Gilda
Boni Prez
Personajes:
Agresor 1
Agresor 2
Juan Farrs
Ricardo Berdasco
Ta Pa
Gilda
Obregn
Esta primera escena tiene lugar en la calle. Cedo a la habilidad y el gusto de los expertos la responsabilidad de ambientarla convenientemente, si bien parece que, por razones presupuestarias, nos vemos impelidos a decantarnos por la esttica de la desnudez escenogrjca, tan ventajosa siempre cuando se trata de resaltar el trabajo del actor. El resto de la pieza se desarrolla en interiores, en el local de copas de Berdasco, unas veces en el bar propiamente dicho y otras en una especie de despacho, escuetamente amueblados para no distraer demasiado la mirada del espectador, que tiende a perderse en cualquier pijada si no lo ayudamos un poco. Sque los que pongan esto en pie tomarn las decisiones adecuadas sobre cmo alternar los escenarios: cambios de mobiliario a oscuras, entre escena y escena, con los actores empujando como bestias?, delimitacin de los espacios con las luces?, cualquier otra solucin que mi mente, poco dotada para las emergencias de carcter prctico, no es capaz de imaginar?... En j n, el pblico siempre sercapaz de hacerse una composicin de lugar si le damos alguna pista: no es eso el teatro participativo?
Por un lateral del escenario hacen su entrada tres personajes. Uno de ellos cayendo al suelo, empujado violentamente. El que lo ha tirado se dedica a darle golpes y patadas, mientras lo insulta. El otro, que de momento no participa en la paliza, pasa entre sus manos unos naipes.
AGRESOR 1: Comemierda!
AGRESOR 2: Vaya! Estn ms llenas de marcas que la pared de un presidiario!
AGRESOR 1: (Lo toma del pelo y, agachndose, acerca su rostro al de la vctima.) Te voy a ensear yo a hacer trampas, hijoputa!
AGRESOR 2: (Arroja las cartas al rostro de la vctima.) Toma! Puedes llevarlas a una tienda de antigedades.
JUAN FARRS: (Dbilmente, dndose tiempo para tomar aliento.) Me daran ms por tu peluqun. (Agresor 2, instintivamente, se lleva las manos a la cabeza.)
AGRESOR 1: (Cierra el puo, dispuesto a estamparlo en la cara de Farrs.) Sercabrn el muy...? Te voy a dejar la sesera hecha pulpa, chulito!
AGRESOR 2: (Hace un gesto para detener a su compinche.) Quieto! Deja un poco de carne de cerdo para m. (Le propina un punterazo en el vientre: es la seal para que una nueva lluvia de golpes caiga sobre Farrs.)
Por el otro lateral entra un nuevo personaje. Va bien vestido. No es que sea distinguido, pero lo parece, quiza causa de un elegante bastn que mueve despreocupadamente. Durante unos instantes parece dudar entre intervenir o dejar que los acontecimientos sigan su curso. Da unos pasos en direccin al tumulto y posa con delicadeza la punta del bastn en el hombro de Agresor 2.
AGRESOR 2: (Volvindose como si le hubiera picado una avispa.) Qupasa? Qucoo quieres?
BERDASCO: (Buenos modos y una pizca de altanera.) Me parece que ya os habis entretenido bastante. Qutal si os largis y llegis sanos y salvos al da de maana?
AGRESOR 2: (Sorprendido, el tipo le hace gracia.) Pero qucojones dice este fgurn?
AGRESOR 1: (Automtico.) Lo machaco, Felipe?
AGRESOR 2: Escucha, richargizmar, no sde qupelcula te sacaron, pero aqulas rdenes las doy yo, asque ya te ests pirando si no quieres que te metamos ese bastn tuyo por el culo.
BERDASCO: (Levanta el bastn a la altura de los ojos de Agresor 2, mientras los dos se ren a causa de las palabras de ste; l tambin mira el bastn, como calibrando su valor.) ste?... Sera muy doloroso porque, veris, tiene una particularidad... (Acciona un resorte y de la punta del bastn surge una cuchilla.)
AGRESOR 1: Hostia, to!
AGRESOR 2: Oye, fantasma, te vamos a joder vivo. (Saca una navaja, pero Berdasco no le da tiempo a hacer nada: menea con elegante habilidad el bastn y le propina un tajo en el brazo; luego se gira rpidamente y coloca la punta de la cuchilla en el cuello de Agresor 1.) Me cago en la puta de bastos: este cabrn me ha cortado.
AGRESOR 1: (Tragando saliva.) Felipe, este tipo estcolgao... Nos piramos, vale?
AGRESOR 2: (Con la mano en la herida, iniciando la huda.) Ya volveremos a vernos, hijoputa. BERDASCO: Si te empeas en acabar hecho rodajas...!
AGRESOR 1: (Reculando, con la cuchilla todava muy cerca de su cuello.) Joder, Felipe, no provoques!, hazte cargo de la situacin, coo! (Los dos personajes van acelerando el paso y abandonan la escena.)
Berdasco comprueba durante un rato que efectivamente se alejan. Luego se vuelve hacia Farrs, que trata de incorporarse con dificultades. Estsentado en el suelo, tocndose las heridas de la cara. Berdasco recoge la cuchilla y le ofrece el bastn como apoyo. Farrs contempla el objeto con curiosidad; se agarra a l con una mano y consigue levantarse. Una vez en pie, se sacude dbilmente la ropa.
FARRS: Supongo que me toca dar las gracias.
BERDASCO: Slo si lo consideras de buena educacin. (Se agacha y recoge uno de los naipes; lo mira con atencin, tuerce la boca en una sonrisa apenas perceptible y vuelve a tirarlo al suelo. Mira a Farrs.)
FARRS: Yo hago mi propia suerte. (Lo dice como a modo de disculpa, en tono cmplice; le tiende la mano.)
BERDASCO: (Estrechndosela.) Pues esta noche parece ser que no la habas fabricado de buena calidad.
FARRS: Tampoco esttan mal: al final aparecimi ngel de la guarda... Me llamo Juan Farrs.
BERDASCO: Ricardo Berdasco... Sermejor que echemos un vistazo a esas heridas. (Empiezan a caminar hacia un lateral del escenario.)
FARRS: Qute impulsa intervenir?, un sbito ataque de caridad cristiana?
BERDASCO: Nada de eso: yo tambin hago mi propia suerte, sabes? (Levanta el bastn y lo mira.)... Con la ayuda de mi amigo, claro.
FARRS: Soy un buen nmero?, un caballo ganador?
BERDASCO: Ya lo veremos. (Salen.)
II
En el despacho de Berdasco, una especie de ojcina en su local de copas. Farrs estsentado en una silla, mirando a todas partes, mientras una joven trata de curarle las heridas.
TA PA: Quieres estarte quieto?... No pretendas verlo todo el primer da.
FARRS: Hay mucho que ver?
TA PA: Ya lo irs descubriendo.
FARRS: Es que voy a quedarme?
TA PA: Por la actitud del jefe se deduce que s.
