Una historia contada al revès… o no

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Una historia contada al revés... o no

de Josep Maria Miró Coromina

Traducción de Eva Vallines Menéndez

Una història explicada del revés, o no se estrenó el 3 de abril de 2009 en la Sala Fabià Puigserver del Teatre Lliure, dentro del Ciclo Assaigs Oberts a partir de la obra Traición (Betrayal) de Harold Pinter, con la siguiente ficha artística:

Autoría y Dirección: Josep Maria Miró Coromina

Intérpretes: Isabel Cabós (Mujer/Hombre alemán), Mercè Mariné (Olga) y Maria Pau Pigem (Alicia)

Ayudante de dirección: Maria Vera Roldán

Espacio sonoro: Natan Paruzel

Asesor de movimiento: Roberto G. Alonso

Tratamiento del espacio escénico / Iluminación / Elementos: Maria Pons –Trabajo a partir del espacio y la iluminación original de Carlos Alfaro –

Diseño de cartel: Mercè Rocadembosc Fotografía: Diana Martín LapeñaVestuario: Teatre Lliure y Maria AraujoPeluquería: Toni Santos

Agradecimientos: Xavier Albertí, Josep Maria Benet i Jornet, Judith Colell, Lluïsa Cunillé, Víctor Molina, Víctor Muñoz y Montse Olivella

Personajes

Alicia

Olga

Mujer/Hombre alemán

En 1996 Alicia tiene 42 años y Olga 43.

La acción transcurre entre enero de 1996 y diciembre de 1985.

El signo / indica que la réplica siguiente corta directamente la intervención anterior.

Alicia tiene algunas intervenciones en cursiva. Responden a la naturaleza del personaje.

Para  Isabel Cabós, Mercè Mariné, Mari Pau Pigem y Maria Vera. Amigas y maravillosas compañeras de viaje.

Me gusta caminar por esta gran ciudad, a mi aire. Es divertido no conocer a nadie. Cuando me cruzo con alguien por la calle no se dan cuenta de que no les conozco de nada. Ellos conocen a otra gente e incluso mucha otra gente les conoce a ellos, por tanto piensan que si no les conozco, conozco a los demás. Por eso me miran, intentan llamar mi atención, esperan que les hable. Como no les conozco, no les hablo. Ni siquiera siento la más mínima tentación de hacerlo. Voces, madre, no estoy solo, porque todo aquello que me ha pasado alguna vez está conmigo y me hace compañía.

Voces familiares de Harold Pinter

1.

Enero de 1996.

Barcelona.

Interior del piso de Paula.

Olga observa algún detalle mientras la mujer la mira atentamente. Alicia está en otra habitación.

Alicia.- (Desde la otra habitación.) ¿Quién les ha brá dejado las llaves?

Pausa

Olga.- (A la mujer. En voz baja, como si no quisie se que la oyesen.) ¿Crees que si me equivoco me       dejarán repetirla?

Mujer.- ¿Quieres que te cuente una historia? Alicia.- ¿La Bulldog?

Olga.- No estoy para historias. No ves que... Aho ra no estoy para historias. Para tus historias. ¿No ves que ahora/

Mujer.- Una historia contada al revés.

Olga.- ¿Al revés?

Mujer.- Sí, al revés.

Olga.- ¿Por el final?

Mujer.- Por el final. O por el principio. Es igual. Una historia contada al revés... o no.

Olga.- Las historias nunca se empiezan a contar por el final.

Mujer.- ¿Por qué no?

Olga.- Tiene poco interés llegar al final, si el final resulta que es el principio.

Mujer.- ¿Por qué?

Olga.- Porque ya está todo contado.

Mujer.- ¿Sí?

Olga.- Sí, todo contado. El final es lo que importa.

Llegar al final, no al principio.

Mujer.- Te equivocas. También te equivocas.

Alicia.- (Desde la otra habitación.) Está todo igual, ¿no?

La mujer y Olga se miran.

Alicia.- (Desde la otra habitación.) Yo la habría vendido. Olga.- No te cae bien, ¿no?

Pausa.

Olga.- No. No te cae bien.

Mujer.- Siempre te has querido convencer de que...Olga.- Venga, dilo. Mujer.- Nada. (Pausa.) Te la       cuento, ¿o no? Olga.- Esta manía tuya/Mujer.- De contar historias al revés. Olga.- Sí, al revés.

La mujer coge una bolsa como si estuviese a punto de irse.

Olga.- ¿Te vas? (Pausa.) ¿Te vas por ella?

Mujer.- Olga... Yo aquí no pinto nada.

Olga.- Entonces por qué/

Mujer.- ¿Cuánto hacía que no os veíais?

Pausa.

Mujer.- ¿Cuánto?

Olga.- Diez... Once años.

Mujer.- Debéis de tener cosas que contaros.

Olga.- No. Ya ves... Prefiere ver el piso.

Mujer.- ¿Y tú?

Olga.- Yo no.

Mujer.- Aunque... sería divertido quedarme a la entrevista.

Olga.- ¿Crees que si me equivoco me dejarán re.petirla?

La mujer coge la bolsa y se va. Olga se queda pensativa. Entra Alicia.

Alicia.- ¿Con quién hablabas?

Olga.- Con nadie.

Alicia.- Té del olvido.

Olga.- ¿Cómo?

Alicia.- ¿Qué?

Olga.- Has dicho: “Té del olvido”.

Alicia.- Que te he oído.

Olga.- No sé por qué tarda tanto.

Alicia.- ¿A qué hora ha dicho que volvería?

Olga.- Ha dicho que salía a tomar un café para ha.cer tiempo mientras llegabas.

Alicia.- Me había parecido oír...

Olga.- No.

Alicia.- ¿Ya habíais empezado?

Olga.- ¿Sin ti? Te esperábamos.

Alicia.- El piso está igual.

Olga.- Este lugar... (Pausa.) Este lugar nunca me ha/

Alicia.- ¿Quién os ha abierto?

Olga.- Cuando llegué ya estaba la de la entrevis.ta.

Alicia.- ¿Quién se debía quedar el piso?

Olga.- No lo sé.

Alicia.- Es como si oliese a...

Olga.- A cerrado.

Alicia.- A la Bulldog.

Olga.- A cerrado.

Alicia.- ¿Y dónde vives ahora?

Olga.- Aquí.

Alicia.- ¿En Barcelona?

Olga.- Sí.

Alicia.- Te hacía/

Olga.- Desde hace tiempo.

Alicia.- Hace poco te vi en uno de aquellos repor.tajes.

Olga.- Debía de ser grabado.

Alicia.- No.

Olga.- Ya sabes que nunca estoy demasiado tiem.po en ninguna parte. Aquí, allá... Y al final siempre en Barcelona.

Alicia.- ¿Y te quedas todavía muchos más días?

Olga.- No sé si volveré a marchar.

Alicia.- Creía que te gustaba.

Olga.- Cualquier sitio mejor que Barcelona.

Alicia.- Esto te debe de parecer poco ecimoniante.

Olga.- ¿Estimulante?

Alicia.- Sí, emocionante.

Olga.- Poco emocionante.

Alicia.- ¿Y sabes qué nos preguntará?

Olga.- Quiere que le hablemos de Paula.

Alicia.- No sé si me gusta la idea.

Olga.- ¿Te puedes creer que a veces todavía/

Alicia.- No me hagas reír.

Olga.- ¿Tú no/

Alicia.- No.

Olga.- Claro. Qué tontería.

Alicia.- Bueno...

Olga.- ¿Qué?

Alicia.- Que sí. Alguna vez, sí.

Olga.- ¿Por qué me has dicho que no, entonces?

Alicia.- No lo sé.

Olga.- ¿La conoces?

Alicia.- ¿A la de la entrevista?

Olga.- Sí.

Alicia.- No.

Olga.- Pero, ¿has hablado con ella?

Alicia.- Como tú, imagino. Por teléfono. Me tenía que llamar hace un par de semanas.

Olga.- Sí, a mí también.

Alicia.- Pero nada... Y ahora, un momento, antes de que llegases y de que saliera a tomar un café.

Olga.- No sé si me gusta la idea.

Alicia.- Entonces, ¿por qué dijiste que sí?

Olga.- Sólo porque me dijo que tú también habías aceptado.

Alicia.- A mí me dijo lo mismo.

Olga.- Nunca te puedes fiar de un periodista y menos si son mujeres.

Alicia.- Que lo digas tú...

Olga.- Deformación profesional.

Alicia.- ¡Ya lo sé! Te vi en un reportaje de Jerusa.lén.

Olga.- Jerusalén.

Alicia.- ¿No tenías miedo?

Olga.- ¿Más que aquí?

Alicia.- Allí llegarán tiempos peores.

Olga.- ¿Es que sabes algo?

Alicia.- Nada. ¿Qué quieres que sepa? ¿Y por qué has decidido quedarte?

Olga.- No sé si me quedaré.

Alicia.- Has dicho que no pensabas irte.

Olga.- De momento.

Alicia.- ¿Has pensado qué diremos de Paula?

Olga.- No.

Alicia.- Ahora tendría 65 años.

Olga.- Más.

Alicia.- Quizá se habría vuelto una vieja dócil.

Olga.- ¿Tú crees?

Alicia.- Que empezaría a fallar.

Olga.- Lo dudo.

Alicia.- Que echaría en falta no haber tenido hi.jos y nietos.

