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Oriente

Alberto Conejero López

Esta obra fue un encargo de hilo producciones a su autor y se estrenó con el título de Desdémona, dirigida por Sandro Cordero. Se preestrenó en la Casa de Cultura de Pravia (Asturias), el 10 de octubre de 2008. El estreno oficial tuvo lugar en el Teatro Bonifaz de Santander, el 24 de noviembre de 2008, con el siguiente

REPARTO

Desdémona: Patricia Martínez

Otelo: Nacho Fern√°ndez

Yago: Ad√°n Galguera

FICHA ART√ćSTICA Y T√ČCNICA

Dirección: Sandro Cordero

Entrenamiento actoral: Alejandro Gonz√°lez

M√ļsica original: Marina Barba

Iluminación: Félix Garma y Víctor Lorenzo

Espacio escénico: Carlos Lorenzo

Espacio sonoro: Sandro Cordero

Dise√Īo de vestuario: Lu√≠s Alonso

Fotografía: Andrés Mier

Vídeo: Julián Díaz

Dise√Īo gr√°fico: La maldita espiral

Realización vestuario Desdémona: ADE

Realización vestuario Otelo y Yago: Carlos Romo

Realizaci√≥n¬† escenograf√≠a: Josune Ca√Īas y Rodolfo Gonz√°lez (Lightexpo)

Asesor√≠a: Sonia Modro√Īo

Producci√≥n: Bego√Īa Garc√≠a

Because we don’t know when we will die, we get to think of life as an inexhaustible well. Yet everything happens only a certain number of times, and a very small number really. How many more times will you remember a certain afternoon of your childhood, some afternoon that is so deeply a part of your being that you can’t even conceive of your life without it? Perhaps four or five times more, perhaps not even that. How many more times will you watch the full moon rise? Perhaps 20. And yet it all seems limitless.

Paul Bowles, The Sheltering Sky

I am leaving this harbour

giving urban a farewell;

Its habitants seem to keen on God.

I cannot stomach their rights and wrongs

I have lost my origin

and I don’t want to find it again.

(..)

I feel at home

whenever the unknown surrounds me.

Björk, Wanderlust, Volta

Esta obra est√° dedicada a la memoria de Neda Agha-Soltan.

Los lugares

Un motel en una calle de un antiguo polígono industrial reconvertido por sus nuevos moradores en un barrio-dormitorio.

La base militar a las afueras de la ciudad.

Otra base militar en las riberas orientales del Caspio, en alg√ļn lugar entre Turkemenist√°n e Ir√°n:

- una peque√Īa pista de aterrizaje semioculta por la arena.

- una cantina apenas ya frecuentada: un par de mesas y algunos taburetes.

- la puerta entreabierta del cuarto del comandante del Ejército del Aire.

Los personajes

Basem: cuarenta a√Īos, comandante del Ej√©rcito del Aire.

Isaac: treinta y pocos a√Īos, ingeniero militar.

Cora: alrededor de los treinta.

I

Yo no soy el que soy

Una calle, una escalera que conduce al motel. Un letrero: Sagitario. La luz de un cuarto. Entra Isaac, vestido de traje, con un sobre en la mano. Se enca.mina decidido a la puerta pero, cuando pisa el primer pelda√Īo, se detiene.

Isaac: Siento ser yo el que te traiga esta noticia, Basem, cuando a√ļn no se han lavado los mante.les ni ¬†¬† los platos de tu banquete de boda; cuando el suelo y estos malditos zapatos siguen impreg.nados ¬†¬†¬†¬†¬†¬† del champ√°n derramado. Me ha tocado a m√≠, a tu mejor amigo, y lo siento en el alma, porque hace apenas unas horas yo era tu padrino y est√°bamos bromeando en la iglesia para espantar los nervios. Me dec√≠as: ¬ę¬Ņqu√© pensar√° el cura cuando lea en voz alta mi nombre y se d√© cuenta de que ¬†¬† soy moro?¬Ľ. Y yo me re√≠a porque s√≥lo me acuerdo de que no creo en Dios cuando recuerdo que ¬†¬†¬†¬†¬† t√ļ eres musulm√°n. Te has casado, Basem, y yo he sido tu padrino, y no s√© qu√© decir, porque es de ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† esas cosas que suceden en un momento en el que no importa que sucedan o no, pero que no ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† estaba pensado para que sucedieran. Y ahora, mi amigo, yo estoy aqu√≠, con estos malditos zapatos ¬†¬†¬†¬†¬†¬† que me est√°n destrozando, y t√ļ duermes con tu mujer, con tu esposa. Tu espo.sa, tu es-po-sa. Es ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† f√°cil recordar su nombre en.tre los muchos nombres ¬°Cora! Siento tener que presentarme en estas ¬† circunstancias. Pero qui√©n mejor que t√ļ para perdonar un imprevisto. Has abandonado tu casa, ¬†¬†¬†¬†¬† has atravesado como una fugitiva los jardines de tu urbanizaci√≥n y te has casado con un ¬†¬†¬†¬†¬†¬† musulm√°n, a escondidas de todos los que te conoc√≠an. ¬ŅQu√© dir√≠a tu padre si te viera ahora ¬†¬†¬†¬†¬† gimiendo bajo el vientre del moro? Ojal√° que el viudo tenga el coraz√≥n fuerte. Porque no creas, ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† muchacha, que todos son como t√ļ y como yo. √Čsta es una ciudad peque√Īa, aqu√≠ no hay rincones para esconder una boda. ¬ŅHas pen.sado en lo que va a sufrir tu padre cuando se en.tere? Pobre viudo, ir√° a la oficina y cuando le est√©n hablando de balances y de cuentas, pensar√° que le est√°n ¬†¬†¬† diciendo: ¬ęViejo desgraciado, alg√ļn d√≠a tus nietos, a los que has criado pese a la verg√ľenza y al ¬†¬†¬†¬†¬†¬† miedo, porque eres viudo y te aterra morir solo, tus nietos, alg√ļn d√≠a, cuando est√©s confiado y los ¬† consideres de tu sangre, te escupir√°n en la cara antes de irse a la mezquita¬Ľ. ¬ŅLo has pensado, ¬†¬†¬† muchacha? Hay cosas, Cora, que es mejor dejar a medias porque, de repente, lo que era divertido, deja de ser una chiquillada, la travesura de una ni√Īa aburrida y se transforma en algo espantoso. ¬†¬†¬†¬†¬†¬† (En la puerta.) Siento tener que traer esta noticia, ahora que est√°s feliz, respirando en su pecho, ahora que est√°s satisfecha tras haber follado por primera vez con tu marido y una vez m√°s con tu ¬†¬†¬†¬†¬†¬† amante, el moro; cuando est√°s confiada, como un cachorrillo reci√©n parido, impregnado todav√≠a de los humores de su madre. Despierta, Basem; ha llegado esta orden, pasado ma√Īana salimos de ¬†¬†¬† reemplazo.

Oscuro.

II

Sagitario

En la habitación. Al amanecer.

Cora: Es extra√Īo. Escucha: mi marido, mi mari-do, ma-ri-do, ma-ri-do. (Pausa.) Ven, aprovecha, luego te cansar√°s de m√≠, te acostumbrar√°s y me acariciar√°s como quien cumple con una obligaci√≥n, y yo ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† engordar√© para consolarme y t√ļ me har√°s todav√≠a menos caso. As√≠ que ac√©rcate y aprovecha ahora ¬† que a√ļn tengo el olor a novia. (Otro silencio, esta vez m√°s prolongado. Un golpe de tristeza en ¬†¬†¬†¬† Cora, fugaz, apenas perceptible.) Anoche te miraba y pensaba: qu√© guapo es mi marido, qu√© ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† guapo est√° mi marido durmiendo. Es extra√Īo. Decirlo en voz alta. Mi marido, ma-rido. ¬ŅQu√© hora ¬† es? Me ha despertado un ruido. Vuelve a la cama.

Basem: Era la puerta. Ha venido Isaac.

Cora: ¬ŅIsaac? ¬ŅQu√© quer√≠a?

Basem: ¬ŅPor qu√© no vuelves a dormirte?

Cora: ¬ŅQu√© ocurre? ¬ŅQu√© quer√≠a?

Basem: Ha llegado una orden. Nos han convocado urgentemente, en dos d√≠as nos vamos. Cora: ¬ŅEn dos ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† d√≠as? ¬ŅAd√≥nde? ¬ŅCu√°nto tiempo?

Basem: Cálmate, duerme. Al desierto. No te pre.ocupes, estoy pensando, estoy buscando la manera      de…

Cora: ¬ŅCu√°nto tiempo, Basem?

Basem: Seis meses, quiz√° un a√Īo.

Cora: ¬ŅY yo?

Basem: ¬ŅPor qu√© no duermes y lo hablamos m√°s tarde?

Cora: No puedo respirar bien. Es este lugar: el olor de los armarios, los desconchones en la pared. ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Anoche no me di cuenta pero, ahora, no lo resisto. Era provisional, ¬Ņrecuerdas? S√≥lo unos d√≠as ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† hasta que encontr√°semos algo cerca de tu cuartel.

Basem: Dos días, tengo dos días. Buscaré un sitio, te dejaré en nuestra casa antes de marcharme.

Cora: ¬ŅEs este tu regalo de bodas? Una mierda de habitaci√≥n y luego una casa vac√≠a para esperarte, si ¬† es que la encontramos. Te he defendido tanto que me morir√≠a de verg√ľenza y de rabia si ahora ¬†¬†¬†¬† tuviera que mendigar una cama. Qu√©date conmigo, por favor. Busca otro trabajo, pero conmi.go. ¬†¬†¬† Pero conmigo, Basem.

Basem: No sé hacer otro trabajo. Te has casado con un militar, llevaba el uniforme cuando me cono-     ciste.

Cora: ¬ŅAcaso no sabes lo que me van a decir si te vas? ¬ŅQuieres o√≠rlo, Basem?

Basem: Es mejor que no…

Cora: S√≠, hace falta. Porque todos me advert√≠an, todos me dec√≠an que estaba loca por enamorarme de un ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† √°rabe, y escuchaba una y otra vez las mis.mas historias, y las mismas bromas, y las mismas ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† preguntas idiotas sobre si me ibas a obligar a ponerme el velo; y todas mis amigas ven√≠an a ¬†¬†¬†¬† visitarme con el mismo cuento del moro que hab√≠a raptado a sus hijas. Y despu√©s de soltarme la ¬†¬† historieta me preguntaban si la ten√≠as grande y si era cierto que os vuelve locos follar por el culo. ¬†¬†¬†¬†¬†¬† Yo te defend√≠a y les dec√≠a: ¬ę√Čl ha nacido aqu√≠ y sus padres est√°n enterrados aqu√≠. Basem no va a ¬†¬†¬† la mezquita, Basem no cree en las cosas que no puede sobrevolar¬Ľ. Ellas contestaban que no me ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† fiara porque vuestra religi√≥n es una semilla que puede permanecer oculta estaciones, a√Īos, pero ¬†¬†¬† que al final termina floreciendo, y cuanto m√°s tarde lo hace, m√°s profundas son sus ra√≠ces; y yo te ¬†¬† segu√≠a defendiendo, y el mundo cada vez me parec√≠a m√°s idiota, m√°s est√ļpido. Y ahora t√ļ quieres devolverme ah√≠, a ese mont√≥n de gilipo.llas, para que se pasen todo el d√≠a restreg√°ndome que ¬†¬†¬†¬†¬†¬† ten√≠an raz√≥n y que el listo de mi marido, el moro, me ha abandonado.