FARRS: Ah, s?... Quclase de tipo es?
TA PA: Es un escultor.
FARRS: Un escultor?... Creque se dedicaba a la hostelera: al otro lado de esa puerta hay un
bar, no?
TA PA: Me refiero a que le gusta recoger personas para trabajar con ellas.
FARRS: A ti te ocurrieso?
TA PA: No me has entendido: yo trabajo aqupara l. Lo que quiero decir es que suele hacer pequeos trabajos de construccin de personalidad.
FARRS: Ya, y contigo no lo hace. Se limita a pagarte para que dejes en perfecto estado a sus futuras obras.
TA PA: Yo soy un material poco dctil.
FARRS: Y a mme ha elegido.
TA PA: Jurara que s.
FARRS: Y en qume va a convertir?
TA PA: Oh, no te preocupes!: en nada a lo que tno estuvieras dispuesto a llegar.
FARRS: Qupiensas de l?
TA PA: Es listo, ambicioso, tiene buen gusto y sabe aprovechar sus oportunidades.
FARRS: Vaya!, lo tienes retratado!
TA PA: Simple capacidad de observacin.
FARRS: Y yo?, qute parezco yo?
TA PA: Pues, la verdad es que me pareces un paleto... Y hueles a talego a veinte metros.
FARRS: Quchica tan lista y sincera!... No slo que haces aqu.
TA PA: Sque lo sabes! (Aplica con fuerza un trozo de algodn sobre una de la heridas del rostro de Farrs y este emite un dbil quejido.) Servir copas!
FARRS: Uufff!... Oye, cmo te llamas?
TA PA: Pa.
FARRS: Pa! Es un nombre gracioso.
TA PA: Los clientes de confianza me llaman ta Pa.
FARRS: Eso es porque debes ser muy protectora con ellos... Cariosa y comprensiva, ya sabes.
Ta Pa va a contestar, pero en ese momento entra Berdasco y ella se apresura a recogerlo todo y salir.
BERDASCO: (Todava lleva el bastn y juguetea con l.) Ya has estado de chchara con ta Pa... Qutal te encuentras?
FARRS: Como en casa, Ricardo: lleno de atenciones y cuidados... Es una chica muy agradable.
BERDASCO: Es una chica inteligente... Las chicas inteligentes nunca son agradables, pero lo cierto es que son las nicas que me gustan.
FARRS: Siempre corre uno el riesgo de tenerlas insatisfechas.
BERDASCO: De todos modos ese no es mi caso con Pa, a no ser por el sueldo.
FARRS: Es esa una forma sutil de decirme que tengo el campo libre?
BERDASCO: Vamos, djate de rodeos: no quieres hablarme de Pa... Suelta ya lo que quieres decirme.
FARRS: (Sonre y deja ver que lo han cazado abriendo los brazos y enseando las palmas.) Vale... La verdad es que una idea me ronda la cabeza casi desde que entramos en el local... Acabamos de conocernos, pero las circunstancias han sido especiales, dignas de ser una slida base de algo importante... (Se interrumpe, descontento con su discurso.) Joder!: odio hablar as... (Precipitadamente.) Mira, aqume tienes para lo que sea.
BERDASCO: (Sonre divertido ante la torpeza de Farrs.) Esto es slo agradecimiento?
FARRS: Slo en parte... La otra parte es que me da la impresin de que nos entenderemos muy bien y ambos sacaremos beneficio.
BERDASCO: Ya veo: te han contado algo sobre este local.
FARRS: Algo he odo, pero nada concreto... Si me quedo, tendrs que ponerme al corriente.
BERDASCO: De todo?
FARRS: (Encogindose de hombros.) Tsabrs cmo puedo ayudarte mejor.
BERDASCO: En estos casos suelen pedirse referencias.
FARRS: Puedes preguntarle a TA PA: me ha calado muy bien... Aunque yo no me preocupara demasiado: no tengo pasado, slo futuro.
BERDASCO: (Deja el bastn apoyado en la mesa, abre un cajn y saca una botella de whisky y dos vasos; empieza a servir la bebida.) Esa es una frase muy bonita, pero lamentablementeinexacta: todos tenemos pasado y la verdad es que puede asomar su hocico en el momento menos oportuno... Aun asasumirtu pasado desconocido... Si es demasiado turbio (Ofrece un vaso a Farrs, que lo toma y se levanta.), brindaremos para que no se manifeste... Y tambin brindaremos por nosotros dos y nuestro amigo (Coge el bastn y lo alza levemente.), la slida base de algo importante. (Farrs baja la cabeza, avergonzado por esta parodia. Hacen chocar sus vasos y beben.).
III
Berdasco estsentado en su despacho. Revisa unos papeles, garabatea unas anotaciones en un cuaderno de tapas negras. Lo guarda distradamente en un cajn cuando entra Farrs, que va bien vestido - por lo menos mejor que en las dos escenas iniciales - y lleva un maletn.
BERDASCO: Vaya, has vuelto pronto!... Cmo ha ido todo?
FARRS: Estupendamente: el asunto estcerrado, no hay problemas.
BERDASCO: Bien!
FARRS: Pero el alemn, ese cabrn de Gunter...
BERDASCO: S?, qupasa con Gunter?
FARRS: O no lo entendbien o hizo algunas insinuaciones.
BERDASCO: Quclase de insinuaciones?
FARRS: Da la impresin de que piensa que nos estamos montando algo por nuestra cuenta con parte de la mercanca.
BERDASCO: Bueno, esa es la manera de ser de Gunter: sospecha de todo el mundo.
FARRS: Hizo que me sintiera incmodo ante los otros, el muy mierda.
BERDASCO: (Un poco mosca.) No te habrs excedido mostrando tu incomodidad?
FARRS: No, soltun par de chistes y todos se rieron de Gunter.
BERDASCO: Ves?... Eso es lo que me gusta de ti, Juan: tienes encanto o don de gentes o como quieras llamarlo, y eso es fundamental para los negocios, te permite salir de situaciones complicadas... Si le hubieras pegado un puetazo al idiota de Gunter, les tendramos a todos olisquendonos el culo... No iban a encontrar nada irregular, pero me fastidiara que se apalancasen en el bar ms de la cuenta... Tienes encanto y un rostro agradable, Juan: a la gente le caes bien a primera vista... Inspiras confianza.
FARRS: A propsito: tal vez estenseando demasiado mi agradable rostro.
BERDASCO: Vaya!... Recuerdo a alguien que no hace mucho dijo aquestoy para lo que sea.
FARRS: (Baja la cabeza, como avergonzado.) No se trata de que ya no quiera... Ricardo, yo...
BERDASCO: Vamos, vamos: no necesito explicaciones, ya hablaremos de esto. (Se levanta y cambia de tono.) Juan, tengo una maravillosa sorpresa a punto de entrar por esa puerta... No oyes el taconeo?
Por el lateral correspondiente entra Gilda, con el rostro totalmente cubierto por un montn de paquetes.
GILDA: Ricardo, tengo que poner todo esto en algn sitio o...