Olga.- ¿Paula?

Alicia.- Que empezaría a hacer cosas extrañas.

Olga.- Imposible.

Alicia.- Como ir bien vestida y revolver la basura de la calle y de casa.

Olga.- Eso ya lo hacía.

Alicia.- Y chochear.

Olga sonríe.

Alicia.- Y que empezaría a tener miedo.

Olga.-  ¿Miedo?

Alicia.- De las cosas pequeñas.

Olga.- Como todo el mundo.

Alicia.- Y manías.

Olga.- Manías ya tenía.

Alicia.- Y que habría acabado viviendo con su se.

cretaria. Olga.- La Bulldog.

Alicia.- Su mujer de confianza.

Olga.- ¿Crees que eran/

Alicia.- No.

Olga.- ¿No?

Alicia.- No. La Bulldog, sí. Pero Paula, no.

Olga.- ¿Por qué dices entonces que habría acaba.do yendo a vivir con ella?

Alicia.- Por no estar sola.

Olga.- ¿Qué habrá sido de ella?

Alicia.- Quizá también esté muerta.

Olga.- Pero si debe de tener nuestra edad. 

Alicia.- Debe de estar muerta.

Olga.- No.

Alicia.- ¿No has sabido nada?

Olga.- No.

Alicia.- No podía ni vernos.

Olga.- Podían haberla llamado a ella para la en.trevista.

Alicia.- Seguro que la llamaron. Antes que a no.sotras.

Olga.- Seguramente.

Alicia.- Pero ella no habría aceptado de ninguna manera.

Olga.- Yo tampoco podía con ella.

Alicia.- Ahora escribo biografías.

Olga.- ¿Sí?

Alicia.- Por encargo.

Olga.- ¿Gente famosa?

Alicia.- Anónima.

Olga.- Vidas interesantes.

Alicia.- No.

Olga.- Historias peculiares.

Alicia.- No.

Olga.- Qué curioso.

Alicia.- ¿El qué?

Olga.- Biografías de personas anónimas sin vidas interesantes, ni historias peculiares.

Alicia.- Yo hago que parezcan interesantes.

Olga.- ¿Todavía trabajas con el mismo editor?

Alicia.- Biografías privadas. Para cuando se mue.ran, para sus más allegados: amigos, familiares...

Olga.- Según qué nos pregunte... También podría.mos...

Alicia.- Yo también lo había pensado.

Pausa.

Olga.- Y ¿qué?

Alicia.- ¿Qué de qué?

Olga.- Sé que las cosas te han ido bien.

Alicia.- Sí. A ti también.

Olga.- No me puedo quejar.

Alicia.- No nos podemos quejar.

Olga.- Tenemos lo que queríamos.

Alicia.- Sí. Lo que queríamos.

Olga.- Y estás igual.

Alicia.- (Ríe.) No. (Pausa.)  Mejor.

Olga.- Eso, mejor.

Alicia.- Te queda bien el pelo así.

Olga.- ¿Te gusta?

Alicia.- Sí. Está bien así. Te hace interesante.

Pausa.

Olga.- ¿Quieres saber con quién hablaba antes?

Alicia.- ¿No me has dicho que con nadie?

Olga.- Sí.

Alicia.- Entonces, ¿por qué me has dicho que con nadie?

Olga.- No lo sé.

Olga coge un papel y escribe algo. Se lo da a Alicia.

Alicia.- ¿Me estás tomando el pelo?

Olga.- No.

Alicia.- ¿Por qué lo has escrito en un papel?

Olga.- Por aquello.

Alicia.- ¿El qué?

Olga.- Sabes perfectamente de qué estoy hablando.

Alicia.- ¿Sabes?

Olga.- ¿Qué?

Alicia coge el papel y también escribe algo. Se lo da a Olga.

Olga.- ¿Me estás tomando el pelo?

Alicia.- No.

Olga.- ¿Y por qué lo has escrito en un papel?

Alicia.- Por aquello.

Olga.- ¿El qué?

Alicia.- También sabes perfectamente de qué estoy hablando.

Pausa.

Alicia.- Rómpelo. Olga.- Ah... sí.

Olga rompe el papel.

Alicia.- ¿Te has fijado?

Olga.- ¿Qué?

Alicia.- Todo está pasando como lo escribí en mi novela.

Oscuro.

2.

Enero de 1996. Unas horas antes.

Barcelona.

Bar.

La mujer y Alicia se toman un gin-tonic.

Alicia.- He visto un hombre tan guapo que me he mareado.

Mujer.- ¿Aquí?

Alicia.- No. Cuando venía.

Mujer.- Me extrañaba.

Alicia.- ¿Por qué?

Mujer.- Aquí nunca hay hombres guapos.

Alicia.- ¿No?

Mujer.- ¿Sí? (Pausa.) No.

Pausa.

Mujer.- ¿Y dónde habéis quedado?

Alicia.- En el piso.

Mujer.- ¿Olga también?

Alicia.- Nos la quieren hacer juntas.

Mujer.- ¿Ya has pensado qué dirás?

Alicia.- Depende de qué pregunte.

Mujer.- Los periodistas nunca hacen preguntas interesantes.

Alicia.- En eso tienes razón.

Mujer.- En eso y en que en este bar nunca hay hombres guapos.

Alicia.- Todo el mundo dice que Olga es una buena paracaidista.

Mujer.- Pero no todos los periodistas reciben un tiro en una emboscada en Sarajevo.

Alicia.- Ya lo decían antes.

Mujer.- Olga...

La mujer se echa a reír.

Alicia.- No te cae bien, ¿no?

Pausa.

Alicia.- No. No te cae bien.

Pausa.

Mujer.- Siempre te has querido convencer de que...

Alicia.- Venga, dilo.

Mujer.- Nada.

Pausa.

Alicia.- ¿Tú también vendrás?

Mujer.- Quizá.

Alicia.- Pero/

Mujer.- Si voy, sólo miraré.

Alicia.- ¿Vendrá alguien más?

Mujer.- No lo sé. ¿Tendría que saberlo?

Alicia.- Si han llamado a alguien más, nos lo po.drían haber dicho.

Mujer.- ¿Qué importa?

Alicia.- Hace años que no veo a nadie de la redac.ción. No tengo ganas de ver a nadie.

Mujer.- Al menos les podrás decir que las cosas tehan ido bien. A la mayoría de la gente le molesta       saber que a los demás les ha ido mejor que a ellos. (Pausa.) Venga... Dime qué les contarás.   Imagina que soy la que te hace la entrevista, ¿de acuerdo? (Pausa.) ¿De acuerdo? (Pausa.) Seguro           que te mi.rará con esa pose de... Lo suelen hacer. Seguro quelo hará. “Usted que es una escritora        de éxito/”

Alicia.- ¿De éxito?

Mujer.- Sí, de éxito.

Alicia.- ¿Por qué/

Mujer.- Alicia... es un juego. Venga...“Usted que es una escritora de éxito y que conoció a Paula... ¿Cómo la definiría?”. Mejor aún: “¿Podría definirla en una sola palabra?”.

Pausa.

Alicia.- Impertinente, desafiante, incisiva, inteligente, insultante, intuitiva, arrogante, pedante —         intencionadamente pedante—, incansable... (Pausa.) No. Mejor: Infatigable. Mordaz, culta,          luchadora, ambiciosa, preponente, agresiva —profesionalmente hablando claro—, déspota, irónica, corrosiva, hosca, independiente —como persona, claro—.

Mujer.- ¿Como persona? ¿Como periodista no?

Alicia.- Han pasado diez años desde su muerte. Todo ha cambiado... Habría que verla ahora.

Mujer.- Ésta sí que es buena.

Alicia.- Risugora, controladora, perspicaz/

Mujer.- Pero eso no vale. Te había pedido una sola palabra.

Alicia.- Y yo te contestaría: “Es muy difícil defi.nirla con una sola palabra”.

Mujer.- Seguro que Olga sería capaz de responder con una sola palabra.

Alicia.- Claro... Para ella no sería demasiado difí.cil. Para alguien que es capaz de sintetizar y     encontrar las palabras adecuadas para contar en cincuenta segundos el estado del mundo,     responder a esta pregunta le puede parecer hasta una tontería.

Mujer.- ¿No estaba en Jerusalén?

Alicia.- Lo de la entrevista ha sido sólo una coin.cidencia.

Mujer.- ¿Por qué?

Alicia.- No viene por la entrevista, ni está de paso en Barcelona.

Mujer.- ¿No?

Alicia.- Tiene una oferta para  volver.

Mujer.- ¿Sí?

Alicia.- Por la puerta grande.

Mujer.- ¿Y eso?

Alicia.- Un cargo de responsabilidad.

Mujer.- Caramba.

Alicia.- Está cantado que habrá un cambio políti.co en las elecciones de marzo.

Mujer.- ¿Te habría gustado que te lo ofreciesen a ti?

Alicia.- ¿Trabajar para esos? (Pausa.) No, gracias. (Pausa.) Me retiré.

Mujer.- Te retiraste y lo cambiaste por las biogra.fías y las novelas de premio.

Alicia.- Haces que suene/

Mujer.- Si acaba siendo verdad que hay un cam.bio, algunas personas también necesitarán que alguien les escriba una historia realmente inte.resante. ¿No es lo que haces? Alguna vida gris podría salir     beneficiada. Ya sabes lo que pasa con lo que escribes. (Pausa.) ¿Olga aceptará?