Basem: No te abandono, no quiero separarme de ti, no quiero ir al desierto. ¬ŅAcaso crees que deseo ir a ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† la guerra y dejarte sola?

Cora: Lo quieras o no lo quieras, es lo que vas a ha.cer. (Pausa.) Llévame contigo.

Basem: No lo hagas más difícil.

Cora: Quiero o√≠r c√≥mo se desperezan los volcanes en Per√ļ y c√≥mo sollozan los campos de algod√≥n bajo ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† el calor de agosto. T√ļ ya lo has visto, Basem; pero yo s√≥lo conozco esta ciudad y otras ciuda.des ¬† que apestan como esta ciudad. Me han dicho que hay un r√≠o en Guatemala que se llena de ¬†¬† nen√ļfares una sola noche al a√Īo y que en el desier.to el viento‚Ķ

Basem: ¬ŅC√≥mo te voy a llevar conmigo? Escu.cha, cuando yo me haya tomado el caf√© y t√ļ ha.yas ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† dormido un poco m√°s, hablamos con cal.ma. Cora‚Ķ Hay consignas estrictas, protocolos, ¬†¬†¬†¬†¬†¬† formularios, impresos. No puedo meterte en el avi√≥n y ya est√°. ¬ŅQu√© vida te espera a ti en una ¬†¬†¬†¬†¬† base militar?

Cora: ¬ŅY qu√© vida me espera aqu√≠, sola? Te prome.to que no me har√© notar, te prometo que nadie ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† vendr√° a decirte que tu mujer ha hecho esto o lo otro. Ser√© invisible. Pero contigo. No quiero ¬†¬†¬†¬†¬†¬† quedarme sola. Habla con Dar√≠o. Seguro que √©l puede hacer algo. Vamos, Basem, no me mires ¬†¬† as√≠. Si no estuviera all√≠ Dar√≠o no insistir√≠a. No va a permitir que me pase nada.

Basem: No te va a pasar nada porque no vas a ir a ning√ļn sitio. As√≠ que deja ya de fantasear y vuelve a ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† la cama. Me va a estallar la cabeza. Dar√≠o no puede hacer nada por ti.

Cora: Tampoco t√ļ, Basem.

Basem: Soy un militar y t√ļ la mujer de un militar. ¬ŅQu√© est√°s haciendo?

Cora: Estoy cansada y quiero dormir. Pero no aquí. Son estas sábanas. Están duras y se pegan tanto a la           piel que acaban contagiándote las preocupa.ciones de todos los que han dormido sobre ellas. Lo       limpian todo con lejía, pero la tristeza sigue aquí pegada como una garrapata. Abre la venta, da      igual, me voy.

Basem: ¬°Cora!

Oscuro.

III

La canción de los mercenarios

Ruido sordo de las botas de militares que van y vienen; de vez en cuando, el estruendo de un avión que despega.

Isaac: Nunca me acostumbrar√© al vuelo de los aviones. ¬ŅNo crees que hay algo imp√ļdico en que un ¬†¬†¬†¬†¬† objeto tan pesado se aparte de la tierra y avance ufanamente por el cielo? Ya de peque√Īo me ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† irritaban profundamente. Me pegaba a la ventana y esperaba, y esperaba hasta que alguno se ¬† cruzaba y yo deseaba con todas mis fuerzas que se precipitase al suelo y se hiciera pedazos. Por ¬†¬†¬† eso me extra√Īa que t√ļ y yo seamos amigos y que tenga en la misma consideraci√≥n que a un ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† hermano a alguien que se pasa la mitad de sus horas pilotando un avi√≥n.

Basem: No sé a qué vamos. Llevan tanto tiempo sa.cándose las tripas los unos a los otros que ya no       distinguen la guerra de lo que no es la guerra. Hace una semana, enviaron al mercado a una vieja.        La disfrazaron de vendedora de pájaros. Estuvo allí sentada un par de horas, ofrecien.do palomas   y jilgueros, hasta que reventaron la bomba que tenía escondida en una de las cestas. Y nadie   maldijo porque nadie maldice a lo que se ha acostumbrado. No sé qué demonios vamos a hacer    nosotros allí.

Isaac: A veces hay que hacer germinar el problema para poder arrancarlo de cuajo.

Basem: ¬ŅPor qu√© tenemos que arrancarlo nosotros? No es nuestro problema.

Isaac: Es una l√°stima no haber sido militar en las antiguas guerras. Qu√© raro extra√Īar lo que no se ha ¬†¬†¬†¬† vivido. Pero yo echo de menos las trincheras, los mapas bajo la luz de las l√°mparas de aceite, los ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ca√Īonazos, el soniquete del tel√©grafo, los im.perios fractur√°ndose bajo las botas de los mili.tares. ¬† Antes la guerra era una bella sangr√≠a en la piel del enemigo, el descarado arrebato de la tierra ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ajena. Hoy nace en el vientre de las empre.sas. Por eso son una mierda. Baratijas diplom√°ticas al ¬†¬† servicio de las multinacionales. Asuma.mos que somos comerciales con uniforme. Pero √©sas son ¬†¬†¬†¬†¬† cosas que no pueden ocupar la mente de un comandante.

Basem: ¬ŅComandante?

Isaac: S√≠, se√Īor, comandante. No pongas esa cara, tarde o temprano iba a ocurrir. Vamos, no te quedes ah√≠ parado como un pasmarote, dame un abrazo.

Basem: ¬ŅQui√©n te lo ha dicho?

Isaac: Hace ya días que el teniente va contándolo como un secreto por la base.

Basem: ¬ŅY t√ļ no me lo dices hasta ahora?

Isaac: Hay novedades que necesitan un momento preciso para ser reveladas. Alegra esa cara. Me siento ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† tan orgulloso. Recuerdo la primera vez que nos pusimos el uniforme y terminamos bo.rrachos, ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† metidos en la fuente de aquel parque. Y t√ļ dec√≠as, d√©jame recordarlo, t√ļ dec√≠as‚Ķ

Basem: No te envidio la memoria.

Isaac: Yo, Basem, ahora soy militar y ordeno para que me obedezcan: ordeno que me admiren los ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† muchachos, los viejos, los parques, las calles de esta puta ciudad; dispongo que este pa√≠s se ¬†¬† arrodille ante los aviones de sus hijos olvidados y que sus mujeres nos sirvan los vinos que ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† custodia en sus entra√Īas; y lo ordeno porque visto el unifor.me del Ej√©rcito del Aire y desprecio a ¬†¬† los que ca.minan pisando la tierra.

Basem: D√©jate de tonter√≠as. (Lo aparta de un em.puj√≥n. Isaac casi cae al recibirlo.) Deber√≠as ocu.parte ¬† un poco m√°s de tus m√ļsculos. Te pasas el d√≠a con el culo pegado a la silla. ¬ŅC√≥mo vas a encontrar ¬†¬†¬†¬†¬† una mujer con esos brazos raqu√≠ticos y esa tripa?

Isaac: Prefiero dedicar mi tiempo a dibujar estructuras. Cuando los m√ļsculos que ahora se mar.can ¬†¬†¬†¬†¬†¬† debajo de tu uniforme hayan desaparecido, mis obras seguir√°n en pie, atravesando los desiertos, ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† despreciando las fronteras, ajenas al paso del tiempo. ¬ŅHas pensado en eso? Entonces las mujeres ¬†¬†¬†¬†¬† se espantar√°n de tu cuerpo desinflado y acudir√°n al calor del hierro firme de mis estructuras.

Basem: ¬ŅY de qu√© te servir√°n entonces las mujeres? Ya no se te levantar√° y tendr√°s que conformarte ¬†¬†¬† con mirarlas de lejos. Ven aqu√≠, quiero verte.

Isaac: Creo que ya est√°s viejo para estos juegos.

Basem: At√°came, vamos.

Isaac: No voy a …

Basem: Deja de calcular, Isaac, no pienses. Cuan.do quieras asestar el golpe definitivo a tu enemigo,     has de hacerlo como sin querer. (Mientras lo golpea en el juego.) Tengo que salir a buscar a Cora.

Isaac: ¬ŅNo te has despedido todav√≠a?

Basem: No ha hecho falta. Viene con nosotros.

Ruido de un avión.

Isaac: Basem, no hablas en serio. No puedes lle.varte a una civil.

Basem: No es una civil, es mi esposa. Y no puedo dejarla aquí sola.

Isaac: ¬ŅTe has vuelto loco? ¬ŅC√≥mo vas a hacer eso?

Basem: Porque no puedo dejarla aquí.

Isaac: Tonter√≠as. ¬ŅEs que no puede esperar seis meses?

Basem: Soy yo quien no puede estar sin ella seis meses.

Isaac: ¬ŅQu√© necesidad tienes de complicar las co.sas ahora que te empezaban a ir bien? Coman.dante, Basem, comandante. Podr√°s joder a todos los que te humillaron, ordenarles, hacer que te sirvan. ¬ŅPor ¬†¬†¬† qu√© arriesgar lo que tanto trabajo te ha costado?

Basem: Darío lo ha arreglado todo: permisos, sal.voconductos, papeles.

Isaac: Dar√≠o, eso me tranquiliza m√°s. ¬ŅCrees que nadie va a preguntar qu√© hace tu mujer all√≠? ¬ŅY c√≥mo ha conseguido un medicucho todos esos papeles?

Basem: Trabajará como intérprete. Nadie sabrá que es mi mujer. Darío lo ha arreglado.

Isaac: Darío, Darío.

Basem: Sólo quiero tenerla cerca.

Isaac: ¬ŅTe salvar√° Dar√≠o de un consejo militar? ¬ŅTe dar√° √°nimos cuando te peguen una patada en el ¬†¬†¬†¬†¬† culo por haber cometido la imbecilidad de lle.varte a tu mujer a la guerra? ¬ŅCrees que ella va a ¬†¬†¬† aguantar? A los dos d√≠as, estar√° suplic√°ndote regresar y t√ļ habr√°s hundido tu carrera en la mierda. ¬† ¬ŅLe has hablado de la arena? ¬ŅLe has dicho que se te mete en los ojos, en el plato de la comida, ¬† en las s√°banas? ¬ŅQue vas a mear y tienes are.na en los huevos? Me tomas el pelo. Sabes que te ¬†¬†¬†¬†¬† miran con lupa, que examinan cada uno de tus actos porque t√ļ eres‚Ķ

Basem: Un moro.

Isaac: Yo no he…

Basem: Cora no es una mujer corriente. T√ļ no la conoces.

Isaac: Es una mujer y el clima del desierto las tras.torna. ¬ŅPor qu√© crees que all√≠ las cubren de pies a ¬†¬†¬†¬†¬† cabeza y las encierran en casa? El aire del de.sierto les altera la sangre. Eso es rigurosamente ¬† cient√≠fico.

Basem: No hay m√°s que discutir.

Isaac: Es una estupidez.

Basem: Tambi√©n lo es la guerra y t√ļ no te pregun.tas por qu√© la haces. ¬ŅPor qu√© no tengo derecho a ¬†¬†¬†¬†¬† equivocarme? Estoy hasta los cojones de ser lo que se supone que soy. Basem el moro para ¬†¬†¬†¬†¬†¬† vo.sotros, Basem el que insult√≥ a Al√° para mi fami.lia, Basem el comandante de las guerras que ¬†¬†¬† no comprende. Necesito a Cora. As√≠ que no discu.tamos. Corre y den√ļnciame o qu√©date conmigo ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† y ay√ļdame. (El ruido del motor de un avi√≥n, muy cerca.) No s√© para qu√© vamos all√≠.