Gilda tropieza y todos los paquetes caen al suelo. Su rostro queda al descubierto; mira cmo los paquetes se desparraman; luego levanta la mirada y, por fin, la cruza con la de Farrs. Ambos se quedan helados.
Tensin. Berdasco nota algo extrao, pero estmuy desconcertado para decir algo.
BERDASCO: Juan, esta es Gilda, mi novia. (Farrs y Gilda se saludan, framente, dndose la mano.)
GILDA: Asque este es ese empleado tuyo del que me habas hablado tanto... No me habas dicho su nombre.
BERDASCO: Sera intil, cario: eres fatal para los nombres.
FARRS: (Picado.) Me llamo Juan Farrs, seorita.
GILDA: Con lo de los nombres tienes razn, Ricardo, pero es que, adems, Juan es un nombre tan difcil de recordar y tan fcil de olvidar...
BERDASCO: Lo que no saba es que hubiera pasado tanto tiempo desde la ltima vez que Juan vio a una mujer hermosa... (A Juan.) Menuda cara has puesto!
FARRS: Es que nunca me dijiste nada.
BERDASCO: Por pura supersticin: todava no la tena en el bote y hasta que eso no sucediera me haba propuesto no mencionar su existencia a nadie.
GILDA: Ni siquiera a tu mejor empleado: no scmo debe sentarme esto.
BERDASCO: Pero no dejaba de pensar en ti ni un minuto.
FARRS: Pues yo nunca he sido testigo de esas ensoaciones.
BERDASCO: Teres otra parte de mi vida, Juan... Contigo no puedo perder la concentracin.
GILDA: (Sarcstica.) Encontraremos el modo de compartirte, supongo.
Entra Ta Pa.
BERDASCO: Qupasa, Ta Pa?
TA PA: (Enfurruada.) Han trado la cena... La hago pasar?
BERDASCO: La cena, claro!... Casi se me haba olvidado... Vete trayendo las cosas, quieres?
TA PA: La verdad es que no quiero, pero supongo que no me queda ms remedio. (Sale. Gilda la mira, divertida con su descaro.)
BERDASCO: Juan, por favor, aydame a mover la mesa... Puedes recoger los paquetes, Gilda? (Los mira, desparramados por el suelo.)... Joder!, estabas hambrienta!
GILDA: No como ahora, que se me ha ido un poco el apetito... Esperaba una cena ntima, en un restaurante, los dos solos.
BERDASCO: No seas grosera, Gilda: Juan es mi mejor amigo. Quiero que congeniis... Tendremos tiempo de sobra para cenas ntimas.
GILDA: Tu mejor amigo y yo tambin podramos congeniar en otro momento.
FARRS: Creo que ella tiene razn, Ricardo.
BERDASCO: Vamos, Juan, no me lo pongas difcil ttambin... He encargado cena para tres en el restaurante de al lado y quera que fuese aquporque debemos estar completamente solos.
Entra Ta Pa, que ha odo las ltimas palabras. Empuja un carrito en el que lleva todo lo necesario.
TA PA: Por mno hay ningn inconveniente, asos servs vosotros mismos.
GILDA: (Re.) Tienes toda la razn del mundo. Nosotros mismos pondremos la mesa y nos serviremos, asque mrchate a donde mejor te parezca.
TA PA: (Muy contenta.) Me voy a casa ahora mismo, me pongo una peli de Vincent Prez
(Sube el tono de voz y habla en direccin a Berdasco, que estdesplazando la mesa ayudado por Farrs.) y ceno como una diosa con las dos rodajas de pescado que he considerado merecer como pago por este extra. (Sale.)
A partir de este momento la conversacin se desarrolla mientras los tres se ocupan de disponerlo todo para la cena. Gilda empieza por recoger los paquetes. Entre los tres van colocando el servicio. Cuando todo estlisto, Berdasco sacaruna botella de champn para proponer el brindis con el que acaba la escena.
BERDASCO: No se te quita la cara de sorpresa, Juan... Ests aturdido.
FARRS: Bueno, nunca pensque te vera as.
BERDASCO: As, cmo?, a qute refieres?
FARRS: Pues a que te noto muy entusiasmado por... Por...
GILDA: Por una mujer.(Maliciosa.) Creo que tu amigo se haba hecho otra idea, Ricardo.
BERDASCO: Quizyo tenga la cupa: nunca le hice ni la menor insinuacin.
GILDA: Deberas haber dejado por ahalguna foto, no s... Tal vez hubiera estado bien que le enviases a comprarme algn perfume caro... S, eso habra demostrado mucho tacto por tu parte... Pero acabar de sopetn con sus expectativas!
FARRS: (Mosqueado.) Quexpectativas?
GILDA: Ah!, no smuy bien... Esas cosas de hombres que quieren estar solos para entregarse a sus asuntos, prosperar y olvidarse de las mujeres, que son un incordio... Lo he visto en pelculas.
FARRS: En el cine es donde existe ese tipo de hombres.
GILDA: Pues usted me los recuerda mucho, claro que tal vez me equivoque.
FARRS: Es probable: acabamos de conocernos.
GILDA: Por eso le doy un voto de confianza.
FARRS: (Ignorndola y dirigindose a Ricardo.) Y ques lo que te impeda tenerla en el bote, Ricardo?... No me imagino los problemas que una mujer como Gilda pueda tener para unirse a un hombre como t.
BERDASCO: Gilda tiene sus propios planes: estestudiando interpretacin, canto y esas cosas... Quiere ser actriz y abrirse su propio camino. Le molesta vivir a la sombra de un hombre, por eso se alejun tiempo con la excusa de los estudios, para probarse... En fn, todo ese rollo.
FARRS: Vaya!, quin lo dira?
GILDA: S, verdad?... Ese es otro rasgo que nos diferencia... Porque a usted lo veo muy sombreado.
BERDASCO: No ssi enfadarme o divertirme con esta escena: os habis dado cuenta de que estis peleando? (Trata de disimular su desconcierto.) ... Juan, quieres que me ponga celoso? Si le hubieras soltado a Gilda cualquier galantera, todo ira bien, pero las peleas son privilegio del novio.
FARRS: Ella ya sabe que estpreciosa, de qusirve que yo se lo diga?
GILDA: Gracias... Me gusta causar buena impresin a los empleados.
BERDASCO: Vamos a terminar con esto y ponernos a cenar, pero antes (Se dirige a la mesa y coge la botella de champn.) vamos a brindar por esta nueva situacin.
GILDA: Un tringulo es una situacin muy vieja. (Berdasco la mira, molesto.) Cario, estaba bromeando: no sa qute referes.
BERDASCO: (Recuperndose.) No, si los tiros van por ah, slo que hay un cambio en el tringulo, verdad, Juan? (Juan hace algn gesto que demuestra que no estcaptando la intencin de Berdasco.)... Hace algn tiempo Juan y yo brindamos con un tercer amigo, acabbamos de conocernos.
GILDA: Puedo preguntar por el sexo de ese tercer amigo o estara metindome en terreno prohibido?