Pausa.

Alicia.- Sí.

Mujer.- No estás muy segura.

Alicia.- Es lo que siempre ha querido.

Mujer.- ¿Trabajar para los que vendrán?

Alicia.- Tendría que haber aceptado hace años/

Mujer.- Cuando se lo propusieron los otros.

Alicia.- Se suponía que era una mujer de principios.

Mujer.- Antes lo has dicho: “Han pasado diez años, el mundo ha cambiado”.

Alicia.- ¡Ésta sí que es buena!

Mujer.- Y entonces aceptará.

Alicia.- Sí.

Mujer.- ¿Quién te lo ha dicho?

Alicia.- Nadie. (Pausa.) Es lo que pasaba en mi novela

Mujer.- Olga en un despacho, desde luego, es mu.jer muerta.

Alicia.- En Sarajevo no tuvo suerte.

Mujer.- Porque tú no quisiste.

Alicia.- También tienes razón.

Pausa.

Alicia.- ¿Otra?

Mujer.- Es tarde.

Alicia.- No mucho.

Mujer.- Y tendrías que ir tirando.

Alicia.- Voy bien.

Mujer.- Olga ya debe de haber llegado.

Alicia.- Ahora que espere ella.

Mujer.- Y quizá la que os va a hacer Ia entrevista.

Alicia.- Que espere también.

Mujer.- Pero si ya has acabado.

Alicia.- ¿Y qué?

Mujer.- No está bien hacer esperar.

Alicia.- Yo estoy muy acostumbrada.

Mujer.- ¿Esperas a alguien?

Alicia.- No.

Mujer.- ¿No?

Alicia.- Quizá.

Mujer.- A un hombre.

Alicia.- Puede ser.

Mujer.- Vienes a este bar/

Alicia.- Me gusta este sitio.

Mujer.- Porque hay hombres guapos.

Alicia.- Sí.

Mujer.- Como el que esperas.

Alicia.- Puede ser.

Mujer.- Tu amante.

Alicia.- Mi amante. (Ríe.) No hablo de un hombre.

Mujer.- ¿No?

Alicia.- ¿No? Tantos que no los podrías contar con los dedos de las manos. Ni aunque añadie.ras los de            los pies.

Mujer.- Qué suerte.

Alicia.- Cuando voy por la calle, todavía hago que se vuelvan muchos hombres  a mirarme.

Mujer.- No lo dudo.

Alicia.- Te sorprenderías.

Mujer.- ¿Y los vienes a buscar aquí?

Alicia.- Y en la calle.

Mujer.- En la calle.

Alicia.- Sí, y en los parques.

Mujer.- En los parques.

Alicia.- Sí, y en los bares.

Mujer.- Como éste.

Alicia.- Sí, como éste. Este bar me gusta. Aquí ya me conocen.

Mujer.- ¿Y qué les dices?

Alicia.- “Hola”.

Mujer.- ¿Les dices “Hola” y ya basta con eso?

Alicia.- A veces ni eso. Uno me dijo que no ha.bía conocido ninguna mujer capaz de aguantar la            mirada tanto tiempo sin pestañear.

Mujer.- ¿Sí?

Alicia.- Algunos, incluso se me han acercado y me han ofrecido dinero.

Mujer.- ¿Y tú qué haces?

Alicia.- A veces lo cojo.

Mujer.- Parece divertido.

Alicia.- Lo es.

Mujer.- ¿Y todavía haces autostop?

Pausa.

Alicia.- Afuera me he encontrado con uno de mis amantes.

Mujer.- Ah, ¿sí?

Alicia.- Se me ha tirado encima. Está loco por mí.

Mujer.- Qué bien.

Alicia.- Es ése de la mesa de al lado del tabaco.

Mujer.- Está bien.

Alicia.- Sí.

Mujer.- Muy bien.

Alicia.- Sí.

Mujer.- ¿El que se estira los puños de las mangas?

Alicia.- Sí.

Mujer.- ¿Que se coloca el cuello de la camisa?

Alicia.- Sí.

Mujer.- ¿Que sonríe?

Alicia.- Sí.

Mujer.- ¿Que se levanta?

Alicia.- Sí.

Mujer.- ¿Que se acerca a la chica de la barra?

Alicia.- Sí.

Mujer.- ¿Y la coge por la cintura?

Alicia.- Sí.

Mujer.- ¿Y le muerde el cuello?

Alicia.- Sí.

Mujer.- ¿Y le dice algo al oído?

Alicia.- Sí.

Mujer.- ¿Y la hace reír fuerte?

Alicia.- Sí.

Mujer.- Qué escandalosa, ¿no?

Alicia.- Sí.

Mujer.- ¿El que le da un beso?

Alicia.- Sí.

Mujer.- Qué beso más largo, ¿no?

Alicia.- Sí.

Mujer.- ¿Y que no se despega?

Alicia.- Sí.

Mujer.- ¿Y que ahora se va con la chica?

Alicia.- Sí.

Mujer.- ¿Y sube con ella al piso de arriba?

Alicia.- Sí.

Mujer.- ¿Y que no la deja marchar ni un segundo?

Alicia.- Sí.

Mujer.- ¿Y está loco por ti?

Alicia.- Sí.

Mujer.- Está bien... Muy bien.

Alicia ríe con fuerza. La mujer la mira.

Mujer.- ¿Todavía te pasa?

Alicia.- Todavía. De vez en cuando.

Mujer.- Pensaba que ya no.

Alicia.- Sí. (Pausa.) No es tan guapo.

Mujer.- ¿No?

Alicia.- No. No me lo parece.

Mujer.- Te equivocas.

Alicia.- Más bien feo.

Mujer.- Espera.

Alicia.- ¿Qué?

Mujer.- Te digo que esperes. Espera y míralo bien.

Las dos mujeres observan.

Alicia.- No me lo puedo creer.

Mujer.- ¿Lo ves?

Alicia.- Sí.

Mujer.- No te engañaba.

Alicia.- Es increíble. Pero, ¿cómo lo ha hecho?

Mujer.- Un don natural.

Alicia.- Para volverse guapo de repente. ¿Cómo lo sabías?

Mujer.- Tengo ojo para estas cosas.

Alicia.- Cógeme.

Mujer.- ¿Qué?

Alicia.- Creo que me volveré a marear.

Mujer.- Creo que yo también.

Alicia.- Parecemos... Y pensar que había gente que decía que tú y ella erais/

Mujer.- También decían que me había encoñado contigo y con Olga.

Las dos mujeres ríen.

Mujer.- Es ponerse a bailar y...

Alicia.- No acabo de entender cómo lo ha hecho.

Mujer.- Como algunos actores cuando suben a un escenario. O como tú.

Alicia.- ¿Yo?

Mujer.- Contigo también tuve buen ojo.

Alicia.- ¿Por qué lo dices?

Mujer.- Cuando presentabas las noticias.

Alicia.- Ah, sí.

Mujer.- Hasta que comenzó a pasarte aquello.

Alicia.- ¿Me lo tienes que recordar cada vez que me ves?

Mujer.- Pero ahora estás muy bien.

Alicia.- Sí. Me encanta cómo baila.

Pausa.

Alicia.- ¿Sabes?

Mujer.- ¿Qué?

Alicia.- Frágil.

Mujer.- ¿Frágil?

Alicia.- Sí... Lo de antes... todas aquellas palabras. Frágil.

Mujer.- Ésa no la habías dicho.

Alicia.- “Paula era frágil. También lo era”. Tendría que haber contestado eso.

Oscuro.

3.

Agosto de 1992.

Barcelona.

Sala de espera de un hospital.

La mujer y Olga están sentadas.

Olga.- (Con gesto de dolor.) Cada vez que vuelvo encuentro esta ciudad más aburrida.

Mujer.- ¿Te duele?

Olga.- Los puntos, que me tiran.

Mujer.- ¿Volverás allí?

Olga.- En cuanto haya cicatrizado y me den el alta.

Mujer.- Aquí dicen que la ciudad está como nun.ca.

Olga.- O que nunca más volverá a estar igual.

Mujer.- (Parafraseando.) À la ville de... Barcelona.

Olga se acerca a la ventana.

Olga.- Aquí ya no pinto nada.

Mujer.- Ni yo.

Olga.- Desde hace tiempo.

Mujer.- Antes de irte tendrías que salir a dar una vuelta. Las calles están llenas de deportistas.

Olga.- Más vale que no. Tengo miedo que me cai.ga una flecha encendida o una pesa lanzada con         exceso de fuerza y la dirección equivocada.

Mujer.- Tiene gracia que lo digas tú, que esta vez casi no lo cuentas.

Olga.- Sí, me libré por los pelos.

Mujer.- Y era más complicado estar allí en medio, que pasar desapercibida.

Olga.- ¿Sabes aquel chiste de Claudia Schiffer?

Mujer.- No.

Olga.- Seguro que sí. Es muy conocido.

Mujer.- Tengo mala memoria para los chistes.

Olga.- Y yo los cuento muy mal.

Mujer.- Venga.

Olga.- Es uno que le pregunta a otro: “Dos cosas que te llevarías a una isla desierta”. “A Claudia           Schiffer y a mi mejor amigo”. “¿A tu mejor ami-go?” “Sí, para que después lo cuente”.

Mujer.- Es muy malo.

Olga.- No es exactamente así, pero/

Mujer.- Es igual. Es muy malo.