Sale.

IV

El vientre del tiempo

Isaac en la escalerilla del avi√≥n. Al p√ļblico.

Isaac: Hace cinco veces siete a√Īos que veo este mundo y, desde que aprend√≠ a distinguir entre el ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† beneficio y el da√Īo, he conocido a muy pocos hombres que prefieran lo primero a lo segundo y ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† que procuren no revolcarse en la ci√©naga de sus instintos. Incluso yo, de vez en cuando, me veo ¬†¬† obligado a atenderlos y abro la cartera para que alguna se ocupe de calmarlos. Pero les prometo que no me siento orgulloso y que, nada m√°s re.gresar a casa, me meto debajo de la ducha hasta ¬†¬†¬†¬†¬†¬† que la sangre se enfr√≠a y el olor a burdel se despega de mi cuerpo. Qu√© desatino dejarse arras.trar por el albedr√≠o de la sangre. Por eso siempre he desconfiado del verano, cuando las noches son ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† m√°s largas y los hombres, sin el estorbo de la ropa y de la lluvia, bajan la guardia y acuden como corderitos a la llamada de sus instintos. Nadie en su sano juicio se hubiera casado en julio, y ¬†¬†¬†¬†¬† aventuro que cuando vuelvan las lluvias la fruta que hoy Cora saborea se volver√° tan amarga ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† como el ac√≠bar. Porque ¬Ņcu√°nto tiempo va a tardar ella en cansarse de la novedad, en aburrirse de ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† la travesura de ser la mujer de un isl√°mico? Nada m√°s verla me di cuenta de que es de ese tipo de personas que viven pl√°cidamente insta.adas en la incertidumbre. Yo, les puedo asegu.rar que el ¬† mundo, tal como est√° pensado, s√≥lo admite un n√ļmero determinado de cambios. Pero a nadie ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† parece importarle este hecho y todos insisten en modificar, alterar, desviar. Las estaciones ya no ¬† guardan su turno, la primavera se abalanza como una vulgar ramera sobre el invierno, los ¬†¬†¬†¬†¬† glaciares se convierten en horchata, el grano se utiliza para alimentar a los coches y a nadie ¬†¬†¬†¬†¬† parece importarle. Las fronteras bailan, los pa√≠ses queman sus banderas y todos nos aga.rramos ¬†¬†¬†¬†¬† como desesperados a esta peonza que, d√≠a tras d√≠a, gira m√°s deprisa, ya sin recordar la mano que ¬†¬† la envolvi√≥ en la cuerda y la arroj√≥ al universo. Yo, que construyo estructuras y puentes no hago m√°s que impedir que los continentes y los hombres se abandonen a la deriva. Por esta raz√≥n, si ¬†¬†¬† est√° en mi mano ‚ÄĒy as√≠ lo creo porque mi ingenio es m√°s fuerte que un juramento he.cho bajo las ¬† moscas del verano‚ÄĒ, pronto Basem se olvidar√° de Cora y el mundo recuperar√° una parte m√≠nima ¬†¬† de su calma perdida. Hace mucho que perd√≠ la confianza en el hombre y la amistad de Basem es ¬†¬†¬†¬† lo √ļnico que me conforta. Su esposa cree que los cambios no tienen vuelta atr√°s, que cuando se pasa la p√°gina de un libro las dem√°s se borran. Conozco a Basem, su car√°cter no tiene secretos ¬†¬†¬†¬†¬† para m√≠ y s√© d√≥nde pinchar para que la sangre fluya. Si he de provocar un da√Īo, para evitar otro ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† mayor, as√≠ lo har√©. Ya est√°, lo conceb√≠. El vientre del tiempo guarda muchas sorpresas que pronto ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ver√°n la luz. Adi√≥s.

V

Cora y los helicópteros

La base en Oriente. Ruido de carreras, peque√Īas explosiones a lo lejos. El sol de la tarde levanta peque√Īos incendios aqu√≠ y all√°. Cora, intentando hablar por encima del ruido de los helic√≥pteros, al p√ļblico.

Cora: Cuando me puse el cintur√≥n, sent√≠ un pe.que√Īo golpe de dolor en la cabeza. No lo he to.mado ¬†¬†¬†¬† como un mal presentimiento, porque no creo en el futuro ni en sus se√Īales. Me he tomado una pastilla, porque me estaba mareando y la cabeza me dol√≠a m√°s con la altura. Mientras el vientre del avi√≥n rasgaba las nubes, he vis.to c√≥mo las olas se romp√≠an en los pliegues de la tierra, el ¬†¬†¬† cr√°ter humeante del Str√≥mboli y la planicie arcillosa de Anatolia. He mirado tanto y tanto el ¬†¬† horizonte que ya no distingu√≠a el cielo del oc√©ano. Me qued√© dormida. Cuando me despert√©, ya ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† est√°bamos llegando a la base. Pens√© que era de noche porque el avi√≥n avanzaba en la oscuridad ¬†¬† con las luces encendidas. El dolor de cabeza era un poco m√°s fuerte. De repente, so.naron ¬†¬†¬†¬†¬† disparos, en el techo, contra las ventani.llas, bajo mis pies. ¬ŅPor qu√© todo el mundo dor.m√≠a? Me ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† levant√© y despert√© al soldado que roncaba a mis espaldas. ¬ęEs una tormenta de arena, se√Īora, no ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† se preocupe¬Ľ. Regres√© avergonzada a mi asiento. Me he aguantado las l√°grimas porque me he ¬†¬†¬†¬†¬† prometido no llorar. Y eso que pensaba que me iba a estallar la cabeza por el dolor. Ha sido al ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† pisar Oriente, cuando he sentido la bofetada del sol y todos los bronquios se han abierto con la ¬†¬†¬†¬†¬† caricia √°spera del aire del desierto. El dolor ha desaparecido de repente. Basem lle.ga pronto y ¬†¬†¬† quiero recibirle sin nervios ni l√°gri.mas. Ahora estoy tranquila, rodeada de cosas de las que ¬†¬†¬†¬†¬†¬† desconozco el nombre y su sentido. Me gusta Oriente porque todo es provisional. El desierto hoy ¬†¬†¬†¬†¬† est√° aqu√≠ pero ma√Īana se habr√° movido unos kil√≥metros y los mapas ya no servir√°n para nada. ¬†¬†¬†¬†¬†¬† Las letras cambian de forma cuando se encuentran, incrust√°ndose unas sobre otras, mutil√°ndose y regenerando sus trazos a voluntad. Incluso las rocas m√°s √°speras, a las que na.die presupone vida, ¬†¬† se llenan de flores y riachuelos de la noche a la ma√Īana y nadie se extra√Īa. Siento repugnancia de ¬†¬† lo que se da por supuesto. No entiendo a los que se sienten orgullosos por haber nacido en un ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† sitio y disfrazan de orgullo lo que no es sino una combinaci√≥n fortuita de latitud, longitud y las ¬†¬† contracciones de una par.turienta. ¬ŅPor qu√© hemos de obedecer a lo que presupone nuestro parto? ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ¬ŅPor qu√© no podemos improvisar nuestros bailes, nuestra lengua y los rostros de nuestros ¬†¬†¬†¬†¬† antepasados? Si nadie diera nada por supuesto, no habr√≠a guerras, ni resig.naci√≥n, ni duelo. Por ¬† eso creo que me va a gustar Oriente. Aqu√≠ todo es provisional. Como esta tormenta de arena que desplaza el desierto por los ejes del planeta a su voluntad. S√≠, aqu√≠ todo es provisional. Como ¬†¬†¬† nosotros.

Oscuro.

VI

Zhor

La antigua cantina, ahora casi abandonada, en un rinc√≥n retirado de la base. En la puerta perma.nece el cartel escrito por alguno de sus primeros pa.rroquianos con letras cir√≠licas: per aspera ad astra. Unas cuantas mesas y una peque√Īa nevera cuyo motor emite un ruido intermitente y ronco, que se alterna con el de las explosiones lejanas. De repente, la llamada a la oraci√≥n se esparce por el aire coagu.lado del mediod√≠a.

Cora: Menos mal que est√°s aqu√≠, Isaac. Cre√≠ que me volv√≠a loca. Me he pasado otra ma√Īana en el ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† despacho, sola. Al principio me alegr√©, porque ten√≠a miedo a que nuestra mentira se des.cubriera ¬†¬†¬† en cuanto abriera la boca. Pero es que no ha entrado nadie, siquiera a saludarme. Eso es mejor, ¬Ņverdad, Isaac? Que no hagan pregun.tas. Pero es que ya no aguantaba m√°s, sentada en esa silla. Qu√© ¬†¬†¬†¬†¬†¬† locura. He dado mil vueltas por los barracones tratando de encontrar a Basem. Un cabo me ha ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† dicho que estaba fuera, en un asunto importante. No me ha querido contar m√°s.

Isaac: Siéntate, si quieres.

Cora: Es lógico que Basem no me diga cuánto tiempo va a estar fuera ni qué ha ido a hacer        exactamente. Así no me preocupo si se retrasa. La casualidad es como un animal terco. Ha querido que Basem tuviera que volar las dos prime-ras noches.

Isaac: ¬ŅHas cerrado la puerta? Esto se pone per.dido de arena en cuanto te descuidas. No tienes muy ¬†¬† buena cara.

Cora: Estoy bien. Sólo un poco de frío por las noches. He oído disparos, no muy lejos.

Isaac: No pasa nada mientras sea ‚Äúno muy lejos‚ÄĚ.

Cora: ¬ŅQu√© bebes?

Isaac: Leche.

Cora: ¬ŅNo hay otra cosa?

Isaac: Mira por all√≠. Imag√≠nate lo que cuesta conse.guir aqu√≠ una de esas botellas. Esos cabrones se r√≠en de nosotros, dicen que no beben para que paguemos una fortuna por ese meado al que llaman ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† g√ľisqui. Pero yo los he visto, los he visto borrachos como cerdos, pegando tiros al aire y dando ¬†¬†¬†¬†¬†¬† gritos a Al√°. No te puedes fiar de ellos. Hazme caso. No tengas la est√ļpida tentaci√≥n de intentar ¬†¬†¬†¬†¬† entenderlos. De todas maneras, no deber√≠as beber esa porquer√≠a en el desierto. El al.cohol ¬†¬†¬†¬†¬† deshidrata.

Cora: Lo s√©, gracias. ¬ŅQu√© juego es √©se?

Isaac: Es la primera vez que est√°s fuera de tu casa, ¬Ņverdad?

Cora: No, claro que no. He viajado. Aunque jamás tan lejos. Nunca había visto este juego.

Isaac: Aqu√≠ lo juegan los viudos. Al menos, eso me asegur√≥ el tipo que me lo ense√Ī√≥. Has de procu.rar sacar las fichas que tienes en mi cuadrante y, a la vez, cerrar aqu√≠ para que yo no pueda salir. ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Vamos a empezar. F√≠jate. Si yo me coloco sobre ti, tendr√°s que volver a tu casa.

Cora: ¬ŅY no se apuesta nada?

Isaac: No. Al final suman las fichas que tienen cada uno y esos son los meses que van a tardar en          encontrar una nueva esposa. Si te das cuenta, la suma más alta es sólo de seis.

Cora: Debo regresar a mi despacho. Se extra√Īar√°n si falto tanto tiempo. Quiz√° Dar√≠o haya pasado a ¬†¬†¬†¬†¬† saludarme y se ha preocupado al no encontrar.me.