BERDASCO: Claro que puedes, cario, pero lo que no es tan seguro es que seamos capaces de responder... Tque diras, Juan?: l o ella?
FARRS: Pues yo dira que ella (Mira fijamente a Gilda.) porque parece una cosa y ante nuestros ojos se transforma en otra.
Berdasco llena las copas y los tres brindan.
En la barra del bar de Berdasco conversan Ta Pa y un cliente, Obregn. Gilda ocupa el primer plano de la escena. Fuma y espera, vestida para salir, ajena a lo que sobre ella se estdiciendo.
OBREGN: Quin serhoy el afortunado?
TA PA: Estos ltimos das se entretuvo con el ynior de un cirujano, pero como le duran tan poco...
OBREGN: Y Berdasco no dice nada?
TA PA: O no se entera o lo finge... Adems, qucoo, la culpa es suya: quespera de una mujer a la que no atiende como se merece?
OBREGN: Estmuy ocupado ltimamente?
TA PA: Yo quslo que se trae entre manos!
OBREGN: Se rumorea que estapostando por su cuenta... Me refero al negocio paralelo, ya sabes.
TA PA: Yo no snada de asuntos paralelos, y aunque lo supiera me quedara calladita, poli, que
es lo que ms favorece a mi perfil. (Lo ensea, alzando el mentn.)
OBREGN: Vale, tigresa, no he dicho nada... Y ttampoco habrs ido soplando por ahque soy poli, no?
TA PA: Ya te digo: el silencio me pone guapsima, pero no te creas que el personal es imbcil. No creo que sea la nica que se haya dado cuenta de que eres un pasma.
OBREGN: (Mirando a Gilda.) Es muy guapa... Lstima que sea tan golfa!
TA PA: Ya estamos con las sutiles apreciaciones varoniles... Esa ta no es ms golfa que tu hermana!
OBREGN: Mi hermana no sale todos los das acompaada de un maromo distinto.
TA PA: Porque serms fea que una sandalia usada, o tmida, o reprimida... Pero pregntale si le molara, ya vers.
OBREGN: Me dara una bofetada, me pondra un cro en cada brazo, me echara de casa con ellos y se quedara un rato tranquila, sola, hasta la hora de la cena... Pero tno crees que haya personas mejores que otras, verdad?... Slo personas que se atreven a hacer lo que los dems slo suean.
TA PA: Digamos que le doy a todo el mundo la oportunidad de sorprenderme... Para ti es ms cmodo clasificar: los buenos y los malos, a este tengo que detenerlo, a este lo protejo... Pasma!
Entra Farrs y sale Gilda. Se cruzan, se miran, pero no se hablan.
OBREGN: Ah, Farrs! Estbamos hablando de Gilda, pero seguro que tus opiniones son ms fables... Tengo entendido que estuviste muy prximo a ella.
FARRS: (Enfadado.) Has odo hablar de la virtud de la discrecin?... Pues en lo que se refera a Gilda y Berdasco te aconsejo que la practiques, si no quieres que te parta la boca.
TA PA: (Fingiendo entusiasmo.) El caballero de la ptrea templanza!
FARRS: Qupasa?, quhabis estado cotorreando?
OBREGN: Nada, slo comentbamos que sale mucho.
FARRS: (Fingiendo indiferencia.) Le gusta divertirse.
OBREGN: Con hombres.
TA PA: Yo no dira tanto... Sucedneos, tal vez.
OBREGN: Ta Pa considera que simplemente los usa para matar el rato, pero que debe haber alguien que le interesa de verdad... Tienes talguna idea?
FARRS: Berdasco le interesa de verdad, estloca por l.
OBREGN: (Reprimiendo la risa.) Ta Pa, hemos topado con cemento armado.
TA PA: Lo mismo que Gilda.
FARRS: Cllate y srveme una copa!
Ta Pa empieza a preparar un cctel. Cada una de sus intervenciones coincidircon el vertido de algn ingrediente en la coctelera.
OBREGN: Lo que resulta extrao es que Berdasco, que te tiene de chico para todo, no te haya puesto a vigilar a Gilda... O a entretenerla: seguro que preferira saber que estcontigo, que velas con tanto entusiasmo por todo lo suyo, a enterarse de que ha estado tonteando con cualquier mindundi de los habituales... A una mujer como Gilda no se la puede dejar sola... Claro que t
eso lo sabes muy bien, no?
TA PA: Un futbolista de la cantera cuya arma ms mortfera debe ser el f equillo.
OBREGN: O tal vez la iniciativa debera partir de ti, tan dedicado siempre a los asuntos del jefe... Claro, sera un tanto ridculo que Berdasco te lo propusiera: tendras que adelantarte y obrar por tu cuenta.
FARRS: Djalo ya, Obregn.
TA PA: Un concejal promesa con ojos de rodaballo... Se lo debe todo a pap, incluso lo mal que folla.
OBREGN: Entiendo que quieras distanciarte, para no caer en la tentacin, pero al menos, si no sales con ella, deberas ocuparte del servicio de recogida para evitar males mayores... Un poco de control siempre es necesario.
TA PA: Un guitarrista esculido que la aburre hablndole de sus giras y la utiliza para presumir.
OBREGN: Eres un buen empleado, Farrs, y ya sabes cmo se trepa: haciendo mritos, incluso a costa de arrastrarse un poco... No te lo tomes a mal, slo estoy poniendo las cosas como son.
TA PA: Un gracioso de la radio que la lleva a bailar y se deja pagar las copas.
OBREGN: Lo nico que te digo es que creo que tus obligaciones para con el jefe incluyen tener a Gilda controlada... A un hombre como Berdasco no le conviene que se le pierda el respeto. Todo podra venirse abajo por culpa de un suceso desgraciado con Gilda y alguno de sus ligues.
FARRS: Y yo, Obregn, lo nico que te digo es que no te voy a pegar una hostia porque supongo que tus obligaciones como poli de mierda incluyen que vengas aqua tocarme los cojones.
TA PA: (Re con ganas.) Bien!... El paleto se cabrea y el pasma listillo se queda de una pieza. (Vierte parte del contenido de la coctelera en un vaso y lo posa con fuerza sobre la barra. A Farrs.) Toma!, trgatelo todo y coge fuerzas!
Gilda y Farrs entran en el despacho de Berdasco. Farrs, cabreado. Gilda, a pesar de que, como veremos, se encuentra en una situacin humillante, exhibe algo parecido a una sonrisa de triunfo.
GILDA: A quviene esto?... Me sentmuy violenta cuando apareciste y dijiste que la festa haba terminado.
FARRS: Te sentiste violenta?
GILDA: Bueno, ya viste que no estaba sola.
FARRS: Tu acompaante resultde lo ms comprensivo cuando le enselos dientes.
GILDA: Oh, s!... Soy de lo ms egosta: qupueden importar mis pequeas molestias al lado de lo tuyo? (Burlona.) ... Lo tuyo sque es grave: Juan Farrs reducido al papel de perro de presa para asustar a los jovenzuelos que osan acercarse a la chica del jefe. (Ensea los dientes y ruge, mofndose de Farrs.)