Olga.- ¿No lo habías oído nunca?

Mujer.- No.

Olga.- ¿De qué sirve hacer las cosas si no se pue.den contar?

Mujer.- Claro. (Pausa.) Pero tú no lo querías contar.

Pausa.

Mujer.- Tendrías que intentar estarte quieta.

Olga.- Este sitio... Si me estoy quieta tengo la sen.sación de que...

Mujer.- ¿De qué?

Olga.- De que oiré cómo la gente deja de respirar, cómo las máquinas se detienen y cómo sus     familiares y amigos lloran en algún rincón o dentro de un ascensor. Por eso no cojo nunca el   ascen.sor cuando vengo al hospital. Siempre van llenos de gente que llora. Una vez me quedé encerrada diez minutos o más en un ascensor con un hombre. Ni se dio cuenta. Comencé a      apretar todos los botones y tuve la sensación de que me queda.ba sin aire. Y él, ni reaccionó. Es       mejor no coger el ascensor en un hospital.

Mujer.- ¿Qué le pasaba?

Olga.- También... (Pausa larga.) ¿Tienes un cigarro?

Mujer.- Ojalá. Sabes que aquí no se puede fumar.

Olga.- (Ríe.) Consígueme un cigarro, nos encerramos en el baño y nos lo fumamos a medias.

Mujer.- Como dos adolescentes.

Olga.- Estaría bien.

Mujer.- Como en los viejos tiempos.

Olga.- Para escaparnos de la redacción y poner a todo el mundo de vuelta y media.

Mujer.- Con Alicia. 

Olga.- Estaría bien poder volver atrás.

Mujer.- ¿Sí?

Olga.- ¿Por qué me has venido a ver?

Pausa.

Mujer.- ¿Y ella, te ha venido a ver?

Olga.- ¿Alicia?

Mujer.- Sí.

Olga.- No, ella no. ¿Por qué iba a hacerlo?

Mujer.- Esta vez tu vuelta a Barcelona ha sido so.

nada. Olga.- Debe de estar firmando libros.

Mujer.- ¿Y te ha llamado?

Olga.- Si no me llamó ni cuando...

Mujer.- ¿Qué?

Olga.- Nada.

Mujer.- Tú también le fallaste. Le habías dicho que/

Olga.- Insistió. No podía hacerlo sólo porque fuésemos amigas.

Mujer.- ¿No?

Olga.- No. Y ella, en cambio, qué le habría costado...

(Pausa.) No. No es lo mismo. A mí... Déjalo estar.

Pausa.

Mujer.- Entonces, ¿no la has vuelto a ver?

Olga.- Desde que dejé de fumar.

Mujer.- 1985.

Olga.- Siete años.

Mujer.- Sí. (Pausa.) Lo peor de... ¿Sabes? Pagaría lo que fuera por un cigarro.

Olga.- Pero ya no puedes. Mujer.- Ni tú volver atrás.

Pausa.

Mujer.- Venga. Fumémonos un cigarro.

Olga.- Aquí no se puede fumar.

Mujer.- Sí.

Olga.- Y me has dicho que no tienes ninguno.

Mujer.- Sí.

Olga.- ¿Entonces?

Mujer.- Cierra los ojos.

Las dos mujeres cierran los ojos. La mujer da la primera calada.

Mujer.- Me acabo de cargar las dos torres de la Villa Olímpica. Ahora te toca a ti. Sólo una ca.lada,       ¿eh?

Olga.- (Hace que coge el cigarro y da una calada.)Me acabo de cargar el Maremágnum. Ten.

Mujer.- (Hace que coge el cigarro y da una calada.) Yo, la Rambla de Prim.

Olga.- (Hace que coge el cigarro y da una calada.)Yo, la Plaça de Glòries.

Mujer.- (Hace que coge el cigarro y da una calada.) Yo, la gamba de Mariscal sobre la mesa de un         restaurante.

Olga.- (Hace que coge el cigarro y da una calada.) Pues yo, todos los restaurantes del Moll de la Fusta.

Mujer.- (Hace que coge el cigarro y da una calada.) Y yo, la Torre d’Aragó-València.

Olga.- (Hace que coge el cigarro y da una calada.)Yo, la de Consell de Cent.

Mujer.- (Hace que coge el cigarro y da una calada.) Y yo, ¡la de Collserola!

Olga.- (Hace que coge el cigarro y da una calada.) Yo... “El llapis” de Diagonal con el Passeig de Gràcia.

Mujer.- (Hace que coge el cigarro y da una calada.) Los Edificios de Núñez y Navarro.

Olga.- (Hace que coge el cigarro y da una calada.) El Teatro...

Mujer.- Acaban de empezar, déjale un poco de tiempo al menos...

Olga.- (Hace que coge el cigarro y da una calada.) Pues, ¡la Plaça Cataluña!

Mujer.- ¡Primero el Corte Inglés!

Olga.- Eso, ¡el Corte Inglés y después la Plaça Ca.taluña!

Mujer.- (Hace que coge el cigarro y da una cala-da.) ¡Y la Sagrada Familia!

Las dos mujeres abren los ojos y ríen.

Mujer.- ¿Mejor?

Olga.- Todavía me tiran un poco, pero mejor.

Mujer.- Mmmmmm... Todavía es como si lo tu.viese en la boca... Qué bien...

Olga.- Sí, qué bien...

Mujer.- ¿Has visto? Aquella mujer no te quita ojo.

Olga.- (Gritando. Enfadada.) ¿Por qué sólo me mira a mí, eh?

Mujer.- (Divertida por la situación.) ¿Qué le pue.de hacer tanta gracia?

Olga.- (A la mujer que la ha estado observando.)¡Ella! Si tiene alguna queja... Ella me lo ha dado... Ella            es la que va repartiendo cigarrillos en un hospital.

Olga se vuelve a acercar a la ventana.

Olga.- Ya me ha puesto de... Pero, ¿qué coño han hecho con esta ciudad?

Mujer.- Nueva York.

Olga.- Me gusta más cómo ha quedado después de este cigarro.

Mujer.- ¿Aunque parezca un campo de batalla?

Olga.- Te acabas acostumbrando.

Mujer.- Alicia ha escrito un libro.

Olga.- ¿Otra novela?

Mujer.- Un libro de encargo sobre la nueva Bar-celona.

Olga.- Dios mío...

Mujer.- En el libro hay una fotografía de ella con/

Olga.- Ya me lo imagino.

Mujer.- Con el mismo.

Olga.- ¿También se la ha tirado?

Mujer.- No lo sé.

Olga.- Caramba.

Mujer.- ¿Llegaste a leer su novela?

Olga.- No. La empecé, pero no. No entiendo ni

         cómo se la pudieron acabar los del jurado. Mujer.- Pues se llevó un premio bien prestigioso. Olga.- Sí. Precisamente... Mujer.- ¿Qué? Olga.- Todo el mundo sabe que este premio ya está dado             desde el día que lo encargan.

Pausa.

Mujer.- Tiene gracia que en la novela también haya una periodista en una guerra en el centro de Europa.

Olga.- Sí.

Mujer.- Que huía.

Olga.- Trabajaba.

Mujer.- Eso decía.

Olga.- Una enviada especial.

Mujer.- Una temeraria.

Olga.- Protegida en un hotel de lujo.

Mujer.- Pero se escapaba de vez en cuando.

Olga.- Salía para contar qué estaba pasando.

Mujer.- Salía porque le gustaba pasear en medio de un tiroteo.

Olga.- Buscaba la noticia.

Mujer.- O una bala perdida.

Olga.-  Se encontraba en medio de un tiroteo. Mujer.- O se metía por el medio, sin ninguna necesidad. Olga.- No parece que hayamos leído el mismo libro.Mujer.- Tú sólo lo empezaste. ¿No?

Pausa.

Mujer.- ¿Y recuerdas qué le pasaba al personaje después del tiro?

Olga.- No.

Mujer.- Claro que sí lo recuerdas. Desde aquel momento, aquella bala que la tenía que matar se convertía en una medalla. Volvía al conflicto pero se le quitaban las ganas de volver a meter-se      por el medio y tomar partido, no fuese que se volviese a convertir, sin quererlo, en una heroí.na.    Se desentendía. También Occidente. Se limi.taba a pasar su crónica/

Olga.- Yo he elegido ir a Bosnia porque soy la úni.ca/

Mujer.- Porque eres una mujer de principios. (Pausa.) Olga... No hablo de ti. Te explico lo que quizá no             habías llegado a leer. Ficción. Una no-vela y nada más. Allí no tendría que pasar nada de eso.   ¿Cómo podría pasar eso en el corazón de Europa? Todo el mundo está pendiente. Algo tendría     que fallar para que las cosas llegasen hasta ese punto.

Pausa.

Olga.- Alicia podría haber sido más arriesgada en su novela.

Mujer.- ¿Por qué?

Olga.- Podría haber escogido que fuese un tiro mortal.

Mujer.- Hay cosas peores.

Olga.- Como aquel hombre.

Mujer.- ¿Qué?

Olga.- El del ascensor. Se le había muerto un hijo.

Mujer.- ¿Te lo contó?

Olga.- Hay cosas que no hace falta contarlas.

La mujer vuelve a acercarse a la ventana.

Mujer.- De verdad, Olga, tendrías que salir a la ca.lle. La ciudad está como nunca.

Oscuro.

4.

Noviembre de 1989.