Isaac: No tengas tanta prisa. En este lugar hay muy poca gente interesante con la que hablar. La gue.rra ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† y el desierto nos atrofian el coraz√≥n y la len.gua. Ya te dar√°s cuenta. Eres lista. Me di cuenta, ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† nada m√°s verte, de que no eras una mujer como las otras. Y cr√©eme cuando te digo que he visto a ¬†¬†¬†¬† muchas desfilar por las s√°banas de Basem. Pero t√ļ has llegado para quedarte, parece. Y yo te ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† aplaudo.

Cora: Debo irme.

Isaac: ¬ŅPor qu√© tan pronto? ¬ŅHe sido brusco? Per.d√≥name, no estoy muy acostumbrado al trato con ¬†¬†¬†¬†¬† mujeres. Y las que hay en la base no me tie.nen mucha simpat√≠a. Luego pedir√© que te lleven ¬†¬†¬†¬†¬†¬† alguna manta.

Cora: No hace falta. Hablaré con Darío y él lo arre.glará. Tengo que irme.

Isaac: ¬ŅPor qu√© tanta prisa? No debes estar a la de.fensiva conmigo. Le promet√≠ a Basem cuidar de ti y ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† de vuestra mentira. Pero para eso necesito saber a qu√© has venido realmente.

Cora: No entiendo.

Isaac: Falsificar papeles, poner en riesgo la carrera de Basem para venir al desierto, sin tener ni puta ¬†¬†¬†¬†¬† idea de √°rabe, es una aventura demasiado est√ļ.pida y complicada s√≥lo para querer estar con un hombre que, tarde o temprano, iba a regresar a la tranquilidad de su casa. Necesito saber tu ¬†¬†¬†¬†¬† secreto para protegerlo.

Suena una sirena. Cora se levanta y va hasta la puerta.

Cora: Tengo que irme. Adiós, Isaac.

Sale.

Isaac: ¬ŅA qu√© has venido? Qu√© me importa. Corre al encuentro de Dar√≠o. Sonr√≠ele, vamos. Que todos ¬†¬† te vean. B√©sale las manos, las mejillas, abr√°.zale. As√≠, Cora, ay√ļdame. Ya me encargar√© yo de que ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† todos dirijan las miradas a vuestros abrazos. Ser√° f√°cil. No hay tierra mejor para sembrar una ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† mentira que aquella en la que ya crece otra. To.dos ignoran que eres la mujer de Basem. As√≠ que ¬† no se extra√Īar√°n cuando yo, ayudado de tu vieja amistad con Dar√≠o, comente a unos y a otros que ¬†¬†¬†¬†¬† has encontrado algo de diversi√≥n y afecto en su cama. Mientras tanto, como quien deja mal ¬†¬† cerrado un grifo, derramar√©, gota a gota, el veneno de la sospecha en los o√≠dos de Basem.

Basem: (Entra.) ¬ŅHas visto a Cora?

Isaac: Ha estado aquí. Buscaba a Darío.

Basem: ¬ŅCu√°ndo?

Isaac: Ahora mismo (Basem sale corriendo.). Ser√° f√°cil. As√≠ le dir√©: ¬ŅCre√≠as acaso que iba a estar ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† siempre contigo, que nunca se iba a saciar de tu cuerpo? Ella se mueve al caprichoso dictado del ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† calor de sus muslos. Si no me crees, si no crees que puede hacer cosas que no debiera, ¬Ņpor qu√© ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† entonces se cas√≥ contigo, ignorando los consejos de su padre? ¬°Por vicio te eligi√≥ y por vicio ¬†¬†¬† ahora te rompe el alma!

Sobre las √ļltimas palabras de Isaac ha empeza.do a sonar Perfidia, en la grabaci√≥n de Glenn Miller. En un rinc√≥n de la base, no muy lejos de la cantina, Basem ha encontrado a Cora.

Cora: ¬°Basem!

Basem: Mi bella guerrera.

Isaac: Así como hay que arrancar el miembro gangrenado para salvar a los otros, así he de destrozar el   corazón de Basem para salvarle.

Basem: ¬ŅPor qu√© has salido sin avisar del despacho? No fue eso lo que acordamos, Cora.

Cora: Te estaba buscando. No aguantaba más encerrada. Perdóname.

Basem: Pero la condición era…

Cora: No lo har√© otra vez, te lo prometo. (Le pasa los brazos por los hombros y empieza a bailar so.bre las notas de Perfidia, que sigue sonando en la cantina.) ¬ŅEst√°s bien?

Basem: Ahora sí. No me sueltes. Si yo pudiera ele.gir mi muerte, igual que elijo la de los otros, me         gustaría que fuera así, bailando contigo.

Cora: No digas tonterías.

Basem: Escucha. Est√°n retirando al personal admi.nistrativo. As√≠ que en alg√ļn momento tendr√°s que ¬†¬†¬† marcharte. Lo siento, Cora. No podemos hacer nada. Una guerra no es lugar para ti.

Cora: No, yo no puedo esp…

Suenan sirenas.

Basem: Quédate aquí. No te muevas.

Sale corriendo. Isaac también sale corriendo de la cantina, en otra dirección.

Basem: S√© qui√©n eres. Hace dos d√≠as nos cruzamos a las afueras del campo de refugiados. Ibas con un ni√Īo de la mano. Me fij√© en ti porque me re.cordabas a mi padre. En realidad, me recordabas a mi ¬† padre s√≥lo en una fotograf√≠a, una que mi madre siempre llevaba en el bolso. En la foto.graf√≠a, amarilleada por la caricia de los a√Īos, mi madre sonre√≠a sentada en el coche, preparando unos ¬† bocadillos. Al fondo, los √°rboles ‚ÄĒahora no logro recordar si eran pinos o cedros‚ÄĒ y el cielo de ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† agosto. En primer plano, mi padre estaba de pie, sonriendo, en ba√Īador. Me ten√≠a cogido de la ¬†¬†¬†¬†¬†¬† mano. Por eso te sonre√≠, porque me recordabas a mi padre en esa fotograf√≠a. Ahora te veo subido ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† en un cami√≥n, y te precipitas, s√≥lo Dios sabe con cu√°ntos kilos de explosivos, de dinamita, de ¬†¬†¬†¬†¬† bombas, de rabia, de todo lo que puede hacernos da√Īo, contra nosotros. Desde las torretas, ¬†¬† disparan a las ruedas. T√ļ sigues acelerando y acelerando. Ya no puedo verte la cara. Eres una ¬†¬†¬†¬† nube de polvo y de l√°grimas que se acerca. Mis compa√Īeros corren en todas las direcciones. Me ¬†¬†¬†¬†¬†¬† gritan que me aparte. Han reventado una rueda pero el cami√≥n sigue avan.zando. Ahora puedo ¬†¬†¬†¬† verte la cara. Est√°s llorando. Casi no recuerdo nada de ese viaje. Lo √ļnico cierto es que mis padres jam√°s regresaron a su pa√≠s aunque los enterramos mirando en esa direcci√≥n. As√≠ lo ¬†¬†¬† pidieron. Cedros. Los √°rboles de la fotograf√≠a eran cedros. Nos hicieron plantar dos junto a sus ¬†¬†¬† tumbas. Han reventado otra rue.da pero ya est√°s cerca, muy cerca. Tampoco yo he regresado al ¬†¬†¬†¬† pa√≠s de mis padres. Tengo miedo de odiarlo y tengo m√°s miedo de amarlo. Sueltas las manos del ¬†¬† volante. Gritas el nombre de Dios y te tapas los ojos. ¬ŅPor qu√© no quieres mirar de frente a la ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† muerte si te entregas a ella antes de tiempo? (Cae al suelo.)

Polvo, disparos, gritos. Cora se ha acercado al lugar donde est√° Basem.

Basem: Cuando mi padre y mi madre abandonaron su ciudad, era agosto y la sombra de los cedros no aliviaba el calor que dejaban escapar las grie.tas de la tierra. El pa√≠s estaba en guerra y no quer√≠an ¬†¬† que yo naciese en la guerra. As√≠ que arran.caron sus ra√≠ces para que las m√≠as no se hundieran en ¬†¬†¬†¬† esa tierra manchada de sangre. Eligieron el destierro para darme una patria que no fuera la guerra. ¬†¬†¬†¬†¬† Tanto esfuerzo para protegerme a m√≠, a un est√ļpido. No les hice caso. Pens√©: ‚ÄúMe har√© militar, ¬†¬†¬† servir√© a este pa√≠s, que es el m√≠o, para que nunca lo alcance la guerra de la que huye.ron mis ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† padres‚ÄĚ. No les hice caso. Ahora me estoy haciendo viejo y mis padres son ra√≠ces muertas en una ¬†¬† tierra extra√Īa. Siento verg√ľenza. Si t√ļ no estuvieras, Cora, sentir√≠a el mismo desprecio por la ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† muerte que por la vida. Las letras de mi pasaporte se retuercen y se desdibujan. Mi lengua se ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† llena de palabras de una lengua que s√≥lo escuch√© a mi madre cuando lloraba. Ahora yo sirvo a la ¬†¬† guerra y he regalado a mis padres la infamia de una vida absurda. He traicionado a mis dos ¬†¬†¬†¬† pa√≠ses. Para el primero fui un cobarde y un mercenario soy para el segundo. Si no llevara este uniforme, ¬Ņqu√© me distinguir√≠a de una bestia? ¬ŅAcaso este uniforme es mi alma? (Cora lo abraza.) Divina criatura, que se pierda mi alma el d√≠a que no te quiera y que regrese el caos cuando t√ļ te ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† vayas.

Oscuro.

VII

The kick

En la cantina, de madrugada. Isaac canta I get a kick out of you de Cole Porter.

Isaac: I get no kick from champagne. / Mere alcohol doesn’t thrill me at all, / so tell me why should it     be true / that I get a kick out of you?

         Bebe, mi buen amigo Darío, bebe. La caja ha lle.gado esta noche y diríase que ha sido el   mismísimo Marte quien nos la ha hecho llegar.

         Some get a kick from cocaine. / I’m sure that if I took even one sniff / that would bore me    terrific’ly too. / Yet I get a kick out of you.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Qu√© noche tan hermosa. Se ha firmado la tregua y por fin se acab√≥ este martirio. Porque no me lo ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† negar√°s, mi querido amigo Dar√≠o, no me puedes llevar la contraria cuando te digo que esta guerra ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† de pacotilla se hab√≠a convertido en el espect√°culo m√°s aburrido del mundo. Es cierto, es cierto, no hemos pagado entrada y tenemos butaca en primera fila. Pero se estaba haciendo eterna y no ¬†¬†¬†¬† podemos abandonarla a mitad de la funci√≥n. Antes la guerra ten√≠a mejores directores y mejores ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† textos, estaba llena de verdad, una verdad maravillosa y terrible. A nosotros nos ha tocado sufrir ¬†¬†¬†¬†¬†¬† el posestructuralimo, qu√© digo, el minimalismo, qu√© digo, el nihilismo b√©lico. Nos hemos ¬†¬†¬†¬†¬†¬† distanciado tanto que ahora lo real tambi√©n nos parece un espect√°culo. Aburrido, pero espect√°culo. Extra√Īamiento lo han llamado. Yo lo bautizo como una mierda. Qu√© aburrimiento. ¬†¬† Porque no me lo negar√°s, Dar√≠o, no me puedes llevar la contraria cuando te digo que no debe de ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ser lo mismo escayolar un brazo o alzar un mapa que enterrar con rabia una bayoneta en la carne del enemigo.