FARRS: Has olvidado que perteneces a alguien.
GILDA: Tsque le perteneces, no yo. (Falsamente melodramtica: quizestun poco borracha.) Si yo fuera un rancho me llamara Tierra de Nadie.
FARRS: No te hagas ilusiones: las mujeres como tsiempre pertenecis a alguien.
GILDA: Me encantara que me explicases cmo somos las mujeres como yo... Debes ser todo un experto.
FARRS: No quiero que le hagas dao. No tiene por questar preocupado por tus vaivenes.
GILDA: Ah, lo haces por l!, por tu amigo del alma!
FARRS: Vive como quieras, pero no le fastidies... Ya saba yo que te arrepentiras.
GILDA: Juan!, me sorprendes!... Quconocimiento de la psicologa femenina!. O sea que tengo que pertenecer a alguien, pero luego me arrepiento y sale la casquivana que hay dentro de m...
FARRS: No demasiado adentro.
GILDA: No demasiado adentro... Qums tienes que contarme de mmisma? (Sarcstica.) Sigue, por favor: para venir de alguien que estenfermizamente pendiente del ms mnimo gesto de otro hombre, no esttan mal.
FARRS: Te digo que puedes hacer lo que quieras, pero no quiero que tus correras salpiquen a Ricardo.
GILDA: Qupasa?, estuvo llorando en tu hombro?... Quha pasado?
FARRS: No quiero que pase nada. Por eso, a partir de ahora, yo te llevary luego ira buscarte, exactamente igual que hara con la ropa sucia.
GILDA: (Acusa el golpe, pero se repone.) Lamento darte tanto trabajo, pero supongo que forma parte de tus dignas ocupaciones... Adems, resulta halagador que alguien se preocupe tanto por ti.
FARRS: Te repito que tno me importas: divirtete con esos gilipollas y comprtate como una... (Gilda lo mira desajante y no se atreve a terminar.) Pero cuando Ricardo te quiera a su lado, testars a su lado.
GILDA: Meneando la cola y jadeando de agradecimiento... Te importara darme unas lecciones?... Es que a mno me sale.
FARRS: (Amenazante.) Ests buscndolo, Gilda... Desde el primer momento.
GILDA: Qubusco, Juan?
FARRS: Quieres que explote, que te pegue.
GILDA: S, veamos el proceso: pertenezco a un hombre, luego me arrepiento, hago un poco el pendn y por fin vienen las hostias, tan benficas como la lluvia despus de la sequa... En el fondo todo viene de que me gusta que me peguen... (Bajando la voz.) Y Ricardo no pega lo bastante duro.
FARRS: Qudices?
GILDA: Nada, me preguntaba por quno me has llevado a casa.
FARRS: Pensaba que Ricardo estara aqu.
GILDA: Eres un rompecorazones: me haba hecho la ilusin de que deseabas estar a solas
conmigo.
FARRS: Eso ya pas, Gilda.
GILDA: Hace siglos, cuando ty yo caminbamos erguidos.
FARRS: Viene alguien.
Entra Berdasco, con el bastn.
BERDASCO: Quhaces aqu, Gilda?... Vengo de casa, esperaba encontrarte all.
GILDA: Pues yo esperaba encontrarte aqu.
BERDASCO: Y encontraste a Juan.
FARRS: Ya sabes que suelo quedarme dormido aqu.
BERDASCO: (A Gilda.) Estaba preocupado.
GILDA: No tienes por qu, cario. (Mirando a Farrs.) Ningn peligro me acecha.
BERDASCO: Te noto nerviosa.
GILDA: Lo estoy... He perdido el broche tan ideal que me regalaste.
BERDASCO: Es por eso?... Hay miles de broches como ese, te comprarotro y asunto resuelto... Yo estaba preocupado por ti, amor mo. (La abraza.) Pensque te habas ido. Ya sabes que no soportara perderte: no seras tan fcil de sustituir como el broche.
FARRS: (Se acerca a la salida.) Si es por eso, no debes preocuparte: segn las estadsticas, hay ms mujeres en el mundo que otra cosa, excepto insectos. (Sale.)
Berdasco se lanza a fondo sobre Gilda y sta, pasiva en un principio, empieza a colaborar. Se besan y se acarician.
BERDASCO: Necesito hacer el amor.
GILDA: Aqu?... Crea que no mezclabas el placer y los negocios.
BERDASCO: Aqu, ahora!
GILDA: Aydame, ya sabes que las cremalleras se me dan muy mal.
El escenario empieza a oscurecerse. La conversacin se desarrolla mientras Gilda y Berdasco se entregan a los preliminares del sexo.
BERDASCO: Tle conocas.
GILDA: Creo que nunca conoca ese hombre.
BERDASCO: Le conocas, pero ahora no quiero saber nada de vuestra historia.
GILDA: Una de tantas.
BERDASCO: Pero no des un paso en falso, Gilda, no me jodas o...
GILDA: Lo pagar... No debo cometer ningn error, verdad, cario?
BERDASCO: Eso es, debes portarte bien.
GILDA: Porque eres un hombre peligroso, ts.
BERDASCO: Muy peligroso... Y vengativo.
GILDA: No te preocupes por Juan, es inofensivo... Cuando lo salvaste, en cierto modo, acabaste con l.
BERDASCO: Ya no te gusta?
GILDA: Me da un poco de pena.
BERDASCO: Eso me tranquiliza.
GILDA: Tal vez sea yo la que deba estar celosa.
BERDASCO: Por qu?
GILDA: Os entendis tan bien...
BERDASCO: Es otro tipo de relacin.
GILDA: Estdispuesto a sacrificarse por ti.
BERDASCO: Tno?
GILDA: Le gustas ms que yo.
BERDASCO: En qusentido?
GILDA: En todos los sentidos.
BERDASCO: De verdad lo crees?
GILDA: De hecho a mme odia.
BERDASCO: Qule habrs hecho?
GILDA: Le odio!
VI
Farrs revisa unos papeles en el despacho. Estun poco acelerado. Parece buscar algo, asque no se detiene excesivamente con ninguno de los papeles. Entra Gilda, bastante agitada. Lleva el bastn de Berdasco.
GILDA: Ya lo sabes, verdad?
FARRS: Qutengo que saber?
GILDA: He estado hablando con Obregn. Me ha puesto al corriente.
FARRS: De qu?
GILDA: Venga, no te hagas el tonto... Ricardo ha hudo... Le ha pegado un tiro a un tal Gunter y se ha esfumado. (Toma el bastn con las dos manos y lo contempla.) Es extrao que no haya empleado esto.
FARRS: No lo tendra a mano.
GILDA: Es lo nico que se te ocurre decir?
FARRS: Puedo aadir que hubo un tiroteo y que puede que Ricardo estherido. Eso explica el
uso del revlver: en esa situacin su amigo (Dirige la mirada hacia el bastn.) no le iba a ser de mucha utilidad, no crees?
GILDA: Por quno te utiliza ti para que le sacases las castaas del fuego?... Esto era cosa tuya.