Afueras de Barcelona.

Bar de carretera.

En una mesa están sentadas la mujer y Alicia.

Alicia tiene un trofeo en las manos y se toma un gin-tonic.

Mujer.- ¿Pesa mucho?

Alicia.- Seis kilos.

Mujer.- ¡Seis kilos!

Alicia.- O al menos eso dicen.

Mujer.-  ¿Y los demás?

Alicia.- ¿Quiénes?

Mujer.- Los de la fiesta.

Alicia.- Me he ido hace un rato.

Mujer.- ¿Aburrida?

Alicia.- Mortal.

Mujer.- ¿Y has cargado con ello toda la noche has.ta aquí?

Alicia.- En la fiesta y en seis coches diferentes.

Mujer.- ¿Seis coches?

Alicia.- Dos taxis y cuatro coches que me han co.gido.

Mujer.- ¿Has vuelto a hacer autostop?

Alicia.- Sí.

Mujer.- Estás loca.

Alicia.- Unos impresentables.

Mujer.- ¿Qué ha pasado?

Alicia.- Me han cogido y...

Mujer.- ¿Qué?

Alicia.- Y después me han hecho bajar del coche.

Mujer.- ¿Con este tiempo?

Alicia.- Sí.

Mujer.- ¿En medio de la carretera?

Alicia.- Sí.

Mujer.- Unos impresentables.

Alicia.- Unos desgraciados.

Mujer.- ¿Estás bien? Te han hecho...

Pausa.

Alicia.- (Ríe.) No.

Pausa.

Mujer.- ¿Cómo eran?

Alicia.- Los tres primeros no debían de tener más de veintidós años. El último un hombre de unos         sesenta y cinco. Todos tenían la misma cara.

Mujer.- Pero... ¿qué ha pasado?

Alicia.- Nada.

Mujer.- No me engañes.

Alicia.- Nada.

Mujer.- Cuéntamelo.

Alicia.- ¿Qué parezco?

Mujer.- ¿Qué quieres decir?

Alicia.- Eso: ¿Qué parezco?

Mujer.- No sé...

Alicia.- Si me encontrases en la carretera, hacien.do autostop...

Mujer.- Una mujer bien vestida... guapa... con un trofeo... No sé qué quieres decir...

Alicia.- ¿Me encuentras guapa?

Mujer.- Eres guapa.

Alicia.- ¿Te lo parezco?

Mujer.- Siempre lo has sido.

Alicia.- ¿Todavía ahora?

Mujer.- Claro. 

Alicia.- Qué desgraciados.

Mujer.- ¿Me lo vas a contar?

Alicia.- El primero era el más joven. Todavía llevaba la L. Conducía despacio. De esos que van un         poco nerviosos al volante. No debía de llegar a los diecinueve. Ha sido educado. Me ha          preguntado a dónde iba y ha apartado algunas cosas para hacerme sitio. No hablaba demasiado y    no quitaba la vista de la carretera. A los cinco minutos le he puesto la mano en la pierna. “¿Qué      haces?”. “Allí hay un desvío. Métete ahí y para el coche”. “¿Qué?” “Que allí hay un desvío.   Métete ahí y para el coche”. Me ha mirado como si le fuese a atracar. (Pausa.) ¿Tengo cara de    atracadora?

Mujer.- No.

Alicia.- ¿De asesina?

Mujer.- No.

Alicia.- ¿De llevar una pistola o algo por el estilo?

Mujer.- No.

Alicia.- Me ha mirado como si le fuese a atracar o a hacerle vete tú a saber qué.

Mujer.- ¿Y qué ha pasado?

Alicia.- “¿Quieres que nos divirtamos un rato?”. Y me ha hecho bajar del coche. Un desgraciado.

Mujer.- En mitad de la carretera.

Alicia.- Sí.

Mujer.- ¿Y los otros tres?

Alicia.- Más de lo mismo.

Mujer.- ¿Lo mismo?

Alicia.- Bueno... No... El viejo, después de decirle eso, me ha hecho bajar del coche y se ha hecho una paja antes de arrancar mientras me miraba allí plantada con esta mierda/

Mujer.- De seis kilos.

Alicia.- Sí. (Pausa.) Tendría que haber cogido la matrícula y denunciarlos a los cuatro. (Pausa.) ¡Qué     mierda de trofeo!

Pausa.

Mujer.- A ver... (Cogiéndolo y pasándolo de una mano a otra sin esfuerzo. Como si flotara entre sus     dedos.) Sí que pesa.

Alicia.- Seis kilos. Lo tendría que haber tirado en algún sitio o dejarlo en uno de los coches que me han            hecho bajar.

Mujer.- Has estado esperando mucho tiempo un premio así.

Alicia.- Estoy muy acostumbrada a esperar.

Mujer.- Y ahora ya lo tienes.

Alicia.- Tampoco haré nada.

Mujer.- Olga...

Alicia.- ¿También la ves?

Mujer.- A veces.

Alicia.- Pensaba/

Mujer.- A ella también.

Alicia.- Esto se está llenando, ¿eh?

Mujer.- Le tendrías que enviar un ejemplar.

Alicia.- ¿Por qué?

Mujer.- Hay capítulos divertidos.

Alicia.- No sé si le harán mucha gracia.

Mujer.- Ninguna de nosotras sale muy bien parada.

Alicia.- ¿Estás enfadada?

Mujer.- ¿Por la novela? No. Me parece divertido incluso. Aunque... Hay una cosa.

Alicia.- ¿Qué?

Mujer.- Siempre es más fácil escribir lo que va a pasar que lo que pasó.

Alicia.- ¿Lo dices por algo?

Mujer.- Pusiste que aquella noche hice autostop yme cogieron diez coches.

Alicia.- Aquella noche... ¿Por qué?

Mujer.- Lo sabes perfectamente.

Alicia.- Aquella noche...

Mujer.- Veintitrés. Y antes había cogido cuatro taxis y tres autobuses diferentes.

Alicia.- ¿Y también te hicieron bajar?

La mujer ríe.

Alicia.- No me lo has contado nunca.

Mujer.- No lo he contado nunca a nadie.

Alicia.- ¿Tampoco a Olga?.

Mujer.- Tampoco.

Pausa.

Mujer.- Primero tres autobuses, después cuatro taxis, y al final, a la salida de Barcelona, me puse a        hacer dedo. (Pausa.) ¿A ti te cogieron pronto?

Alicia.- Casi cuarenta y cinco minutos antes de que me parase el primero.

Mujer.- Cuarenta y cinco segundos y me paró el primero. Me divertía un poco con ellos/

Alicia.- ¿Eran guapos?

Mujer.- Guapísimos. Después bajaba en algún bar o en alguna ciudad que me gustase, me tomaba una   copa y volvía a ponerme allí.

Alicia.- ¿Llegaste muy lejos?

Mujer.-  Crucé toda Europa.

Alicia.- ¿Toda Utropa?

Mujer.- Sí, toda Europa en una noche.

Alicia.- ¿En una noche?

Mujer.- Sí. París, Bruselas, Florencia, Roma, Nápo.les... “Tu mi fai gira, tu mi fai gira, come fos.si una   bambola. Poi mi butti gi? Poi mi butti fi? Come fossi una bambola. Non ti accorgi quan.do       piango, quando sono triste e stanca tu... pensi solo per te”... Berlín, Bonn, Zurich... Qué noche          más fantástica... Fui a lugares prohibidos. A ciudades que tenían los días contados y que aho.ra   ni reconocerías. Las ciudades, los gobiernos y las personas cambian tan deprisa... Y ¿sabes? Los       hombres que me cogían en sus coches, me hablaban susurrando al oído/

Alicia.- ¿Qué te decían?

La mujer dice algo al oído de Alicia.

Alicia.- ¿De verdad?

Mujer.- De verdad.

Alicia.- ¿Y tú qué les respondías?

La mujer dice algo al oído de Alicia.

Alicia.- ¿En serio?

Mujer.- En serio.

Alicia.- Parece divertido.

Mujer.- ¿De verdad te lo parece?

Pausa.

Alicia.- Me ha entrado una sed...

Mujer.- ¿Quieres algo?

Alicia.- Un sin-fonic.

Mujer.- ¿Otro?

Alicia.- Bien cargado.

Mujer.- Si te tomas los gin-tonics tan cargados, al fi.nal ya no sabrás dónde estás ni con quién hablas.

Alicia.- ¿Y?

Mujer.- Eh...

Alicia.- ¿Qué?

Mujer.- ¿Has visto el grupito de allí al fondo? Hay uno que no deja de mirarte.

Alicia.- Paso.

Mujer.- Si te gustan los alemanes... esta noche po.drías estar de suerte.

Alicia.- Siempre me han caído mal los alema.nes...

Mujer.- Ya.

La mujer se levanta.

Alicia.- Lo que me has contado...

Mujer.- ¿Sí?

Alicia.- Es lo que le pasaba al personaje de mi no-vela.

Mujer.- Sí, pero pusiste diez y fueron veintitrés coches.

Alicia.- Pero lo demás...

Mujer.- Te olvidaste de que sólo subía en coches rojos.

Alicia.- Laupa... ¿Sabes?

Mujer.- Di.

Alicia.- Prensaba que las socas serían divergentes. Ya ves...

Mujer.- ¿Qué te lo hacía pensar?

Alicia.- No lo sé. ¡Vierda de trimio!