         I get no kick in a plane. / Flying too high with some guy in the skyIs my idea of nothing to do, /      yet I get a kick out of you.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ¬°Esto es m√ļsica, Dar√≠o! Qu√© dulzura. As√≠ que t√ļ y yo, querido Dar√≠o, no podemos subir la voz ¬†¬†¬†¬† porque nunca apretaremos un bot√≥n y boom, ni lle.varemos un tanque ni saltaremos en ¬† paraca√≠das. T√ļ un galeno y yo un tiral√≠neas. Somos un cero a la izquierda de la historia. Hagamos ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† un √ļltimo brindis, mi amigo. ¬°Oh, ingrato dios Marte, t√ļ que precedes a la guerra, t√ļ que recorres los nueve mundos sobre tu colibr√≠, api√°date de tus hijos menores, salud! Si√©ntate, ya, ya. (Pausa.) ¬†¬†¬†¬†¬†¬† Ya est√°, pens√© que nunca te dormir√≠as. (Se golpea. Grita.) ¬ŅQu√© haces, Dar√≠o? ¬ŅQu√© vas a hacer ¬†¬†¬†¬†¬†¬† con eso? ¬°Socorro! (Coge una navaja y se hiere en un brazo.) ¬°Aqu√≠, ayuda!

Entra Basem.

Basem: ¬ŅQu√© est√° pasando aqu√≠?

Isaac: Nada.

Basem: ¬ŅPor qu√© mientes? ¬ŅQu√© eran esos gritos? Est√°s sangrando. ¬ŅQu√© es esto? ¬ŅC√≥mo ha sido?

Isaac: No ha ocurrido nada.

Basem: (Repara en Dar√≠o.) ¬ŅQu√© le ocurre a √©ste? Habla.

Isaac: Estábamos celebrando la tregua. Bebía y be.bía. Yo le dije que parase, que ya era suficiente.

En ese momento, sin que me diera tiempo a ha­cer nada, ha roto una botella y se ha abalanzado contra mí. Quizá, sin querer, yo dije algo que le molestó.

Basem: Déjate de palabrería y muéstrame.

Isaac: No es nada, un ara√Īazo.

Basem: Ve a curarte. Yo me encargo de él.

Isaac: Basem, antes de marcharme... Dar√≠o no dejaba de hablar de tu mujer, de los papeles, de nuestro secreto. En esta ocasi√≥n la suerte ha querido que estuvi√©ramos los dos solos. Pero me da miedo ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† que el alcohol le afloje la lengua delante de otros. Ya que te empe√Īas en seguir con esta farsa, al ¬†¬†¬† menos deber√≠as apartalo hasta que Cora se marche.

Basem: Así lo haré. Ordenaré su arresto. No te pre.ocupes. (Sale.)

Isaac: Esta noche es perfecta, s√≠. Har√© que me curen el ara√Īazo e ir√© a dar un paseo. No muy lejos de ¬†¬†¬† aqu√≠, hay un pozo. Un enorme agujero que cavaron los rusos cuando buscaban combustible para ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† un imperio que ya estaba muerto. De noche, los insectos sobrevuelan el pozo y, atra√≠dos por el ¬† misterio de la tierra, se arrojan a √©l y se chamuscan. Si todo va bien, la tregua ser√° otro espejismo ¬† y la vuelta de la guerra me ayudar√° a seguir con mis planes. Cora no soportar√° la ausencia de Dar√≠o y le suplicar√° a Basem que le levante el arresto. Mientras tanto, el rumor de los amores de ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Dar√≠o y Cora ya habr√° llegado a sus o√≠dos, y Basem pensar√° que su esposa supli.ca porque lo ¬†¬† desea. Igual que los mosquitos del pozo, as√≠ los hombres se precipitan sobre la lla.marada de sus ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† deseos. Buenas noches.

Sale.

VIII

La mina de azufre

Al atardecer, en alg√ļn lugar alejado, en la base.

Cora: Perdóname por presentarme así. Perdóname te digo, Basem; pero hace tres días que no hemos      podido vernos y necesito hablar contigo.(Isaac hace ademán de irse.)

Basem: No, qu√©date. (A Cora.) ¬ŅTe ha visto alguien venir hasta aqu√≠?

Cora: No, te lo prometo. Esc√ļchame, Basem.

Basem: No es el momento.

Cora: Nunca es el momento. Y lo entiendo. Pero has de escucharme. Te hice una promesa y la ¬† hecumplido. Aunque fuera est√ļpida. He pasado lasma√Īanas y las tardes de tres semanas ¬†¬†¬†¬† encerradaen un despacho. Me he movido como un fantas.ma, sin llamar la atenci√≥n, sin hacer movimientos bruscos. Solamente cuando cae al sol, salgo unosminutos al patio; luego me echo en ¬† la cama, es.perando que llegue tu se√Īal y pueda ir a abrazar.te cinco minutos. De vez en cuando, cuando creo que mi voz, atrapada en mis pensamientos, me va a volver loca, pronuncio tu ¬†¬†¬†¬† nombre bajo el ruido de los aviones. Y no me he quejado porque estaba cumpliendo nuestra ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† promesa. De todos modos, si estuviera en casa, o en alg√ļn lugar que pudie.ra nombrar con esa ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† palabra, tambi√©n estar√≠a esper√°ndote. As√≠ que no te reprocho nada. S√≥lo tepido que me escuches, Basem, y que me hagas unfavor. Levanta el arresto a Dar√≠o, te lo suplico.

Basem: ¬ŅHas ido a hablar con √©l? ¬ŅTe ha pedido que hagas esto?

Cora: C√°lmate. Nadie me ha visto. Soy yo quien te lo pide. Est√° muy arrepentido, no puede explicar ¬†¬†¬† c√≥mo ocurri√≥ ¬ŅNo son suficientes cuatro d√≠as de arresto? Pi√©nsalo, Basem. Si quisiera, en ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† cualquier momento, podr√≠a delatarnos. ¬ŅQu√© mayor prueba de lealtad quieres?

Basem: Se emborrach√≥, hiri√≥ a un compa√Īero. Ha tenido suerte. Isaac no ha querido denunciarlo. No ¬†¬† voy a levantarle el arresto. Al menos, no hoy.

Cora: (Busca algo en los bolsillos.) ¬ŅSer√° pronto? ¬ŅMa√Īana?

Basem: No, ma√Īana no.

Cora: Por favor. Dime cu√°ndo. Te juro que est√° arrepentido. Isaac, no lo has denunciado y te lo ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† agradezco. T√ļ estabas all√≠ y sabes que fue un ac.cidente, una ri√Īa entre dos amigos que beben y ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† pierden la cabeza.

Isaac: Ya sabes que no bebo.

Cora: Pero…

Basem: Basta, Cora. Cont√©stame. Ya que te has acercado al calabozo de un detenido, ya que has ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† hablado con √©l, sin importarte que alguien pu.diera verte, dime, Cora, ¬Ņte ha explicado Dar√≠o por ¬†¬†¬†¬†¬†¬† qu√© se abalanz√≥ contra Isaac? ¬ŅTe ha dicho qu√© va contando cuando se emborracha? ¬ŅTe lo ha ¬†¬†¬† dicho?

Cora: ¬ŅQu√© haces? Su√©ltame.

Basem: En una cosa tienes raz√≥n. Dar√≠o no tiene la culpa. T√ļ y yo la tenemos. Vete, no quiero que nos vean aqu√≠. En dos d√≠as le levantar√© el arresto, si eso es lo que m√°s te preocupa.

Cora: Gracias. Basem: Espera. Quer√≠a dec√≠rtelo de otro modo. Pero es mejor que sea cuanto antes. Ya ¬† hay fecha para la retirada del personal administrativo. Te ir√°s enuna semana, con los de la ¬†¬† embajada. √Čste no eslugar para ti. Por favor, no hables con nadie, y nose te ocurra volver a los ¬†¬†¬†¬†¬†¬† calabozos, ¬Ņde acuerdo? Prom√©temelo. Prom√©temelo. Habla. ¬ŅPor qu√© memiras as√≠? Ac√©rcate. ¬†¬†¬†¬†¬† Todav√≠a podemos arreglaresto, Cora. Todav√≠a podemos salvarnos. Conf√≠aen m√≠. Ahora te pido ¬†¬†¬† que nos dejes.

Cora: En una semana… adiós, Basem. (Sale.)

Isaac: Siento tener que haberlo oído. Pero me alegra tu decisión.

Basem: Isaac, ahora voy a decirte algo. Pero tienes que prometerme que no me vas a interrumpir. ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Porque si lo haces, si empiezo a hablar y me in.terrumpes, aunque sea con un gesto, no volve.r√© a ¬†¬†¬†¬†¬† dirigirte la palabra. Siento verg√ľenza y es.pero la menor excusa para enfadarme contigo y evitar contarte lo siguiente: me voy, abandono el Ej√©rcito. Otro d√≠a, cuando la necesidad de tu amistad ¬†¬†¬†¬†¬†¬† sea mayor que la verg√ľenza que siento ahora, hablaremos del asunto. Ahora, te lo rue.go, d√©jame ¬† t√ļ tambi√©n.

Isaac se aleja unos pasos. De repente, se para en seco. Mirando a alg√ļn lugar de la base.

Isaac: Basem, ¬Ņfue Dar√≠o quien te present√≥ a Cora?

Basem: S√≠. ¬ŅPor qu√© me preguntas eso?

Isaac: Por curiosidad, por nada más. No sabía que fueran tan amigos.

Basem: ¬ŅQu√© importancia tiene eso ahora? ¬ŅQu√© quieres decir?

Isaac: ¬ŅDecir?

Basem: ¬ŅQu√© est√°s insinuando?

Isaac: ¬ŅInsinuando?

Basem: ¡Insinuando, sí! Por Dios, pareces mi eco. No me mientas. Sé cuando algo te preocupa. Dime    ya qué ocurre.

Isaac: Basem, sabes que te quiero y que no te diría esto si…

Basem: Déjate de rodeos de una maldita vez.

Isaac: En cuanto a Darío, hubiera jurado que nun.ca prestó demasiada atención a las mujeres.

Basem: Así lo creo yo.

Isaac: No siempre los hombres son lo que parecen. A veces parecen ser y no lo son.

Basem: ¬ŅA d√≥nde quieres llegar?

Isaac: Pues ahora creo que a Darío le gustan las mujeres.

Basem: Te lo ruego, dime ya lo que est√°s pensan.do.

Isaac: Perdona, Basem. Tengo miedo de decir algo que quizá solamente es un desvarío de mi     imaginación. Me pareció que Cora daba la vuelta y se dirigía a los calabozos.

Basem: ¬ŅPor qu√©? ¬ŅPor qu√© dices eso? ¬ŅT√ļ crees que malgastar√≠a mi vida en esos pensamientos? Para ¬†¬† irritarme, mucho m√°s tendr√≠a que hacer Cora que hablar con un amigo. Tonter√≠as.

Isaac: Cre√≠ que le hab√≠as prohibido hablar con √©l. Pero quiz√° te escuch√© mal. Haces bien, Basem, en no perder el tiempo con celos est√ļpidos. Pero no conf√≠es nunca en nadie. Y menos en una mujer. Si ¬† delante de su padre supo esconder tan bien que iba a casarse contigo, ¬Ņpor qu√© no iba ahora a ¬†¬†¬† enga√Īarte a ti con la misma destreza? La han visto entrando en la enfermer√≠a algunas noches. ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Perd√≥name, he hecho muy mal. Pareces desconcertado.

Basem: No, en absoluto. Estoy seguro de que Cora me es fiel.

