de estos enemigos sus hombres.
La proyeccin se cierra con la manifestacin de jbilo fascista en Barcelona, recibiendo a Serrano Suer. Mientras habla ngel Mayor, los tres ocupantes se bajan y dan vuelta al vagn a la vista del pblico: se acabaron los trucos. En la construccin esta vez estn la bandera espaola con el guila y la frase: UNA, GRANDE Y LIBRE. Madre, Lolita y ngel Nio se paran all cara al pblico.
ngel Mayor: Y vuelta a empezar... En Irn otra seleccin. Algunos nios al Auxilio Social, algunas madres a prisin, nosotros a seguir camino, no se saba hacia dnde, vagones, trenes, vas muertas... hambre, sed, cansancio, humillacin... Derrotados, exhaustos, sin Ramiro, sin mi padre, sin derechos, sin poder levantar la voz ni para llorar... Y por fin llegamos al pueblo, a casa...
Madre: Nada, hijos, no tenemos nada. Las nuevas autoridades nos han confiscado todas las propiedades por rojos.
Lolita: No hay derecho, hay que protestar, hay que hacer algo...
Madre: Lolita, ms guapa ests callada, que aqu todava se fusila a la gente. Lo mejor que pode.mos hacer es ir a casa de los tos y que no se nos vea, que no se nos note.
Lolita: No puedo. Me entra una rebelda... una re.belda tan grande.
Madre: Pues a aguantarse, que todava tendremos que pedir favores para ver si conseguimos saber algo de tu hermano.
ngel Nio: Y ya no tendremos casa?
Madre: No, hijo. Ni casa ni nada. Y andando para donde los tos, que como no nos quitemos pron.to toda la roa que tenemos encima, nos vamos a poner tiosos. (Salen.)
Imgenes con gente en ministerios espaoles, ven.tanillas, funcionarios...
ngel Mayor: All termin nuestro periplo y co.menz la bsqueda de Ramiro. Cartas sin respuesta, movimientos en ministerios, solicitudes, plegarias, sollozos, humillaciones... Hasta que lleg el final de la guerra mundial. En abril de 1945 los aliados entraron en Mauthausen. Ramiro haba sobrevivido al infierno de Mauthausen gracias a su juventud. Regresaba a Espaa buscando a su familia. Pero no era Ramiro quien volva. Era un espectro, un doloroso espectro que poco o nada tena que ver con aquel chaval lleno de vida que haba cruzado la frontera francesa seis aos antes.
Madre, Lolita y ngel Nio, salen de la derecha y miran con sorpresa en la pantalla lo que se ha ido narrando: De Gaulle entrando en Pars, los aliados en Mauthausen y el cartel antifascista hecho por los espaoles sobre la puerta del campo... Del fondo sale Ramiro, al que reciben abrazndole.
Madre: Virgen Santa, pero qu te han hecho esos criminales, hijo mo? Qu te han hecho?
Ramiro: Pues esto no es nada, madre, debera us.ted haberme visto hace unos meses.
Madre: Calla hijo! Calla!
Ramiro: (Rodeado por los suyos.) All no eras per.sona, tan slo un trozo de carne con un nmero. Y nada de lo que he visto all se puede contar.
Va acercndose al centro del primer plano, donde acaba su monlogo.
Ramiro: No se pueden contar los muertos, las torturas, la crueldad... No se pueden describir las miles de formas de morir, los miles de despeados, tiroteados, destrozados por los perros... y esas chimeneas escupiendo fuego, el olor a carne humana quemada las veinticuatro horas del da... Y ese terror que no te suelta, que me acompaar mientras viva... Slo os contar un desfile siniestro por el pasillo que conduca a la cmara de gas, al crematorio y a la sala de torturas y que jams se borrar de mi memoria: Era un grupo de mujeres judas jvenes, con bebs en los brazos y otros nios un poco mayores cogidos de sus manos. Todos ellos iban completamente desnudos. De pronto, uno de los SS le quit a una mujer su hijo, recin nacido, de los brazos. Ella intent recuperarlo, pero no pudo. Entonces aquel brbaro levant al nio y cogindolo por una pierna, lo golpe contra el muro de granito. Su pequea cabeza explot como una sandia lanzada contra la pared, salpicando a todos aquellos cuerpos desnudos de sangre y trozos de cerebro de la pobre criatura... El infierno no admite palabras.
Madre, Lolita y ngel Nio se acercan y lo abrazan.
ngel Mayor: Cuatrocientos treinta hombres ynios bajaron a empujones aquella maana en la estacin de Mauthausen, trescientos cincuenta ysiete de ellos perdieron all la vida... El resto... el resto est en los libros de historia, o debera estarlo... Los espaoles fueron los primeros en en.trar en Mauthausen y los ltimos en salir, nin.gn gobierno se preocup de si estaban vivos o muertos y tuvieron que lucir el distintivo azul: el de aptrida, porque el gobierno de Franco as lo decidi. Aquella particular condicin de los espaoles y tambin su exterminio, fue pactada por Serrano Suer en su visita a Berln a mediados de septiembre de 1940 cuando se entrevist conel propio Hitler. El cuado y ministro de Franco y Jefe Nacional de Falange llevaba una carta endonde su caudillo manifestaba la firme fe en la inminente y final victoria de las armas alemanas.
Comienzan a salir de escena. ngel Nio se ade.lanta a la Madre, se paran y le pregunta.
ngel Nio: Y qu vamos a hacer ahora, mam?
Madre: Aguantar y resistir, hijo. Algn da las co.sas tambin cambiarn en este pas. Vendr la justicia, ya lo vers.
ngel Nio: Y va a tardar mucho? Es que tengo hambre...
Salen y se hace el oscuro, menos la luz vertical sobre ngel Mayor.
ngel Mayor: Siete mil espaoles pasaron por Mauthausen. Los que sobrevivieron no llegaron a dos mil... Hace ya sesenta aos largos y a este episodio, como a otros muchos de nuestra historia reciente, convendra ir ponindolo en orden.
Me llamo ngel, he sobrevivido a dos guerras y al convoy de los 927.
Oscuro total.
FIN
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