Mujer.- De seis kilos.

La mujer va a buscar una copa.

Alicia mira a su alrededor y coge con fuerza el trofeo. Hace un gesto como si estuviese un poco mareada. Al poco rato vuelve a acercarse a Alicia.

Hombre alemán.- ¿Está sola?

Alicia.- No... Contigo. Estoy contigo.

Hombre alemán.- ¿Conmigo?

Alicia.- Sí.

Hombre alemán.- ¿Y este trofeo?

Alicia.- La novela.

Hombre alemán.- ¿Me deja que la invite a una copa?

Alicia.- ¿Otra?

Hombre alemán.- Para celebrarlo.

Alicia.- Para mí otro gin-tonic.

Hombre alemán.- Yo una cerveza.

Alicia.- ¿Celebrar qué?

Hombre alemán.- La caída.

Alicia.- ¿La caída?

Hombre alemán.- Del Muro.

Alicia.- ¿Qué muro?

Hombre alemán.- ¿Está de broma?

Alicia.- ¿Qué quiere decir?

Hombre alemán.- Hans Wengenroth. Vivo aquí pero soy de Berlín Oriental. ¿Usted?

Alicia.- Alicia. He llegado haciendo autostop.

Hombre alemán.- ¿De Berlín?

Alicia.- De Barcelona.

Hombre alemán.- Encantado.

Alicia.- Igualmente. Siempre me han gustado los alemanes. (Pausa. Mira a su alrededor.) ¿Y estamos    en Berlín?

Hombre alemán.- (Ríe.) Qué divertida.

Alicia.- Sí.

Hombre alemán.- Usted/

Alicia.- ¿Seguro que no nos conocemos?

Hombre alemán.- Segurísimo.

Alicia.- Le debo de haber confundido.

Hombre alemán.- Debo de tener cara del típico alemán.

Alicia.- ¿Típico alemán? (Ríe.) Precisamente no le he confundido con el típico alemán.

Hombre alemán.- ¿No?

Alicia.- ¿Cuando baila se transforma?

Hombre alemán.- ¿En qué?

Alicia.- En un hombre guapo, porque... ¿usted es guapo?

Hombre alemán.- (Ríe.) Pche. A algunas mujeres se lo parezco.

Alicia abre el bolso y saca unos billetes.

Alicia.- ¿Si le doy esto querría pasar la noche conmigo?

Hombre alemán.- Usted es divertida.

Alicia.- Hablo en serio.

Hombre alemán.- Muy divertida.

Alicia.- Sí. (Pausa.) Perdone... ¿Qué me decía del Muro? Hombre alemán.- Que esta noche han derribado el Muro de Berlín.

Alicia.- No sabía nada.

Hombre alemán.- ¿Está de broma?

Alicia.- También hablo en serio.

Hombre alemán.- Los periódicos, la televisión hablan de ello a todas horas.

Alicia.- ¿Qué le parezco?

Hombre alemán.- ¿Qué quiere decir?

Alicia.- Así, a primera vista, ¿qué le parezco?

Hombre alemán.- Una mujer atractiva... guapa, sí, guapa... con un trofeo.

Alicia.- ¿Tengo cara de alcatradora?

Hombre alemán.- ¿Cómo?

Alicia.- Que si tengo cara de atracadora.

Hombre alemán.- No.

Alicia.- ¿De asesina?

Hombre alemán.- No.

Alicia.- ¿Y de llevar un arma o algo por el estilo?

Hombre alemán.- Tampoco.

Alicia.- ¿Qué dice que ha pasado con el Muro?

Hombre alemán.- No puede ser que no sepa nada. Hace días que no se habla de otra cosa: ¡Esta noche han derribado el Muro de Berlín!

Alicia.- (Mira el trofeo.) Es una buena noticia, ¿no?

Hombre alemán.- ¡Claro que es una buena no.ticia!

Alicia.- (Sin dejar de mirar el trofeo.) Y después de esto, ¿qué?

Hombre alemán.- ¿Después de esto, qué? (Pau.sa.) Seguro que estos cambios harán que el mun.do vaya            mejor. Sólo puede ir a mejor.

Alicia.- (Sin dejar de mirar el trofeo.) ¿Y cómo es que no sabía nada? ¿Es verdad, eh? No me enga.ña, ¿no? Seguramente debe de ser... Si usted lo dice... No sé qué me puede haber pasado. Debía de estar            distraída.

Alicia se levanta y se pone a bailar sola en me.dio del bar, sin dejar de sonreír y con el trofeo en las manos.

Oscuro.

5.

Marzo de 1986.

Estambul.

Habitación de hotel.

Mujer y Olga.

Mujer.- ¿Has visto las noticias?

Olga.- No.

Mujer.- Llevan todo el día hablando de mí.

Olga.- La protagonista.

Mujer.- Sí. Esta vez soy yo la protagonista. Y ¿sa.bes?

Olga.- ¿Qué?

Mujer.- Me gusta que hablen de mí.

Olga.- Aunque/

Mujer.- Sí. Alicia ha dado la noticia y le ha pasa.do una cosa muy divertida. (Se echa a reír. Pau.sa.)      ¿Sabes qué me molesta un poco? Todo esto del referéndum de la entrada de España en la OTAN.

Olga.- Como a mucha gente. Hoy es uno de esos días que no envidio nada estar allí, en la redac.ción,    discutiendo cuál tendría que ser el trata.miento. Alicia no debe de tener este problema.

Mujer.- A mí la entrada en la OTAN me interesa menos que a Alicia o a ti la revuelta por la        independencia del Kurdistán.

Olga.- Claro que me interesa. Por eso estoy aquí.

Mujer.- Si no fuera por lo de la OTAN, mi noticia quizá abriría todos los informativos.

         La mujer vuelve a reír, mientras comienza a dar vueltas por la habitación.

Mujer.- ¿De verdad te gusta este sitio?

Olga.- La habitación es amplia y está decorada con... No está decorada... Es esto. No está deco.rada y está bien. Es más cómodo. Quizá no es nada del otro mundo, pero... Una habitación es.tándar.            Eso, una habitación estándar. Lo mejor son las vistas. Da a Santa Sofía y tiene luz buena parte            del día. En caso de que un día no salgas por cualquier cosa, está bien que sea luminosa. Se puede   trabajar, o quedarte leyendo, o viendo la televisión. Se ven más de cuarenta canales: La CNN, la    BBC, la RAI... Los importantes... Hasta el nuestro, si se puede decir que el nuestro es o ha sido     alguna vez importante. El nuestro. Nues.tro. Cuando digo nuestro me siento ridícula. Debo          parecer uno de esos trabajadores corpora.tivistas que hablan de su empresa como si fuese su casa.          Precisamente yo. ¡Qué tontería!

Mujer.- Entre tú y la OTAN...

Olga.- ¿Qué quieres decir?

Mujer.- ¿Es mi día y no hablaremos de mí?

Olga.- Me has preguntado si me gustaba este sitio.

Mujer.- Lo he dicho por decir.

Olga.- Pensaba que te interesaba.

Mujer.- No. La verdad, no. Pero me resulta curio.so vivir en un sitio así.

Olga.- No sé qué tiene de curioso.

Mujer.- No has puesto ni una sola cosa tuya.

Olga.- No.

Mujer.- Ni un recuerdo de despedida de tus com.pañeros de la redacción.

Olga.- No.

Mujer.- Ni una fotografía.

Olga.- No.

Mujer.- Según de quién no importa, pero... una fo.tografía, por ejemplo, de nosotras tres: Tú, Alicia y    yo.

Olga.- No.

Mujer.- O de tú y yo.

Olga.- No.

Mujer.- O de Carlos.

Olga.- ...

Pausa.

Olga.- No entiendo por qué me has venido a ver.

Mujer.- Quería comprobar que estabas bien.

Olga.- Tan lejos.

Mujer.- Para mí las distancias... (Pausa.) Tienes razón: Las vistas a Santa Sofía son fantásticas. Esta       ciudad es fascinante. También cambiará, como todo, pero es un lugar extraordinario. Está bien       que hayas dejado la redacción. Te dará una pers.pectiva... Viajarás mucho, pero volverás, seguro         que volverás, y verás que de aquí a unos años no tendrá nada que ver con esto. Cada vez que vuelvas a Barcelona también te la encontrarás más cambiada. Ya lo verás.

Olga.- ¿Qué sabes?Mujer.- Cosas.

Pausa.

Mujer.- ¿Ya has hecho amigos aquí?

Olga.- ¿Amigos?

Mujer.- Sí, todo eso de la camaradería entre los corresponsales y los enviados especiales.

Olga.- Todo el mundo va a lo suyo.

Mujer.- Tampoco nadie cuenta nada.

Olga.- No, tampoco. Mujer.- Esta mañana hablabas con un hombre en el bar. Olga.- ¿Me has visto?

Mujer.- Sí.

Olga.- ¿Dónde estabas?

Mujer.- En la barra tomándome un café. Es intere-sante mirar a la gente en el bar o en el hall de un        hotel. Y más aquí, que no hay turistas.

Olga.- Se llama Mark.

Mujer.- ¿Qué más?

Olga.- No lo sé. Es el fotógrafo de la agencia Reu.ters.

Mujer.- A este hombre también le ha pasado algo gordo.

Olga.- ¿Qué sabes?

Mujer.- Cosas.

Olga.- ¿Le conoces?

Mujer.- No.