Isaac: Que lo sea por muchos a√Īos y que t√ļ lo creas. Espero que entiendas que lo que te he dicho me lo ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ha dictado nuestra amistad. Al fin y al cabo, Dar√≠o es tambi√©n amigo tuyo, como yo lo soy, y no ¬†¬†¬† haypor qu√© desconfiar de su palabra. Adi√≥s, Basem.

Sale.

Isaac: (Volviendo.) Basem, haces bien levant√°ndo.le el arresto a Dar√≠o. Ha sido siempre un buen amigo ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† y no hay que castigarlo s√≥lo por un error. Pero, escucha: abre los ojos, obs√©rvalo de lejos, ¬†¬†¬†¬†¬†¬† comprueba que no falta cuando Cora falta; abre los o√≠dos y presta atenci√≥n a lo que se murmura ¬†¬† en la base. No seas el √ļltimo en saber, si es que hay algo que saber. Adi√≥s, hermano. (Sale.)

La llamada a la oración del anochecer.

Basem: ¬ŅPor qu√©, de repente, a la vuelta de un pen.samiento, de uno como otro, ya no hay alivio ni ¬†¬†¬†¬†¬† consuelo? Si es que hay algo que saber, si es que hay algo que saber. He traicionado tantas veces ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† a la verdad que ya no la reconozco. Soy un co.barde que esparce la guerra, soy un moro que ha ¬†¬†¬†¬† renegado del cielo, soy un hombre que descon.f√≠a de lo que ama. Estoy viejo y apenas hace seis ¬†¬† veces siete a√Īos que piso esta tierra. (Suena una explosi√≥n, gritos y carreras.) ¬ŅEn qu√© instante los ¬†¬†¬† ojos se sacian de ver sangre y se desbordan?

Sale corriendo.

IX

Je suis un soir d¬ī√©t√©

Isaac: Dicen que soy el hijo de una cortesana y un zapatero. Eso no me convierte en una mala persona. Sin embargo, me ha hecho detestar las noches de verano. En mi ciudad ‚ÄĒuna ciudad de ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† provincias, ni grande ni peque√Īa‚ÄĒ todas las ventanas se abr√≠an cuando llegaba julio.

Cora: ¬ŅEst√°s dormido?

Isaac: Desde mi habitación, veía al gordinflón del piso de enfrente juguetear con el cinturón y las migas           del mantel mientras le gritaba a su mujer que ya no la quería.

Cora: ¬ŅPor qu√© lloras?

Isaac: Luego estaba aquella otra, la del tercero, que le gritaba a su hijo que la estaba matando por no     tragarse la mierda de papilla que le había prepa.rado.

Cora: Acércate a la ventana, Darío, te lo ruego.

Isaac: Yo iba por toda la casa cerrando las venta.nas, para no ver, para no escuchar, para no man-          charme con las miserias de los otros. Nunca entendí con qué alegre impudicia los hombres      comparten sus miedos y sus esperanzas.

Cora: Eres un cabez√≥n, nunca has escuchado a na.die. Claro que tengo raz√≥n. Te dije que no te hi.cieras ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† soldado y apareciste un buen d√≠a con el uniforme. Te dije que no quer√≠a que me presen.taras a ¬†¬†¬†¬†¬† nadie y me empujaste a los brazos de Basem. As√≠ que t√ļ tienes la culpa de esto. Yo s√≥lo he ido ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† detr√°s de ti.

Isaac: También mi madre tenía esa fea costumbre.

Cora: No, tonto. No, claro que no. Siempre he tenido estas ojeras.

Isaac: Cuando terminaba con alguno de sus visi.tantes, abría todas las ventanas que yo había cerrado y             se paseaba por toda la casa con un bote.cito de perfume, intentando quitar un olor que sólo estaba             dentro de ella.

Cora: Llena, ahora llena. Hay algo de olor a jaz.mín. Sopla el viento desde el pueblo y lo trae hasta        aquí.

Isaac: Luego se metía en mi cama. Yo me hacía el dormido mientras mi madre me acariciaba la ca.beza             y susurraba estupideces.

Cora: ¬ŅTe acuerdas, Dar√≠o, aquella tarde en el pue.blo de tus padres? ¬ŅCu√°ntos a√Īos ten√≠amos?

Isaac: Despierto, detr√°s de mis p√°rpados, esperaba impaciente a que sonara el timbre para que al.g√ļn ¬†¬†¬† otro visitante la sacase de mi cuarto.

Cora: Estábamos al borde de ese desnivel, apenas serían un par de metros, de pie en el borde, co.gidos de la mano. No sé por qué demonios nos habíamos convencido el uno al otro de que po.díamos         volar.

Isaac: Sí, soy el hijo de una cortesana y de un zapatero. Y eso no me ha hecho ni mejor ni peor   persona.

Cora: Una cuenta atr√°s y saltar√≠amos. ¬ŅTe acuer.das, Dar√≠o? Diez, nueve, ocho‚Ķ Sent√≠a tu mano ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† temblar en mi mano. Cinco, cuatro, tres‚Ķ Sonre√≠as.

Isaac: Pero detesto las noches de verano porque el más mínimo ruido, una respiración detrás de una pared, el curso de un reloj, me desvela.

Cora: Dos, uno… Y te solté la mano. El tobillo, sí. Ya lo sé, una tontería. Pero no me lo quito de la       cabeza estos días. Por eso he venido a verte. Quiero contarte por qué estoy aquí realmente.

Isaac: A todos los que guardamos secretos nos es-torba el sue√Īo. (Sale corriendo.)

Cora: Estoy enferma, Darío. He venido a despe.dirme.

Basem: As√≠ que me enga√Īa.

Isaac: Vamos, Basem, deja ya eso.

Basem: ¬ŅQu√© haces t√ļ despierto? D√©jame solo. Vete. Te juro que es mejor la cuchillada que temerla.

Isaac: Vuelve a la cama.

Basem: No pod√≠a imaginarlo. Ni lo ve√≠a, ni me dol√≠a ni lo pensaba. Apenas cuando los sobresaltos de la ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† guerra me abandonan unos instantes, vuelven a m√≠ tus palabras, tus sospechas. Y si alguna vez logro olvidarme de ellas, eres t√ļ quien regresas con insinuaciones. ¬ŅQu√© hace de noche en la ¬†¬†¬†¬† enfermer√≠a?

Isaac: Yo…

Basem: Hubiera preferido ignorarlo, que estuviera follando hasta con el √ļltimo soldado de esta base y ¬† yo no saber nada. ¬ŅPor qu√© me lo dijiste? ¬°Ha.bla! Demuestra que mi mujer me es infiel, ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† demu√©stralo. Quiero una prueba o √©sta ser√° la √ļlti.ma conversaci√≥n que t√ļ y yo tenemos.

Isaac: ¬ŅA esto hemos llegado?

Basem: ¬ŅPara qu√© me lo repites si no sabes nada?

Isaac: Ha sido ella quien…

Basem: ¬°C√°llate! No vuelvas a hablar de Cora. ¬ŅMe oyes? Dime, ¬Ņqui√©n eres t√ļ para hablar as√≠ de mi ¬†¬†¬† esposa? ¬ŅQui√©n eres t√ļ? Dime qu√© sabes t√ļ de mujeres si toda la vida has estado solo. D√≠melo, Isaac, habla. ¬ŅPor qu√© te callas ahora?

Isaac: As√≠ me lo pagas. ¬ŅEso hubieras preferido? ¬ŅSer el √ļltimo en enterarte de que tu mujer se acuesta con Dar√≠o? ¬ŅSer el √ļltimo en comprender que Cora te ha seguido hasta aqu√≠ para poder estar cerca ¬†¬† de su amante?

Basem: ¬°Por Dios! Creo que mi mujer es honesta y no lo creo; creo que t√ļ eres mi amigo y no lo creo. Quiero una prueba, Isaac. Una prueba. No puedo soportarlo m√°s.

Isaac: Lo siento, Basem. (Le hace mirar en direcci√≥n a los calabozos, donde permanece Cora.) ¬ŅPor esa ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† zorra quieres abandonar el Ej√©rcito? (Basem golpea a Isaac. √Čste se lleva la mano al vientre. Basem se acerca hasta los calabozos.)

Cora: No me he atrevido hasta ahora, Dar√≠o. Por favor, no te quedes callado. Di algo, por favor, di algo. ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Tienes que ayudarme. No, no lo sabe. ¬ŅC√≥mo se lo voy a contar? Porque es mejor que no lo sepa. ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† T√ļ solo. S√≠, t√ļ solo. Ma√Īana te levan.tar√° el arresto. Por favor, en la enfermer√≠a. Ya s√© que me ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† quieres. No llores, yo lo resisto. All√≠ nos veremos.

Basem: (Regresando.) Perdóname, amigo, perdóna.me. (Sale.)

Isaac: (A√ļn dolorido.) ¬ŅPor qu√© una mentira ha de ser siempre una mentira? ¬ŅAcaso lo que la rodea no puede cambiar y quedar convertida en verdad? Jam√°s pens√© que Cora pudiera enga√Īar a Basem y ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† menos con ese matasanos acompleja.do. Pero mis avisos y la guerra alejaron a Basem de Cora y √©sta ha buscado refugio en los brazos del borracho de su amigo. As√≠ la mentira se ha vestido de verdad y la verdad se ha disfrazado de mentira. Lo que esconde Cora, ya no me im.porta. Basem la desprecia y eso me es suficiente. Tambi√©n el verano acabar√° por descomponerse con las primeras lluvias de septiembre.

Sale.

X

La torpe guerrera

A las puertas del dormitorio de Basem. En la hora precisa del amanecer.

Cora: Basem.

Basem: Perd√≥name por haberte hecho venir tan temprano. ¬ŅTe hab√≠as fijado alguna vez que en el ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† desierto la luz del amanecer es la misma que la del anochecer? Si te descuidas, si duermes m√°s de ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† la cuenta, o te emborrachas, y vuelves la vista al cie.lo, ser√°s incapaz de asegurar si est√° naciendo ¬† otro d√≠a o que, por el contrario, te encuentras en el filode otra noche. Mira el cielo, mira c√≥mo se ¬†¬† abre yse hace a√Īicos sobre nuestras cabezas. No hay be.lleza en esta esquina del mundo sino es ¬†¬†¬†¬†¬† en el cielo. Aqu√≠ es mejor despegar los ojos de la tierra. ¬ŅLohab√≠as pensado, Cora? No hay nada ¬†¬†¬†¬†¬†¬† hermoso quesobreviva al tacto de esta tierra. Abr√°zame. ¬ŅPorqu√© tiemblas? Abre los ojos y ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† m√≠rame.

Cora: Me asust√© cuando me despert√≥ Isaac. Pen.s√© que te hab√≠a sucedido algo. He escuchado la radio. S√© que me lo has prohibido pero no pue.do soportar estar sin saber qu√© pasa ah√≠ fuera ¬ŅC√≥mo han ¬†¬†¬†¬†¬†¬† sido capaces? Ha sido horrible, toda esa gente quemada‚Ķ ¬ŅQu√© est√° haciendo aqu√≠ el Ej√©rcito? P¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† rom√©teme que te vas a cuidar, que vas a regresar en cuanto puedas.

Basem: Tienes mal aspecto. ¬ŅHas dormido mal?

Cora: Es el calor, Basem. Ma√Īana, despu√©s del viaje, podr√© dormir y descansar despu√©s de tantos d√≠as.

Basem: Me alegro. ¬ŅTe abrir√° el viejo la puerta?