FARRS: Qucoo quieres decir, Gilda?
GILDA: Parece ser que el fiambre haba descubierto que os lo estabais montando por vuestra cuenta. (Deja el bastn apoyado contra la mesa.)
FARRS: Y?
GILDA: El trabajo sucio es tu especialidad, no?... Por quno te pidia ti que lo eliminases?
FARRS: De verdad crees que he cambiado tanto? (Gilda baja la mirada.) Estuve en la trena,
pero no por matar a nadie. Siguen sin gustarme las armas. Ni siquiera me gusta ese puto bastn.
GILDA: Pero Ricardo ste gustaba... Podras haberle aconsejado que no se metiera en los.
FARRS: Era su guerra, Gilda... Adems, de qute quejas?: por fn te has librado de l.
GILDA: No seas cabrn, Juan.
FARRS: (Irnico.) Te he ofendido?... Lo siento.
GILDA: Esa gente no se anda con pijadas: si se la juegas, van a por ti... Deberas habrselo recordado.
FARRS: l lo saba... Y asestaban ya las cosas cuando yo aparec. No tengo nada que ver.
GILDA: No esperaba que te encogieras de hombros... Qupasa?, es el momento oportuno para tomar las riendas?
FARRS: (Se levanta, ofendido.) Escucha: no tengo ningn plan, salvo esperar. Todo esto es de Ricardo y yo lo mantendren pie para l... Se ha metido en un marrn en el que nunca me dejparticipar... Esperarcuidando de sus asuntos lo mejor que sepa... Se te ocurre algo mejor?
GILDA: Obregn me hablde un cuaderno de tapas negras... Parece ser que Ricardo lo anotaba todo, incluso los nombres de los peces gordos a los que sobornaba o que le protegan.
FARRS: Te ha pedido Obregn que se lo consigas?
GILDA: Estmuy interesado.
FARRS: No te jode!... Esthambriento!... Pero se va a quedar con las ganas.
GILDA: Quvas a hacer?
FARRS: El cuaderno esta buen recaudo. Es un seguro de vida para Ricardo y se lo voy a guardar por si tiene que utilizarlo.
GILDA: Pero Obregn me ha dicho que te va a presionar, que te detendrsi no colaboras.
FARRS: Obregn ya ha hablado conmigo, Gilda, y estjodido: va por su cuenta, no tiene el respaldo de sus jefes... Sabas que ese cuaderno estlleno de nombres de polis?
GILDA: Aun asencontrarun pretexto para fastidiarte. Te meteren la crcel si no le das el dichoso cuaderno.
FARRS: No serpor mucho tiempo: l me metery algn otro, ms importante, me sacar.
GILDA: No te mezcles con esa gente: para ellos es mucho ms cmodo liquidarte que ayudarte. Estoy segura de que Ricardo no slo se esconde de los trafcantes y de los amigos del alemn... Todos, incluso sus amigos de la pasma, le estn buscando para acabar con l.
FARRS: Y qusugieres que haga yo?
GILDA: No te compliques la vida... Tienes antecedentes, ya estuviste en la crcel... Para esa gente no eres nadie. Obregn no parece mal tipo: dale lo que quiere a cambio de tu inmunidad.
FARRS: (Re.) No te crea tan ingenua... Si es que eso de la inmunidad existe, Obregn va a necesitar una buena dosis.
GILDA: Obregn esthaciendo algo en lo que cree y por eso se arriesga, pero t, por qute empeas en seguir protegiendo a Ricardo?
FARRS: Ya, Obregn es mejor que yo porque lucha por la integridad... Quiere darles una patada en las narices a todos los del cuaderno... Menudo hroe!
GILDA: No esttan mal.
FARRS: No me parece que ests tan cualificada para juzgar, Gilda... A las primeras de cambio quieres bajarte de la moto... Qucojones buscabas ten Ricardo?, por quvolviste?, por quno dejaste que te olvidara?
GILDA: Todo el mundo tiene derecho a no saber lo que quiere.
FARRS: O a quererlo todo.
GILDA: No creo que yo lo quiera todo, Juan... Hace tiempo sque tena claro lo que deseaba, y era poco.
FARRS: No sabes ser fiel a nada ni a nadie... En qucrees, Gilda?
GILDA: Hay algo en lo que creer?
FARRS: No s... Es como lo que dicen de Dios: si no existiera, habra que inventarlo.
GILDA: Y no crecer nunca, tener siempre un sol en torno al cual girar y que justif que todos nuestros movimientos... Ahora tu sol es Ricardo y antes, Juan, cul era tu sol antes?... Ya sabes de questoy hablando: antes, cuando cualquier estpido plan de tus amigos era preferible a estar conmigo... Tu sol era el riesgo, la emocin... O era slo que tenas miedo? Tuviste miedo de quedarte parado junto a my ahora reclamas que yo me quede quieta junto a dos fantasmas, uno al que no quiero y otro al que no reconozco... Ya ves a dnde nos llevaron tu miedo y los planes infalibles de tus amigos: dos aos de crcel para ti y este pattico reencuentro.
FARRS: (Un tanto trastornado, inicia una serie de intervenciones ensimismadas.) Te vas a quedar aqu, tienes que aprender.
GILDA: Ricardo fue un error, lo s: no haca falta que aparecieras tpara demostrrmelo... El despecho siempre es mal consejero.
FARRS: Los errores se pagan: te quedars aqu, esperando.
GILDA: Podra contarte algunas cosas de Ricardo, al fn y al cabo duermo con l, pero no tengo tan mal gusto como crees. (Se aproxima a Farrs.). Estbien: guarda su cuaderno hasta que vuelva, contrlalo todo para l... (Le pone las manos sobre los hombros.) Vas a ser tan cuidadoso con todas sus pertenencias? (Lo besa; l apenas reacciona y, despus de un rato, la aparta con
brusquedad.)
FARRS: El cuaderno y tos quedaris esperando a Ricardo.
GILDA: Quests diciendo? (Se da cuenta de su especial estado, lo mira despectivamente; enciende un cigarrillo y da una profunda calada.) Creo que me iresta misma noche: no percibo mucha esperanza en el ambiente.
FARRS: Mientras hay vida, hay esperanza... Y Ricardo estvivo. Volver... Slo tienes que esperarlo.
GILDA: No estaba hablando de Ricardo, y estara bien que tdejaras de pensar en l. No te hizo nacer de nuevo, sabes?... Slo evitque unos matones se siguieran divirtiendo un poco ms.
FARRS: Ahora el rancho esta mi cargo, con todo includo, y no me parecerconveniente que andes meneando el culo por ah, te enteras?
GILDA: Despierta, Juan!, no le debes nada! Simplemente trabajas para l, y lo cierto es que te ha dejado en una situacin difcil, te ha engaado o, por lo menos, no te ha contado la verdad... Qute pasa?, es que hay algo ms?... No me odias por el pasado, Juan, me odias porque me interpuse!
FARRS: Si la situacin te parece demasiado ridcula, puedes fngir que somos amantes, no me importa.