Olga.- ¿Por qué has dicho entonces que también le había pasado algo gordo?

Mujer.- Tienes mejores vistas que él. Su habita.ción es igual que la tuya, pero al otro lado. Da al río.

Olga.- ¿Te ha dicho algo?

Mujer.- Nunca da su apellido.

Olga.- ¿Le has hablado?

Mujer.- Ya lleva unos cuantos años sin vivir en ninguna parte. De un país a otro.

Olga.- ¿Qué te ha dicho?

Mujer.- No le he hablado.

Olga.- ¿Qué sabes?

Mujer.- Cosas.

Olga.- ¿Qué tipo de cosas?

Mujer.- Podría haber tenido un accidente.

Olga.- ¿Un accidente?

Mujer.- Desafortunado.

Olga.- Los accidentes siempre son desafortuna.dos.

Mujer.- Un descuido.

Olga.- ¿Qué tipo de descuido?

Mujer.- Con un niño.

Olga.- ¿De qué estás hablando?

Mujer.- Un bebé.

Olga.- ¿Mark tiene un hijo?

Mujer.- Nunca habla de si tiene hijos.

Olga.- ¿De dónde lo has sacado?

Mujer.- Este tipo de personas nunca hablan de nada.

Olga.- ¿Cómo lo sabes?

Mujer.- Hay cosas/

Olga.- ¿Qué dices?

Mujer.- Podría haber dejado a su hijo en la habi.tación.

Olga.- ¿Podría?

Mujer.- Un niño de meses, recién colocado en su camita.

Olga.- ¿De qué estás hablando?

Mujer.- Una llamada larga por teléfono y el niño que intenta girarse.

Olga.- Una llamada/

Mujer.- Podría no haberse dado cuenta.

Olga.- ¿De qué?

Mujer.- No haberlo oído.

Olga.- ¿Le pasó eso?

Mujer.- No lo sé.

Olga.- ¿No lo sabes? ¿Entonces qué estás dicien.do?

Mujer.- Y seguir al teléfono, con una conversación demasiado importante.

Olga.- ¿Qué cosa hay más importante?

Mujer.- Cosas demasiado importantes.

Olga.- ¡Eso no le ha pasado!

Mujer.- Y mientras tanto... Demasiado pequeño como para poder girarse.

Olga.- Te lo inventas.

Mujer.- Después de la llamada podría haber llega.do tarde.

Olga.- ¿Qué dices?

Mujer.- Un caso terrible. Mala suerte, pero terrible.

Olga.- Pero qué estás diciendo.

Mujer.- Y que ahora prefiriese vivir lejos de todo.

Olga.- ¡Basta!

Mujer.- En una habitación de hotel.

Olga.- ¡Te lo has inventado todo!

Mujer.- Sin una sola fotografía.

Olga.- ¡Te lo estás inventando todo!

Mujer.- Ni una fotografía de Carlos.

Olga.- ¡Cierra la boca de una puta vez!

Pausa.

Mujer.- Qué carácter.

Olga.- A Mark tampoco le ha pasado. No le ha pa.sado nada de eso.

Mujer.- Olga... Era sólo un juego... Imaginarnos quién podría ser, ¿no?

Pausa larga.

Mujer.- Abajo, cuando estabais en el bar, te ha dicho algo al oído.

Olga.- Sí.

Mujer.- ¿Un secreto?

Olga.- Él tampoco es del tipo de hombres que cuenta secretos en el bar de un hotel.

Mujer.- Entonces, ¿qué te ha dicho?

Olga.- Me ha preguntado si quería que subiese a mi habitación.

Mujer.- ¿Y tú qué le has respondido?

Olga.- ¿Por qué no? Quizá hoy nos alcanzará un disparo.

La mujer ríe.

Mujer.- Anda... Pongamos la televisión a ver qué dicen en las noticias.

Olga.- Ya las he visto.

Mujer.- ¿La mía también?

Olga.- Sí.

Mujer.- ¿Por qué me has dicho que no?

Olga.- No lo sé.

Mujer.- ¿Las daba Alicia?

Olga.- Le ha empezado a temblar la voz.

Mujer.- Lo he visto.

Olga.- Se ha quedado en blanco, como si no pu.diese leer el telepronter.

Mujer.- Eso también.

Olga.- Se ha puesto a escribir algo en un papel y lo ha roto.

Mujer.- Eso ha sido divertido.

Olga.- Lo ha hecho/

Mujer.- Un juego estúpido. Todavía sigue creyén.doselo.

Olga.- Y la otra chica, la que hacía la traducción simultánea para sordomudos, la miraba sin saber qué   hacer.

Mujer.- Era muy divertido.

Olga.- ¿Lo encuentras divertido?

Mujer.- Y después ha vuelto a comenzar desde el principio.

Olga.- Pero se ha echado a reír.

Mujer.- Eso ha estado muy bien.

Olga.- Por los nervios.

Mujer.- O no.

Olga.- Claro que era por los nervios.

Mujer.- Pero si ya le pasaban cosas así antes.

Olga escribe algo en un papel y lo rompe.

Mujer.- Olga... Tú también...

Olga.- Quizá/

Mujer.- Es un juego estúpido.

Olga.- Quizá/

Mujer.- Un juego infantil. 

Olga.- Quizá...

Mujer.- Con Carlos no te sirvió de nada.

Pausa.

Mujer.- ¡Anda! ¿Y qué han dicho en las noticias?

Olga.- Que te han encontrado.

Mujer.- ¿Dónde?

Olga.- Dentro de un coche, con un hombre.

Mujer.- ¿Dónde?

Olga.- En Francia. Cerca de la frontera.

Mujer.- ¿En qué lugar?

Olga.- En un pantano, al borde de una carretera.

Mujer.- ¿Cómo han ido a parar allí?

Olga.- Un hombre ha avisado a la policía... Había un montón de objetos flotando en el agua.

Mujer.- ¿Cómo ha sido?

Olga.- Las lluvias deben de haber removido las aguas.

Mujer.- ¿Objetos?

Olga.- Carpetas, bolsas, objetos que han salido de la guantera del coche y del maletero. Y también el    morro de un coche rojo...

Mujer.- Y dentro un hombre y yo.

Olga.- Sí.

Mujer.- ¿Cómo sabían que era yo?

Olga.- Todos los indicios...

Mujer.- ¿Indicios?

Olga.- Era tu coche.

Mujer.- (Ríe.) Quizá se han precipitado.

Olga.- Se ve que era imposible reconocerte.

Mujer.- ¿Han tenido mucho trabajo?

Olga.- Un equipo de submarinistas ha empleado casi todo el día en las tareas de rescate.

Mujer.- ¿Quién    era el hombre? Olga.- No se sabe. Alguien que habrías cogido por el camino...

Mujer.- ¿Tú crees?

Olga.- No lo sé...

Mujer.- Qué final...

Olga.- El mismo día de tu nacimiento. Eso no pa.rece una casualidad.

Mujer.- Puede que no.

Olga.- ¿Por qué despareciste?

Mujer.- Lo sabes perfectamente.

Olga.- ¿Por qué me sigues?

La mujer se pone cómoda en una butaca.

Mujer.- ¿Cómo has dicho que se llama el fotógrafo de Reuters?

Olga.- Mark.

Mujer.- Eso, Mark... ¿A qué hora te ha dicho que vendrá?

Olga.- Ha dicho que me telefoneará para avisar.me.

Mujer.- Si me quedo sólo miraré. (Pausa.) Podría ser divertido.

La mujer coge el mando y enciende la televisión.

Suena el teléfono.

Oscuro.

6.

Diciembre de 1985.

Barcelona.

Office-Sala de Reuniones de una redacción informativa. Olga y Alicia están sentadas en una mesa.

Alicia.- Bien...

Olga.- ¿Cómo estás?

Alicia.- Bien.

Olga.- Tienes buen aspecto.

Alicia.- Pues, en realidad, no estoy tan bien.

Olga.- ¿Por qué? ¿Qué te pasa?

Alicia.- Resaca. (Levanta el vaso.) Salud. (Alicia bebe.) ¿Cómo estás?

Olga.- Bien.

Pausa.

Alicia.- ¿Crees que de repente podría haberme vuelto disléxica?

Olga.- Me parece que no.

Alicia.- ¿Seguro?

Olga.- Lo habrías sido toda la vida.

Alicia.- Cada vez lo puedo controlar menos.

Olga.- ¿De qué hablas?

Alicia.- ¿Viste ayer las noticias?

Olga.- Sí.

Alicia.- ¿Y qué?

Olga.- No sé.

Alicia.- No puede ser que no te fijases en lo que dije. (Parafrasea.) “Y ahora, en exabrupto unas             declaraciones del impertinente del gobierno es.pañol”. Olga... Dije eso.

Olga.- Un lapsus. Yo una vez dije que Maradona era brasileño.

Alicia.- No es un simple lapsus. Es que... última.mente se enciende el piloto rojo de la cámara, empiezo             y... No controlo... No sé por qué, y digo cosas como epidural en lugar de episcopal, homi.cidio en    lugar de concilio, pelo rasta en lugar de pederastia, persistente en lugar de presidente, Ca-radura     en lugar de Calcuta... Se me escapa la risa en las noticias serias y en las que no lo son tengo que         hacer esfuerzos por no ponerme a llorar.

Olga.- No le des importancia.

Alicia.- ¿Cómo que no le dé importancia?