Cora: ¬ŅQu√©?

Basem: Aprovecha y duerme en el avi√≥n. Te envi.dio, Cora: est√°s en paz con tus pensamientos. Ese ¬†¬†¬†¬†¬† avi√≥n de ah√≠, ¬Ņlo ves?, en el que te marchar√°s ma√Īana, ¬Ņsabes qu√© tiene ahora dentro? Ata√ļ.des. ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Han tra√≠do doscientos ata√ļdes para que los ‚Äúusemos seg√ļn nos haga falta‚ÄĚ. Nos env√≠an ata√ļdes para los que ahora est√°n dormidos en sus barracones, so√Īando con sus novias, con sus familias, ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† algunos est√ļpidos incluso con darle la gloria a su pa√≠s. Mira el cielo, mujer, mira c√≥mo se abre. ¬† Ojal√° pudi√©ramos despegarnos de esta tierra. Ojal√° que la pr√≥xima vez que pilotase el avi√≥n tuviese la certeza de que no iba a poner de nuevo los pies en esta tierra podrida. ¬ŅNo lo no.tas? ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Pisa. Capas y capas de hueso, de sangre, de petr√≥leo. El sol recalienta esta tierra todo el d√≠a y ¬†¬†¬†¬†¬† hace que se pudra todo lo que brota en ella, todo lo que permanece sobre ella.

Cora: Deberías descansar, Basem. (Lo abraza.)Quisiera ver a Darío antes de marcharme. Por favor,        levántale el arresto ya. Dijiste un par de días. Quiero despedirme de él. (Deja caer la ca.beza en el     regazo de Basem.)

Basem: (Apartándola.) Falsa, mírame a la cara.

Cora: (A punto de desfallecer.) ¬ŅPor qu√© soy falsa? ¬ŅCon qui√©n, para qui√©n? ¬ŅQu√© te pasa, Basem? ¬†¬†¬†¬†¬†¬† ¬ŅAlguien sospecha algo?

Basem: ¬ŅPor qu√© tiemblas? ¬ŅA qu√© has venido?

Cora: ¬ŅPor qu√© lo preguntas? ¬ŅQu√© ocurre, amor m√≠o?

Basem: Habla, Cora, habla antes de marcharte. ¬ŅA qu√© has venido?

Cora: ¬ŅPor qu√© me preguntas eso? ¬ŅQu√© te pasa? A estar contigo.

Basem: Vamos, j√ļralo y luego desaparece.

Cora: ¬ŅQu√© ocurre?

Basem: Vete.

Cora: ¬ŅQu√© sucede? (Lo abraza. Basem la aparta de un empuj√≥n.) ¬ŅEs por m√≠? Habla, por favor, habla. Dime qu√© est√°s pensando. ¬ŅHe hecho algo que te haya enfadado?

Basem: Márchate, Cora. Coge ese avión y olvídate del desierto, de la guerra, de mí. Vuelve con tu        padre, si es que acaso él quiere tenerte a su lado. Márchate ahora. No quiero volver a verte.

Cora: ¬ŅPor qu√© me hablas as√≠? Habla, Basem, ma√Īa.na regreso y no quiero que nos despidamos as√≠.

Basem: Ya que te empe√Īas en hablar, di al menos la verdad. ¬ŅLo hab√≠as pensado o no pudiste resistir ¬†¬† aqu√≠ sola? C√≥mo no imaginarlo. T√ļ, que abando.naste a tu padre, que dejaste todo lo que eres por ¬† acostarte con un moro‚Ķ

Cora: Basem.

Basem: Que me convenciste para cometer esta lo-cura, cómo exigirte que digas la verdad.

Cora: No me hables así, Basem.

Basem: ¬ŅC√≥mo he de hablarte? Me conoces. Sabes que soy torpe con las palabras. ¬ŅC√≥mo vas a ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† convencerme de que eres honesta si has traicionado todo lo que eras por seguirme? ¬ŅPor qu√© no ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† me ibas a traicionar a m√≠? ¬ŅAd√≥nde crees que vas? Perd√≥name. Busca t√ļ las palabras. Quiero que ¬†¬†¬† me digas qui√©n eres. Pero quiero la verdad. Si abres la boca s√≥lo quiero o√≠rte la verdad. Porque s√© ¬†¬†¬†¬†¬†¬† que me est√°s enga√Īando. Habla, Cora, quiero o√≠rte. Dime la verdad. ¬ŅA qu√© has venido? (Pau.sa.) ¬ŅNo hablas? ¬°Habla!

Pausa.

Basem: ¬ŅD√≥nde has estado esta noche?

Cora: En mi cuarto.

Basem: ¬°Mentira!

Cora: En mi cuarto.

Basem: Has estado en el calabozo de Dar√≠o, aunque te lo hab√≠a prohibido. ¬ŅQu√© hac√≠as all√≠? ¬°Habla! ¬†¬†¬†¬† ¬ŅHas hecho todo esto por estar cerca de Dar√≠o? No puedes ser tan retorcida, no puedes haber.me ¬†¬†¬†¬†¬† convencido de que te trajese aqu√≠ para estar cerca de Dar√≠o. Pero me mientes y ya no distingo la ¬†¬†¬†¬† guerra de lo que no es la guerra, ni el amane.cer de la noche, ni la verdad de la mentira. ¬ŅLo ¬†¬†¬†¬†¬† ten√≠as pensado o no pudiste aguantar sola mien.tras yo estaba jodido en el desierto?

Cora: Me est√°s haciendo da√Īo. Su√©ltame. D√©jame marchar.

Basem: ¬ŅNo pensaste que la gente iba a hablar? Esto es un cuartel, maldita sea.

Cora: ¬ŅHablar de qu√©? Yo s√≥lo quer√≠a‚Ķ

Basem: ¬ŅNo vas a confesar lo que eres antes de marcharte? ¬°Habla! (Cora se desvanece. Basem la coge ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† en brazos.) Mira, Cora, el cielo. Se ha en.treabierto y ha engendrado otro d√≠a. O quiz√° ha ¬†¬†¬† engendrado otra noche. ¬ŅPor qu√© has hecho esto? Jam√°s sent√≠ nada como m√≠o hasta que te ¬†¬†¬†¬†¬† encontr√©. Por primera vez no era un extra√Īo, te pertenec√≠a y me pertenec√≠as. ¬ŅQu√© soy yo ahora, ¬†¬†¬†¬†¬†¬† Cora, si t√ļ eres una mentira? ¬ŅQui√©n soy, Cora? Paseo por los cementerios y veo en las l√°pidas ¬†¬†¬† los apellidos de mi familia. Pero yo soy el ene.migo, yo soy occidente, yo soy el infiel que les ha ¬† tra√≠do la m√°s hermosa de las democracias. Al menos, ellos se aferran a Dios. Pero nosotros Cora, ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ¬Ņqu√© hemos ganado a cambio de dejar de creer en Dios? (La deja en el suelo.) Todo lo que roza ¬†¬† esta tierra est√° condenado a morir.

Sale corriendo.

Cora: ¬ŅEn qu√© direcci√≥n podr√≠a correr para salvarmede m√≠? Los soldados dicen que, no muy lejos, ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† detr√°sde las dunas, hay un pueblo. En verano, cuandoel viento sopla con fuerza desde el mar, el ¬†¬†¬†¬†¬†¬† pueblo desaparece bajo la arena. Entonces, s√≥lo entonces, cuando se extingue la tormenta, las ¬†¬†¬† mujeres salende sus casas con el rostro descubierto y arrojan al sol de agosto los p√°jaros que han ¬† custodiado bajolos techos. Durante todo el d√≠a, limpian las calles, los lavaderos, mientras los ¬†¬† hombres duermen en las terrazas. Cuando terminan, se encierran en casa y no vuelven a salir ¬†¬†¬† hasta que el viento cu.bre de nuevo el pueblo de arena. Pens√© que era uncuento, una historieta de ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† los soldados para pasarel rato. Pero el viento arrastra hasta aqu√≠ sus vo.ces y las oigo cantar, ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† detr√°s de los muros, siemprela misma canci√≥n, esperando la pr√≥xima tormen.ta para sentir el ¬†¬†¬† abrazo del sol, siempre la misma canci√≥n detr√°s de los muros de arcilla:

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ¬ŅEn qu√© direcci√≥n podr√≠a correr para salvarme de m√≠? Perd√≥name, Basem, por haber callado; y ¬†¬†¬† ese silencio, que yo cre√≠ alivio, que yo pens√© que servir√≠a para resistir, se ha llenado de miedo y ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† de mentiras; perd√≥name, Basem. La guerra ha di.sipado las luces del v√≠nculo antes de lo ¬† esperado; te ha arrebatado la calma y a m√≠ el √ļltimo de los consuelos. Ahora ya no podemos dar ¬†¬†¬† un paso fuera de la penumbra. Pero, antes de marcharme, me dispongo a entregarte el m√°s ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† doloroso y perfecto de los regalos: te proteger√© con tu odio, te dejar√© en el refugio de la rabia y de ¬†¬† la verg√ľenza; me quedar√© el correr decapitado de los d√≠as y las l√°grimas; me llevar√© el espanto y ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† la desolaci√≥n para que no te rocen. √Čste es mi √ļl.timo regalo, Basem. Deja de quererme para que ¬† no tengas que llorarme.

El viento empuja la tormenta de arena hasta la base que, perdida en mitad del desierto, parece el casco metálico de un milenario naufragio. Como un mascarón de proa, Cora permanece quieta mientras la luz del amanecer se desgarra en las torretas de vigilancia.

XI

Moscas de verano o Sobh

En el calabozo de Darío.

Basem: ¬ŅC√≥mo lo mato?

Isaac: ¬ŅQu√©? No digas tonter√≠as. Vuelve a tu habi.taci√≥n.

Basem: Yo la traje. Yo me dej√© convencer. Pens√©: ‚ÄúSi ella ha renunciado a todo por m√≠, no es justo que ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† yo la abandone‚ÄĚ. Por eso acced√≠, por eso lo arriesgu√© todo, para no traicionarla. ¬ŅY ella qu√© ha ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† hecho? ¬ŅQu√© ha hecho, Isaac, mientras yo es.taba jodido en el puto desierto? Cont√©stame, t√ļ me abriste los ojos, t√ļ me hiciste ver la traici√≥n de Cora, no te calles ahora. Vamos, no sientas ¬†¬†¬†¬†¬† verg√ľenza, dilo. En la base, todos lo comentan, todos hablan de Dar√≠o y Cora, y yo tengo que callarme, tengo que darme la vuelta y golpear las paredes porque no puedo hablar, porque nuestra mentira la protege: Cora no es mi esposa, Cora es una extra√Īa. Y, al final, esa mentira ha ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† resultado ser lo √ļnico cierto.

Isaac: C√°lmate, dame la pistola, ¬Ņvale? Eh, eh, m√≠.rame, Basem, m√≠rame. Tranquilo, tranquilo, dame el ¬† arma, eso es, d√°mela. (Le quita la pisto.la.) ¬°Joder! Cuando termine la guerra y regreses, lleno de ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† medallas y de rabia, podr√°s escupirle en la cara. Pero ahora no. D√©jala marchar. Y respec.to a ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Dar√≠o: eres el comandante, busca otra mane.ra de joderle sin ensuciarte las manos.

Basem: No lo entiendes. Ya no soy comandante.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Hace unos d√≠as envi√© mi carta de renuncia. Iba a soportarlo todo, las humillaciones, la renun.cia, ¬† iba a aceptar cualquier trabajo para estar a su lado y empezar de nuevo. Voy a regresar, s√≠, pero, ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ¬Ņa d√≥nde?