GILDA: Ests mal de la cabeza!
FARRS: Estbien: pareceremos amantes, slo lo pareceremos.
GILDA: Ests enfermo!... Hazte un favor y cuntate la verdad! (Va a por el bastn, lo coge y, sin previo aviso, se lo tira a Farrs, que lo atrapa con dificultades.) Toma! Acustate con l en las noches fras y dile las cosas que nunca te has atrevido a contar ni a su dueo ni a ti mismo. (Sale.).
FARRS: (En un susurro.) Tienes que quedarte.
En la barra del bar. Farrs, con el bastn, y Obregn toman unas copas. Ta Pa detrs de la barra.
OBREGN: No debes nada a nadie.
FARRS: (Irnico.) No, me he hecho a mmismo.
OBREGN: Es que no hay manera de hablar en serio contigo?
FARRS: Si cambias de tema...
OBREGN: Te mereces hur de todo esto y empezar de nuevo.
FARRS: No me dores la pldora, poli.
OBREGN: Con Gilda.
FARRS: No me pertenece.
TA PA. Si es por eso, nunca te pertenecer.
FARRS: (Aparentando un tono frvolo.) Y entonces, ques el amor, segn t, sabia camarera?
TA PA: S, la camarera del Titanic... Hay demasiada zozobra por aqu.
FARRS: Ques el amor?
TA PA: Te voy a decir lo que no es: no es esclavitud ni sometimiento, no es admirar al otro embobadamente, no es cambiarse buscando la forma ideal que se adapte al amado...
OBREGN: Joder!... A ver si os dejis de mariconadas! Hay cosas ms urgentes sin resolver.
FARRS: No nos permiten llegar a ningn puerto, Ta Pa.
TA PA: Tampoco bamos a llegar demasiado lejos charlando.
OBREGN: (A Farrs.) Si quieres empezar algn viaje, lo primero es asegurarte de que no llevas equipaje superfluo... Dnde estel cuaderno?
FARRS: Otra vez!
OBREGN: No conozco el cansancio.
FARRS: Saber lo que estescrito en ese cuaderno te iba a joder la existencia.
OBREGN: Deja que joda mi existencia a gusto... Qute importa?
FARRS: Crees que algo iba a acabar si te entrego el cuaderno?... No, algo muy lento y muy peligroso se iba a iniciar.
OBREGN: Vamos, Farrs, no finjas que lo haces por m... Es el colmo!
TA PA: (A Obregn.) No seas as. Siempre pensque era un paleto de buen corazn, de esos que se dejan fascinar por la gente.
OBREGN: Pues su fascinacin por Berdasco puede costarle cara.
FARRS: A propsito, Pa... Toma esto(Le pasa el bastn por encima de la barra.) A pesar de todo nunca me gust... Gurdalo por ah, puedes utilizarlo como porra si algn cliente se pone pesado... No incluyo a Obregn, claro(Ta Pa lo mira con aprensin y lo oculta detrs de la barra.) Adems, quiero tener las manos libres para aplaudir.
OBREGN: Aplaudir?
FARRS: No lo sabes, Obregn? Gilda se va despedir de nosotros con una cancin.
OBREGN: Se va?
FARRS: S, le molesta mucho esperar.
TA PA: Si hubiera algo interesante por lo que esperar...!
FARRS: Eso nunca se sabe hasta que la espera termina, astiene ms mrito.
TA PA: Ya... Asque, adems de paciencia, fe.
OBREGN: Farrs, por favor, quiero llevar esto de otra manera: no me obligues a detenerte.
FARRS: Cllate, Obregn... Apenas puedes rozarme y tlo sabes.
OBREGN: Yo no voy a hacerte nada, pero si las cosas van ashabrgente que se te eche encima.
FARRS: Silencio! Gilda va a salir.
Gilda entra por un lado del escenario. Su vestuario no tiene por quser calcado al de la pelcula, aunque puede recordarlo. Lo que sdebe llevar son los guantes.
GILDA: (Hace una graciosa reverencia para saludar al pblico. No ssi sera conveniente tener algo de sonido ambiente pregrabado: aplausos, silbidos, etc.) Buenas noches, amigos... Nunca me han gustado las despedidas convencionales... (Con picarda.) Bueno, en realidad no me gusta nada que sea convencional, algunos de los que estis por aqulo sabis muy bien: erais demasiado convencionales y os manda paseo. (Risas.) Voy a aprovechar este momento para dejaros un buen recuerdo.
(Hace una seal a una banda invisible y empiezan a sonar los acordes de Put the blame on Mame. Tampoco se trata de que la actuacin reviva paso a paso la de Rita Hayworth. Hacia el final, eso s, Gilda monta el numerito del guante, que arroja en direccin al pblico, y ya con la cancin finalizada, tras comprobar la reaccin aullante de los espectadores, les lanza otros complementos: un broche, una gargantilla, un prendedor del pelo, un pendiente.)
GILDA (Cancin.): Qupuedo decirte que an no sepas acerca de m? Teras un pobre diablo, yo siempre te ment. Este cuento te deja bien, asque cuntalo.chame la culpa, me sienta muy bien: soy de esa clase tan especial, slo sportarme mal... Asque chame la culpa, me sienta muy bien.
Ahora regresas
con gesto amargo
a darme una leccin...
Di que no hallas remedio,
que no tengo perdn.
Este cuento te deja bien,
asque cuntalo
chame la culpa,
me sienta muy bien:
soy de esa clase tan especial,
slo sportarme mal.
chame la culpa,
me sienta muy bieeeeen.
GILDA: (Despus de haber arrojado las joyas al pblico.) Todava no estis satisfechos?...
Bueno, a ver qupuedo hacer... (Se lleva las manos a la espalda en busca de la cremallera del vestido y se inclina un poco hacia adelante.) Nada!: las cremalleras siempre se me han dado muy mal, pero si alguno de vosotros es tan amable como para subir y ayudarme, podremos alargar un poco ms el espectculo.
(Tal vez se podra contar, entre el pblico, con dos o tres espontneosque respondieran a los requerimientos de Gilda y se acercasen al escenario dispuestos a desnudarla.).
Farrs, a quien le haba ido cambiando el semblante a medida que el desmadre de Gilda iba en aumento, se lanza sobre ella, la aparta del centro del escenario sujetndola por los hombros y le propina el consabido bofetn.
GILDA: (Sorprendida, humillada.) Vaya, por f n has hecho algo! (Sale apresuradamente.)
OBREGN: (Sale al encuentro de Farrs, que, atolondrado, haba dado unos pasos en direccin a la barra, y lo zarandea.) El espectculo ha sido bochornoso, pero espero, al menos, que haya servido para que te des cuenta de algo... La quieres, imbcil!... Y ella no ha hecho nada malo, solamente trataba de llamar tu atencin.
TA PA: Slo que el paleto estaba un poco lerdo.
OBREGN: Ahora ya sabes que tienes algo para empezar de nuevo... Olvida tu estpida fdelidad a Berdasco!