Olga.- Estas cosas pasan.

Alicia.- ¿Tan habitualmente?

Olga.- Debe de ser una cosa transitoria.

Alicia.- ¿Cómo me ves?

Olga.- Bien.

Alicia.- Si no trabajases en esto y me vieses en la televisión, ¿qué pensarías?

Olga.- Que eres una buena presentadora.

Alicia.- Una buena presentadora no dice exabrup.to por exclusiva ni impertinente por presidente.

Olga.- No hagas una montaña de un grano de are.na.

Alicia.- ¿Crees que soy una buena periodista?

Pausa.

Olga.- Eres una buena presentadora.

Alicia.- Tendría que ir pensando en hacer otra cosa.

Olga.- ¿De qué?

Alicia.- Albert ni me habla.

Olga.- Tiene mucho trabajo con todo eso de la re.modelación del organigrama.

Alicia.- Igual ya no le gusto.

Olga.- Eres una buena presentadora.

Alicia.- No me ha comentado nada de los cambios.

Olga.- Está muy ocupado.

Alicia.- Pero siempre tiene un momento para las nuevas que van meneando el culo y, en cambio, no       saben nada.

Olga.- Albert/

Alicia.- Paula nunca me ha cuestionado.

Olga.- Él tampoco.

Alicia.- Y ahora con todo esto de mi dislexia. (Pausa.) ¿Me ayudarás?

Olga.- No sé cómo.

Alicia.- Serás la nueva jefa de informativos/

Olga.- No hay nada seguro.

Alicia.- Se rumorea: Todo el mundo te respeta, estás preparada y en tu mejor momento. Está cantado.

Olga.- Se dicen muchas cosas.

Alicia.- Lo tienes todo a favor y estarías a la altu.ra.

Olga.- ¿Qué me quieres convencer?

Alicia.- ¿Te lo han ofrecido?

Olga.- ¿No se rumoreaba?

Alicia.- ¿No se dicen muchas cosas?

Olga y Alicia ríen.

Olga.- Quizá ahora no sería el mejor momento. Este referéndum por el medio/

Alicia.- ¿El referéndum?

Olga.- El tratamiento informativo.

Alicia.- Tienes que aprovechar esta oportunidad.

Olga.- ¿Y los principios?

Alicia.- Paula siempre dice que el mundo cambia constantemente.

Olga.- Tiene gracia que la cites a ella.

Alicia.-Y que hay que tomar partido.

Olga.- En algún momento se tuvo que equivocar para pasar de lo más alto a una simple redacto.ra.

Alicia.- No puedo perder este trabajo.

Olga.- Nuestro trabajo es contar/

Alicia.- Me tienes que ayudar.

Olga.- Que los nuestros nos dijeron que nunca nos meterían en esta mierda.

Alicia.- Olga, me han llamado la atención.

Pausa larga.

Alicia.- Hace dos días que Paula no aparece por la redacción.

Olga.- Otra de sus rarezas.

Alicia.- La han llamado y nada. No sé si está bien que... Ha sido una figura muy importante, quizá        tendrían que cuidar un poco su caso.

Olga.- ¿Ya se lo han dicho?

Alicia.- No. Ella con nosotras/

Olga.- Nosotras nada.

Alicia.- Pero/

Olga.- No es cosa nuestra.

Pausa.

Alicia.- ¿Le hablarás de mí a Albert?

Olga.- Estos días la cosa está complicada.

Alicia.- Háblale.

Olga.- Está muy ocupado y... Pero... le hablaré. Tengo que llamarlo esta noche. Le hablaré con calma.

Alicia.- ¿Sí?

Olga.- Haré lo que pueda.

Alicia.- Y con Paula/

Olga.- No es asunto nuestro.

Alicia.- Ella con nosotras/

Olga.- (Parafraseándola.) “A veces hay que tomar partido”. (Pausa.) Últimamente me pone tan nerviosa.

Pausa.

Alicia.- A mí también.

Olga.- Muy nerviosa.

Alicia.- Cómo cambian las cosas.

Olga.- ¿Qué quieres decir?

Alicia.- La admirábamos.

Olga.- Sí.

Alicia.- Era la mejor. Nos lo eneseñó todo y que.ríamos ser como ella.

Olga.- Y ahora, en cambio...

Alicia.- Allí en un rincón.

Olga.- Mirando de aquella manera como si le hu.biera hecho algo. Sin hablarme, pero, en cambio,          esperando el momento.

Alicia.- Como si supiese algo.

Pausa.

Olga.- Con sus bolsas de plástico arrugadas, donde guarda recortes de todo. Algunos de hace años.      Como si fuese su hemeroteca. Cogiendo el teléfono sin tocar el aparato por miedo a pillar algún   tipo de infección. Hablando alto y separando un buen trozo la cara del auricular para que no le        toque la piel. Escribiendo con la Olivetti cuando todo el mundo ya usa ordenadores. Mirándolo       todo con desconfianza. Ella... Ella que siempre nos decía que el mundo cambia y que todo esto      tiene que llevar a mejorar. Y que nosotras... No.sotras lo contaríamos... Nosotras y nuestras      convicciones más profundas nos tendrían que servir para esta transformación. (Parafrasea.)          “Seguro que todos estos cambios harán que las cosas vayan mejor. Seguro. La historia nos lo ha   demostrado”. (Pausa.) Y ahora me pone muy nerviosa. Que se haya hecho mayor y no haya       sabido... Y también la Bulldog... Allí en aquel rincón sin de.cir nada y mirando de aquella   manera. Las tendrían que retirar a las dos. Una renovación. Hay gente que podríamos... También       aquí hace falta un cambio. Aire fresco. Una forma diferente de hacer las cosas.

Las dos mujeres se quedan calladas sin decir nada. Beben.

Olga.- Pásate un día por el piso.

Alicia.- Hace tiempo que lo decimos... En el Eixample, ¿no?

Olga.- Sí.

Alicia.- ¿Estás contenta?

Olga.- Una buena decisión. De aquí a unos años se los quitarán de las manos. Era el momento y... No    me veo viviendo fuera de Barcelona. Cuando la descubran... Esta ciudad es extraordinaria.

Alicia.- ¿Y cómo está Carlos?

Olga.- Grande. Está grande y muy guapo. Crecen tan rápido los críos... A veces me da un poco de        miedo perderme algunas cosas..., pero procuro que no. Estar el máximo tiempo con él, aun.que volviendo a trabajar, a veces se hace difícil. Pero... es la mejor experiencia. Te lo recomiendo. Te     aseguro que vale la pena.

Alicia.- A mí no me mires.

Olga.- ¿Por qué no?

Alicia.- No... No... Me gusta ir a lo mío.

Olga.- ¿Sí?

Alicia.- No tener que estar pendiente de nadie.

Olga.- Haz como yo.

Alicia.- Me gusta estar sola. La maternidad no está hecha para mí.

Pausa.

Alicia.- ¿Pensarás en ello?

Olga.- ¿En qué?

Alicia.- Cuando hables con Albert.

Olga.- ¡Ah!... Sí, sí... claro. Hablaré con él. Esta no-che, quizá.

Pausa.

Alicia.- He comenzado a escribir una novela.

Olga.- ¿Sí?

Alicia.- Una historia contada al revés.

Olga.- ¿Al revés?

Alicia.- Sí, al revés.

Olga.- ¿Por el final?

Alicia.- Por el final. O por el principio. Es igual. Una historia contada al revés... o no.

Olga.- Las historias nunca comienzan a contarse por el final.

Alicia.- ¿Por qué no?

Olga.- Tiene poco interés llegar al final, si el final resulta que es el principio.

Alicia.- ¿Por qué?

Olga.- Porque ya está todo contado.

Alicia.- ¿Sí?

Olga.- Sí, todo contado. El final es lo que importa. Llegar al final, no al principio.

Alicia.- Paula siempre dice que es imposible que seamos capaces de entender el exterminio ju.dío sin     saber nada del destete de Eutiquiano de Luni.

Olga.- Paula revuelve las bolsas de basura para es.cribir una noticia.

Alicia.- Una historia sobre tres mujeres.

Olga.- ¿Tres mujeres?

Alicia.- Podríamos ser nosotras tres de aquí a unos años.

Olga.- ¿Y nos irían bien las cosas?

Alicia.- Tendríamos lo que queremos.

Olga.- ¿Cada una?

Alicia.- Sí, aunque...

Olga.- ¿Qué?

Alicia.- Sí. Cada una consigue lo que quiere.

Olga.- A ver si lo entiendo: Comienza por el final y el final es el principio de la novela.

Alicia.- Sí.

Olga.- Y desde el principio ya sabes que tienen lo que siempre habían querido.

Alicia.- Sí.

Olga.- ¿Y cuál es la gracia?

Alicia.- Llegar al principio después de haberlas visto al final.

Pausa.

Olga.- Recuerdas lo que hacíamos con los papeles para que no pasase/

Alicia.- Sí.

Olga.- Rómpela.

Alicia.- ¿Mi novela?

Olga.- Sí.

Alicia.- ¿Me ayudarás?

Olga.- Sí.

Alicia.- ¿Y a Paula?

Olga.-  ¿Paula?

Alicia.- Sí, Paula.

Olga.- (Pausa.) También. (Pausa.) ¿Me prometes que la romperás?

Alicia.- Sí, la romperé.

Oscuro.

Barcelona, marzo de 2009

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