Isaac: Luego tendr√°s tiempo de reconsiderar tu de.cisi√≥n. El Ej√©rcito es tu casa, Basem. Esta guerra no ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† deber√≠a llamarse guerra. Ha sido un acciden.te, un desastroso invento de los del petr√≥leo. Pero va ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† a terminar pronto. Est√°n haciendo el trabajo sucio: se matan entre ellos mientras se les escapa el ¬†¬† petr√≥leo. Ya no tenemos nada que hacer aqu√≠. Estoy seguro de que los mandos estar√°n ¬†¬†¬†¬† encantados de revocar tu dimisi√≥n. Luego volveremos ala instrucci√≥n, a las pr√°cticas. No he ¬†¬†¬†¬† tocado nada de tu habitaci√≥n. Cuando regresemos, todo ser√°como antes. Esto ha sido un ¬†¬†¬† accidente, un mal paso. Pero podemos desandarlo. He pensado una cosa. Tengo que ense√Īarte los ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† planos. (Basemsaca una peque√Īa pistola de la chaqueta.) Creo que nunca nadie se ha atrevido a ¬†¬†¬†¬†¬†¬† hacer algo parecido. Voy a convertir este maldito desierto enun vergel. Me voy a hacer rico. ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Entonces s√≠ quepodremos dejar el ej√©rcito, lo dejaremos todo ynos dedicaremos a no hacer nada, Basem. Lo he pensado mucho. S√≥lo hace falta mover el‚Ķ (De repente, un disparo. Sale Basem, con la ¬†¬†¬† pistola enla mano. Isaac, tras unos segundos, se abalanza yse la arrebata.) ¬ŅQu√© has hecho? ¬ŅQu√© ¬†¬† has hecho, Basem? (Se asoma al calabozo.) Est√° bien. M√≠rame. M√≠rame. Diremos que intent√≥ ¬†¬†¬† quit√°rtela, quetuviste que defenderte, ¬Ņde acuerdo? Qu√©date aqu√≠, no te muevas. ¬ŅMe oyes? Ahora ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† no te muevas. Mant√©n la calma. √Čl se abalanz√≥ sobre ti, ¬Ņdeacuerdo? Tuviste que defenderte. Un ¬†¬† accidente. No, espera. Les diremos que fui yo. Nadie podr√° acusarte de haberlo hecho por ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† venganza. Yo meacerqu√©, entr√© y se me ech√≥ encima, as√≠ que dis.par√©. Que no te vea nadie. Dame ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† esa pistola, eso es. Toma √©sta. As√≠, muy bien. Vamos, vete, ¬Ņno meoyes?, ¬°vete!

Basem sale corriendo. Entra Isaac y suenan un par de disparos.

Isaac: (Llega Cora.) ¬ŅQu√© haces t√ļ aqu√≠?

Cora: He venido a despedirme de Darío.

Isaac: Vete. Aquí no tienes nada que hacer.

Cora: Déjame pasar.

Isaac: ¬ŅC√≥mo te atreves a volver aqu√≠?

Cora: No tengo nada que hablar contigo. Aparta.

Isaac: Siempre he despreciado tu insolencia. Mira este uniforme. Soy un militar, √©ste es mi territo.rio, ¬†¬† me pertenece. Cr√©eme cuando te digo que no est√°s en disposici√≥n de dar √≥rdenes. Aqu√≠ s√≥lo has ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† sido una anomal√≠a que hab√≠a que resolver. Y por fin va a ocurrir. Al√©grate. Pod√≠as haber ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† terminado peor. En este lugar las autoridades son complacientes. Dejan que las ad√ļlteras se ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† arrojen a los pozos o se ahorquen de los √°rboles.

Cora: Yo no he enga√Īado a Basem. Bien lo sabes, miserable. No te has despegado de m√≠, no he po.dido ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† dar un paso sin sentir tu mirada en la espal.da; cuando ten√≠a unos segundos para estar a solascon ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† √©l aparec√≠as t√ļ con cualquier excusa. No pue.des soportarlo. No puedes permitir que alguien tenga ¬†¬† lo que t√ļ deseas pero jam√°s te atrever√°s a pedir: porque lo desprecias, porque lo odias, por.que te ¬†¬†¬†¬†¬† gustar√≠a ahogar lo que eres con las dos ma.nos y enterrarlo en lo profundo de la tierra.

Isaac: Cuidado, Cora, cuidado. No todos estamos dispuestos a aguantar tu insolencia.

Cora: Al menos, ten la valent√≠a de decirle a Basem lo que deseas. Atr√©vete a terminar la partida. Porque, de lo contrario, podr√≠a resultar que tu √ļnico triunfo es arrebatarle a los dem√°s la posi.bilidad de ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ganar. T√ļ seguir√°s siempre siendo un perdedor, un miserable que contempla la parti-da sin ¬†¬† atreverse a jugar, hasta que un d√≠a no lo aguantes y te pegues un tiro.

Isaac: ¬ŅQu√© es lo que quieres? ¬ŅDespedirte de tu amigo Dar√≠o? Pues pasa. Ac√©ptalo como mi re.galo de ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† despedida. (Cora pasa. Unos segundos. Sale). As√≠ termina el juego. Vuelve a tu casa. No me ¬†¬†¬†¬†¬†¬† pongas esa cara. Era un final previsible.

Cora: ¬ŅQu√© has hecho?

Isaac: Suena a la excusa improvisada de un adoles.cente: pero yo no he sido.

Cora: ¬ŅQu√© has hecho?

Isaac: ¬ŅEst√°s sorda? Yo no he sido. ¬ŅCu√°nta ver.g√ľenza cre√≠as que pod√≠a soportar Basem? Pero no ¬†¬†¬†¬†¬†¬† desesperes. Ya he pensado la manera de re.solver este contratiempo. Me culpar√© del crimen. Es ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† un sacrificio peque√Īo ante la amistad de dos hombres. A√ļn puedes darme las gracias. Hasta el ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† final, Cora, he cuidado de vuestra mentira.

Cora: ¬°Miserable!

Isaac: Aparta. Ahora ya podemos despedirnos. Luego, en el avi√≥n, tendr√°s tiempo de recapaci.tar qu√© ¬† precio hemos tenido que pagar por tus antojos. Cre√≠ste que pod√≠as imponer tus reglas, hacer que ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† el mundo se moviera al vaiv√©n de tus caprichos. Pero no tienes ni puta idea. Esto es el Ej√©rcito y cuando una pieza no cumple su fun.ci√≥n, ha de ser eliminada. Ahora, ¬Ņa qu√© espe.ras?, m√°rchate.

Cora: Deja que ahora te haga yo otro regalo. Te veo sonre√≠r y seguramente es porque piensas que te has ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† salido con la tuya, que esto termin√≥ y yo desaparezco de la vida de Basem. Pero, escu.cha bien, ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† eso iba a ocurrir aunque t√ļ no hubieras movido un dedo.

Isaac: ¬ŅDe qu√© est√°s hablando? Vete, no tardar√°n en venir, vete.

Cora: Si te hubieras quedado quieto, si agazapado en tu cobard√≠a te hubieras mantenido al margen, ¬†¬†¬†¬†¬† como un mal presagio que espera su turno, den.tro de unos meses estar√≠as consolando a Basem ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† sin que yo pudiera estorbarte. ¬ŅNo quer√≠as saber por qu√© insist√≠a en venir al desierto? Me estoy ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† muriendo.

Isaac: ¬ŅC√≥mo?

Cora: Estoy enferma. Y t√ļ has llenado de verg√ľen.za y de miseria mis √ļltimos d√≠as. S√≠, Isaac, √©sa es tu victoria, la que sin duda merece alguien como t√ļ. Disfr√ļtala, sonr√≠e, aplaude.

Pausa.

Cora: ¬ŅD√≥nde est√°?

Isaac: ¬ŅQu√©?

Cora: Mi marido, ¬Ņd√≥nde est√°?

Isaac: En su cuarto, creo. Espera. Antes de mar.charte, yo no… yo quería, yo creía que…

Cora: Lo que quieras, lo que creas, no me importa. T√ļ y yo nunca deber√≠amos habernos cruzado.

Sale.

Oscuro.

XII

Tal es la causa

El cuarto de Basem en penumbra. Por las rendi.jas de la ventana se cuela cobardemente la luz del amanecer. Est√° sentado al borde de la cama, con el traje de militar en el regazo, frente a la puerta, esperando. √Čsta se entreabre. A contraluz, una figura.

Basem: ¬ŅCora?

Cora: He venido a despedirme.

Pausa.

Basem: ¬ŅQu√© ha sido eso? Cora: El viento.

Pausa.

Basem: Lo sabes.

Cora: S√≠, y ahora veo que t√ļ tambi√©n.

Pausa.

Basem: ¬ŅNo vas a gritar?

Cora: No.

Basem: ¬ŅNo vas a llorar?

Cora: No.

Basem: Sabes la causa, Cora, sabes la causa. Por eso te callas. Te me quedas mirando con la insolencia de quien desprecia su culpa, para que yo me enrede con las palabras, para que me desespere y… Márchate, Cora, vete o…

Cora: ¬ŅO qu√©? ¬ŅVas a matarme a m√≠ tambi√©n? ¬ŅY despu√©s? ¬ŅTe matar√°s t√ļ? ¬ŅAs√≠ termina nuestra ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† historia, Basem?

Basem: Vete, Cora.

Cora: No, no sin hablar hablar contigo, un segun.do, un minuto, para que las cosas que pertene.cen al    desierto regresen al desierto y las cosas que nos pertenecen regresen a nosotros, aunque sólo sea   para despedirnos de ellas.

Basem: ¬ŅPor qu√© no me dices que es mentira? ¬ŅPor qu√©?

Cora: ¬ŅQu√© raz√≥n puede entender una bestia? De camino aqu√≠ he pensado que ya no podr√≠as ha.cerme ¬† da√Īo, que entrar√≠a y te escupir√≠a en la cara, que te ara√Īar√≠a los brazos y el pecho y luego te ¬† llorar√≠a, como estoy llorando a Dar√≠o, porque la muerte te habr√≠a devuelto la dignidad. Pero ahora ¬†¬†¬†¬† que te tengo enfrente y, por mucho que lo in.tento, no puedo dejar de pensar que quiz√° algo de lo ¬†¬†¬†¬† que am√© permanece en ti y que quiz√° nada de esto hubiera ocurrido si yo no hubiera calla-do. Si ¬†¬†¬†¬†¬† yo te hubiera dicho que...

Basem: (Se pone la chaqueta del traje. Cora le coloca bien un galón, sin acercarse del todo.) Cora…

Cora: No confío en que Isaac te cuente la verdad pero estoy segura, de que cuando transcurran unos     meses y todo haya acabado, descubrirás lo que ahora soy incapaz de confesarte porque temo    desaparecer del todo al decírtelo. Cuan.do ocurra, cuando regreses a casa y alguien te cuente lo     sucedido, te pido que me perdones por ser tan cobarde, por haberte llenado de un dolor que   intenté guardar sólo para mí.

Se oyen voces cerca... Basem se pone el uniforme. Cora se dirige a la puerta que, entreabierta, arroja al cuarto la luz del amanecer.

Cora: Acabar es empezar.

Basem: Cora…

Cora: ¬ŅQu√©?

Pausa.

Basem: Nada.

Pausa.

Cora: Adiós. (Pausa, no hay respuesta.) Hasta siempre, Basem.

Oscuro.

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