TA PA: Dijiste que hacas tu propia suerte... Pues bscala, paleto!... No sa quviene el querer hundirte con ese encantador de serpientes.
FARRS: (En un hilo de voz.) Gilda.
TA PA: Deberas probar a tenerla constantemente en algn sitio menos complicado que la cabeza.
VIII
Ta Pa estocupada detrs de la barra: recoge, limpia, etc. Se detiene un momento, saca un broche del bolsillo y lo contempla. Siente que alguien se acerca. Deja el broche sobre la barra. Entra Gilda, con una maleta, se acerca a la barra y posa la maleta en el suelo.
GILDA: Hola, ta Pa.
TA PA: Hola, Gilda.
GILDA: Parto para el destierro y quera pasar a despedirme.
TA PA: Una despedida convencional?
GILDA: (Sonre, con abatimiento.) Una despedida convencional, s.
TA PA: Es una lstima que no tengas tiempo para ensearme esa cancin.
GILDA: Es una pena que el tiempo haya dado para tan poco.
TA PA: (Coge el broche y se lo muestra.) Un cliente arrepentido volviy dejesto para ti. GILDA: (Niega con la cabeza.) Si no te importa tener algo de Ricardo, es tuyo.
TA PA: (Lo mira.) No tena mal gusto.
GILDA: Para esas cosas, no.
TA PA: Pero creo que no me lo quedar.
GILDA: Dselo a Juan para que lo guarde junto al cuaderno.
TA PA: No has visto a ese paleto?
GILDA: Tendra que verlo?... Con l sque sera difcil una despedida convencional.
TA PA: Obregn lo sacde aqu, estaba como alelado... Despus de eso, no s, habrdecidido que se lo trague la tierra.
GILDA: Crees que le darel cuaderno?
TA PA: Ya sabes cmo son los polis: saben aprovechar los momentos bajos del adversario.
GILDA: Todo pasde una forma absurda, y no se puede decir que yo haya estado brillante... No saba quhacer.
TA PA: Lo has intentado... Lo que pasfue que l no estaba muy receptivo.
GILDA: Bueno, Pa (Coge la maleta.), ya es hora de que me vaya.
Entra Farrs. Avanza directamente hacia Gilda, coloca una mano sobre la maleta, presiona y logra que la maleta se pose nuevamente en el suelo. Toma a Gilda de la cintura, la atrae hacia sy la besa. Ta Pa no pierde detalle y sonre.
FARRS: (Despus de despegarse de Gilda y dejar caer las manos suavemente por su espalda.) Te vas?
GILDA: Ahora mismo.
FARRS: No te queras despedir?
GILDA: (Se toca la mejilla abofeteada.) Pensque ya lo habamos hecho.
FARRS: Antes tena que pedirte perdn.
GILDA: Antes de que me fuera?
FARRS: Antes del beso... Pero me precipit, no me aprendbien el papel.
TA PA: Qubonito!: el beso, las disculpas... Y el paleto piensa que ya esttodo arreglado. FARRS: Cllate, ta Pa!
GILDA: Acepto tus disculpas si taceptas las mas... Yo tampoco he sido muy hbil.
TA PA: Pero qudices, Gilda!, era lo que faltaba!... Dale caa a ese palurdo, mujer!
GILDA: Cllate, ta Pa!
TA PA: Bueno, vale que ahora, con la emocin, los dos queris ser ms buenos que San Francisco de Ass, pero se impone una conversacin razonable para dejar claras las responsabilidades de cada cual, no?
FARRS: Ta Pa tiene razn: si nos vamos juntos, podemos hablar durante el viaje.
GILDA: Veremos si nos queda algo de tiempo para hablar. (Vuelven a besarse.)
Entra Berdasco. No va tan bien vestido como de costumbre. Las manos en los bolsillos de un abrigo bastante vulgar.
BERDASCO: Conmovedor!... Se puede aplaudir?
FARRS: (Aparta a Gilda hacia atrs y la protegeinterponindose entre ella y Berdasco.) Ricardo! BERDASCO: Habis aprovechado la oportunidad. FARRS: No creas que ha sido tan fcil.
TA PA: S, esto slo es el desenlace... Tendras que haber visto el nudo!
BERDASCO: Os he dado la espalda y me habis apualado.
GILDA: Por favor, no seas melodramtico!
BERDASCO: Voy a ser muy melodramtico, Gilda, no sabes cunto.
FARRS: Nos vamos, Ricardo, no te opongas.
BERDASCO: Pues da la casualidad de que tengo algunas objeciones. (Saca un revlver de uno de los bolsillos del abrigo y los apunta con l.) La primera, por supuesto, se refere a la dulce Gilda, y la segunda tiene que ver con el cuaderno... Dnde est, Juan?
FARRS: (Tal vez un poco avergonzado.) Se lo entregua Obregn.
BERDASCO: Vaya!, una traicin en cada frente! Luego hablaremos de cmo Obregn se enterde la existencia del cuaderno, eh, ta Pa?
GILDA: Vas a organizar una buena carnicera tsolito, no, Ricardo?
BERDASCO: No me habis dejado muchas opciones... T, Juan: tambin pretendes eliminar este trozo de pasado?... Asno vale: siempre ests empezando, chaval. (Da unos pasos en direccin a ellos, que retroceden. Ta Pa se mueve con rapidez: saca el bastn de su escondite detrs de la barra y lo apuala en la espalda. Berdasco dispara, ya sin poder apuntar, y la bala se va hacia
el techo. La pistola se le cae de la mano y l se desploma. Farrs se le acerca, se agacha y comprueba que estmuerto.)
TA PA: Me lo he cargado?
FARRS: Creo que s.
TA PA: Odio hacer estas cosas!, odio ser la secundaria simptica en quien se basa la felicidad de los protagonistas!... Bastara haberle dado con una botella, pero slo faltaba el puetero bastn por traicionarle y no me puedo resistir a estos f nales tan estticos...Pero, quhacis aqutodava?... Largaos de una vez!
Entra Obregn. Lleva una pistola, pero, al echar un vistazo a la escena, la guarda.
OBREGN: Ella tiene razn: sermejor que desaparezcis inmediatamente. (A Farrs.)
Esto no altera el pacto que habamos cerrado por lo del cuaderno. FARRS: Pero ella lo matpara salvarnos... Qu. quva a pasarle?
OBREGN: Marchaos de una puta vez!... Creis que voy a dejar que mi novia cargue con el muerto?
FARRS: Tu novia?... Ta Pa, no sers de la poli!
TA PA: (Fingiendo escandalizarse.) Lo que hay que or! (A Obregn.) Te das cuenta del mal rollo de este paleto?... Fuera de aqulos dos!
GILDA: (Le tira suavemente de la manga a Farrs.) Vmonos, Juan.
Inician su salida, cogidos de la mano. Miran por ltima vez hacia atrs y salen. Ta Pa sale de detrs de la barra, se acerca a Obregn. Se abrazan, se acarician, se besan junto al cadver de Berdasco. Oscuro, poco a poco.
FIN


